Compartir

26 de Agosto
 

<

 

>

Proverbios 26

 

Job 20

Segunda respuesta de Zofar a Job
1Entonces Zofar el naamatita respondió:
2«Debo responder
porque estoy muy molesto.
3He tenido que soportar tus insultos,
pero ahora mi espíritu me mueve a responder.
4»¿No te das cuenta que desde el principio del tiempo,
desde que el hombre fue puesto sobre la tierra por primera vez,
5el triunfo de los malos ha durado poco
y la alegría de los que viven sin Dios ha sido pasajera?
6Aunque el orgullo de los incrédulos llegue hasta los cielos
y toquen las nubes con la cabeza,
7aun así, ellos desaparecerán para siempre
y serán desechados como su propio estiércol.
Sus conocidos preguntarán:
“¿Dónde están?”.
8Se desvanecerán como un sueño y nadie los encontrará;
desaparecerán como una visión nocturna.
9Quienes alguna vez los vieron, no los verán más;
sus familias nunca volverán a verlos.
10Sus hijos mendigarán de los pobres
porque tendrán que devolver las riquezas que robaron.
11A pesar de ser jóvenes
sus huesos yacerán en el polvo.
12»Ellos disfrutaron del dulce sabor de la maldad,
dejando que se deshiciera bajo su lengua.
13La saborearon,
dejándola mucho tiempo en la boca;
14pero de repente, la comida en su estómago se vuelve ácida,
un veneno en su vientre.
15Vomitarán la riqueza que se tragaron;
Dios no permitirá que la retengan.
16Chuparán el veneno de cobras
y la víbora los matará.
17Nunca más disfrutarán de las corrientes de aceite de oliva
ni de los ríos de leche y miel.
18Devolverán todo lo que consiguieron con tanto esfuerzo;
su riqueza no les traerá alegría.
19Pues oprimieron a los pobres y los dejaron sin nada;
se adueñaron de sus casas.
20Estuvieron siempre llenos de avaricia y nunca quedaron satisfechos;
no queda nada de todo lo que soñaron.
21Comen hasta hartarse pero después no les queda nada,
por eso, su prosperidad no perdurará.
22»En medio de la abundancia, caerán en dificultades
y el sufrimiento se apoderará de ellos.
23Que Dios les llene la vida de problemas;
que Dios haga llover su enojo sobre ellos.
24Cuando intenten escapar de un arma de hierro,
una flecha de bronce los atravesará.
25Cuando les arranquen la flecha de la espalda
la punta brillará con sangre.
El terror de la muerte los invade.
26Sus tesoros serán lanzados a la más densa oscuridad.
Un fuego descontrolado devorará sus bienes,
y consumirá todo lo que les queda.
27Los cielos pondrán al descubierto su culpa,
y la tierra testificará contra ellos.
28La inundación arrasará con su casa;
el enojo de Dios descenderá en torrentes sobre ellos.
29Esa es la recompensa que Dios da a los malvados;
es la herencia decretada por Dios».

 

Job 21

Séptimo discurso de Job: respuesta a Zofar
1Entonces Job habló de nuevo:
2«Escuchen con atención lo que digo;
es una forma de consolarme.
3Ténganme paciencia y déjenme hablar.
Después de que haya hablado, podrán seguir burlándose de mí.
4»Mi queja es con Dios, no con la gente.
Tengo buenas razones para estar tan impaciente.
5Mírenme y quédense atónitos;
tápense la boca con la mano, totalmente sorprendidos.
6Cuando pienso en lo que estoy diciendo, me estremezco
y mi cuerpo tiembla.
7»¿Por qué prosperan los malvados
mientras se vuelven viejos y poderosos?
8Llegan a ver a sus hijos crecidos y establecidos,
y disfrutan de sus nietos.
9Sus hogares no corren ningún peligro,
y Dios no los castiga.
10Sus toros nunca dejan de procrear;
sus vacas tienen terneros y nunca pierden sus crías.
11Dejan brincar a sus niños como corderitos;
sus pequeños saltan y bailan,
12cantan con panderetas y arpas
y celebran al sonido de la flauta.
13Pasan sus días con prosperidad;
luego van a la tumba en paz.
14Sin embargo, le dicen a Dios: “Vete,
no queremos nada de ti ni de tus caminos.
15¿Quién es el Todopoderoso y por qué debemos obedecerle?
¿En qué nos beneficiará orar?”.
16(Creen que su prosperidad depende de ellos;
pero yo no tendré nada que ver con esa forma de pensar).
17»Sin embargo, la luz de los malvados parece no extinguirse nunca.
¿Alguna vez tienen problemas?
¿Acaso Dios les reparte dolores con enojo?
18¿Se los lleva el viento como la paja?
¿Los arrastra la tormenta como al heno?
¡De ninguna manera!
19»Ustedes dicen: “Bien, ¡al menos Dios castigará a los hijos de ellos!”;
pero yo digo que él debería castigar a los que pecan
para que comprendan su juicio.
20Que vean con sus propios ojos su destrucción,
y beban en abundancia del enojo del Todopoderoso.
21Pues, después de muertos,
no les importará lo que le suceda a su familia.
22»Pero ¿quién podrá enseñarle algo a Dios,
si es él quien juzga aun a los más poderosos?
23Una persona muere próspera,
muy cómoda y segura,
24la viva imagen de la salud,
en excelente forma y llena de vigor.
25Otra persona muere en amarga pobreza,
sin haber saboreado nunca de la buena vida.
26Sin embargo, a los dos se les entierra en el mismo polvo;
los mismos gusanos los comen a ambos.
27»Miren, yo sé lo que están pensando;
conozco los planes que traman contra mí.
28Me hablarán de gente rica y malvada,
cuyas casas desaparecieron a causa de sus pecados;
29pero pregunten a los que han visto mucho mundo
y ellos les dirán la verdad.
30Los malvados se salvan en tiempos de calamidad
y se les permite escapar del desastre.
31Nadie los critica abiertamente
ni les dan su merecido por lo que hicieron.
32Cuando los llevan a la tumba,
una guardia de honor vigila su sepultura.
33Un gran cortejo fúnebre va al cementerio.
Muchos presentan sus respetos cuando los sepultan
y descansan en paz bajo tierra.
34»¿Cómo podrán consolarme sus frases huecas?
¡Todas sus explicaciones son mentiras!».

 

Job 22

Tercera respuesta de Elifaz a Job
1Entonces Elifaz el temanita respondió:
2«¿Puede una persona hacer algo para ayudar a Dios?
¿Puede aun el sabio ser de ayuda para él?
3¿Saca algún provecho el Todopoderoso con que tú seas justo?
Y si fueras perfecto, ¿le sería de beneficio?
4¿Acaso él te acusa y trae juicio contra ti
porque eres tan piadoso?
5¡No! ¡Se debe a tu maldad!
¡Tus pecados no tienen límite!
6»Por ejemplo, debes haber prestado dinero a tu amigo
y le exigiste alguna prenda como garantía.
Sí, lo dejaste desnudo.
7Debes haber negado agua a quien tenía sed
y comida al hambriento.
8Probablemente pienses que la tierra le pertenece a los poderosos,
¡y que solo los privilegiados tienen derecho a ella!
9Debes haber despedido a las viudas con las manos vacías
y acabado con las esperanzas de los huérfanos.
10Por eso estás rodeado de trampas
y tiemblas de temores repentinos.
11Por eso no puedes ver en la oscuridad
y olas de agua te cubren.
12»Dios es grande, más alto que los cielos,
está por encima de las estrellas más lejanas;
13pero tú respondes: “¡Por eso Dios no puede ver lo que hago!
¿Cómo puede juzgar a través de las densas tinieblas?
14Pues densas nubes se arremolinan a su alrededor y no puede vernos.
Él está allá arriba, caminando en la bóveda del cielo”.
15»¿Seguirás en las antiguas sendas
por donde anduvieron los malvados?
16Ellos fueron cortados en la flor de la vida,
los cimientos de su vida arrasados como por un río.
17Pues dijeron a Dios: “¡Déjanos en paz!
¿Qué puede hacernos el Todopoderoso?”.
18Sin embargo, él era quien llenaba sus hogares de cosas buenas;
así que yo no tendré nada que ver con esa forma de pensar.
19»Los justos se alegrarán al ver la destrucción de los malvados,
y los inocentes se reirán con desprecio.
20Dirán: “Miren cómo han sido destruidos nuestros enemigos;
los últimos fueron consumidos en el fuego”.
21»Sométete a Dios y tendrás paz,
entonces te irá bien.
22Escucha las instrucciones de Dios
y guárdalas en tu corazón.
23Si te vuelves al Todopoderoso, serás restaurado,
por lo tanto, limpia tu vida.
24Si renuncias a tu codicia del dinero
y arrojas tu precioso oro al río,
25el Todopoderoso será tu tesoro.
¡Él será tu plata preciosa!».
26»Entonces te deleitarás en el Todopoderoso
y levantarás tu mirada a Dios.
27Orarás a él, y te escuchará,
y cumplirás los votos que le hiciste.
28Prosperarás en todo lo que decidas hacer
y la luz brillará delante de ti en el camino.
29Si la gente tiene problemas y tú dices: “Ayúdalos”,
Dios los salvará.
30Hasta los pecadores serán rescatados;
serán rescatados porque tienes las manos puras».

 

.IR ARRIBA

2 Corintios 1:1-11

Saludos de Pablo
1Yo, Pablo, elegido por la voluntad de Dios para ser un apóstol de Cristo Jesús, escribo esta carta junto con nuestro hermano Timoteo.
Va dirigida a la iglesia de Dios en Corinto y a todo su pueblo santo que está en toda Grecia.
2Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les den gracia y paz.
Dios ofrece consuelo a todos
3Toda la alabanza sea para Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Dios es nuestro Padre misericordioso y la fuente de todo consuelo. 4Él nos consuela en todas nuestras dificultades para que nosotros podamos consolar a otros. Cuando otros pasen por dificultades, podremos ofrecerles el mismo consuelo que Dios nos ha dado a nosotros.5Pues, cuanto más sufrimos por Cristo, tanto más Dios nos colmará de su consuelo por medio de Cristo. 6Aun cuando estamos abrumados por dificultades, ¡es para el consuelo y la salvación de ustedes! Pues, cuando nosotros somos consolados, ciertamente los consolaremos a ustedes. Entonces podrán soportar con paciencia los mismos sufrimientos que nosotros. 7Tenemos la plena confianza de que, al participar ustedes de nuestros sufrimientos, también tendrán parte del consuelo que Dios nos da.
8Amados hermanos, pensamos que tienen que estar al tanto de las dificultades que hemos atravesado en la provincia de Asia. Fuimos oprimidos y agobiados más allá de nuestra capacidad de aguantar y hasta pensamos que no saldríamos con vida. 9De hecho, esperábamos morir; pero, como resultado, dejamos de confiar en nosotros mismos y aprendimos a confiar solo en Dios, quien resucita a los muertos.10Efectivamente él nos rescató del peligro mortal y volverá a hacerlo de nuevo. Hemos depositado nuestra confianza en Dios, y él seguirá rescatándonos, 11y ustedes nos están ayudando al orar por nosotros. Entonces mucha gente dará gracias porque Dios contestó bondadosamente tantas oraciones por nuestra seguridad.

 

IR ARRIBA

Salmos 39

Para Jedutún, director del coro: salmo de David.

Me dije: «Tendré cuidado con lo que hago
    y no pecaré en lo que digo.
Refrenaré la lengua
    cuando los que viven sin Dios anden cerca».
Pero mientras estaba allí en silencio
    —sin siquiera hablar de cosas buenas—,
    el torbellino en mi interior se hizo cada vez peor.
Cuanto más pensaba,
    más me enardecía,
    hasta que disparé un fuego de palabras:
«Señor, recuérdame lo breve que será mi tiempo sobre la tierra.
    Recuérdame que mis días están contados,
    ¡y cuán fugaz es mi vida!
La vida que me has dado no es más larga que el ancho de mi mano.
    Toda mi vida es apenas un instante para ti;
    cuando mucho, cada uno de nosotros es apenas un suspiro».Interludio

Somos tan solo sombras que se mueven
    y todo nuestro ajetreo diario termina en la nada.
Amontonamos riquezas
    sin saber quién las gastará.
Entonces, Señor, ¿dónde pongo mi esperanza?
    Mi única esperanza está en ti.
Rescátame de mis rebeliones.
    No permitas que los necios se burlen de mí.
En silencio estoy delante de ti; no diré ni una palabra,
    porque mi castigo proviene de ti.
10 ¡Pero por favor, deja de castigarme!
    Estoy agotado por los golpes de tu mano.
11 Cuando nos disciplinas por nuestros pecados,
    consumes como una polilla lo que estimamos precioso.
    Cada uno de nosotros es apenas un suspiro. Interludio

12 ¡Oh Señor, oye mi oración!
    ¡Escucha mis gritos de auxilio!
    No cierres los ojos ante mis lágrimas.
Pues soy tu invitado,
    un viajero de paso,
    igual que mis antepasados.
13 Déjame solo para que pueda volver a sonreír
    antes de que parta de este mundo y no exista más.

 

 

<

>

 

Compartir

 

Iglesia Cristiana Centro de Restauración · ICCR · Florencio Varela · Argentina · +54 (011) 4287 4106 · contacto@iglesiarestauracion.com.ar