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27 de Agosto
 

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Proverbios 27

 

Job 23

Octavo discurso de Job: respuesta a Elifaz
1Entonces Job volvió a hablar:
2«Hoy mi queja todavía es amarga,
y me esfuerzo por no gemir.
3Si tan solo supiera dónde encontrar a Dios,
iría a su tribunal.
4Expondría mi caso
y presentaría mis argumentos.
5Luego escucharía su respuesta
y entendería lo que me dijera.
6¿Usaría su inmenso poder para discutir conmigo?
No, él me daría un juicio imparcial.
7Las personas sinceras pueden razonar con él,
así que mi juez me absolvería para siempre.
8Voy hacia el oriente, pero él no está allí;
voy hacia el occidente, pero no puedo encontrarlo.
9No lo veo en el norte, porque está escondido;
miro al sur, pero él está oculto.
10»Sin embargo, él sabe a dónde yo voy;
y cuando me ponga a prueba, saldré tan puro como el oro.
11Pues he permanecido en las sendas de Dios;
he seguido sus caminos y no me he desviado.
12No me he apartado de sus mandatos,
sino que he atesorado sus palabras más que la comida diaria.
13Pero una vez que él haya tomado su decisión, ¿quién podrá hacerlo cambiar de parecer?
Lo que quiere hacer, lo hace.
14Por lo tanto, él hará conmigo lo que tiene pensado;
él controla mi destino.
15Con razón estoy tan aterrado ante su presencia;
cuando lo pienso, el terror se apodera de mí.
16Dios me ha enfermado el corazón;
el Todopoderoso me ha aterrado.
17No me han destruido las tinieblas que me rodean;
ni la densa e impenetrable oscuridad que está por todas partes.

 

Job 24

Job pregunta por qué los malvados no son castigados
1»¿Por qué el Todopoderoso no trae a juicio a los malvados?
¿Por qué los justos deben esperarlo en vano?
2La gente malvada roba tierras moviendo los límites de propiedad;
roba animales y los pone en sus propios campos.
3Los malos le quitan el burro al huérfano
y a la viuda le exigen el buey como garantía por un préstamo.
4A los pobres los echan del camino;
los necesitados tienen que esconderse juntos para estar a salvo.
5Igual que los burros salvajes en los lugares desolados,
los pobres pasan todo su tiempo buscando comida,
hasta en el desierto buscan alimento para sus hijos.
6Cosechan un campo que no es suyo,
y recogen las sobras en los viñedos de los malvados.
7Pasan la noche desnudos en medio del frío,
sin ropa ni abrigo para cubrirse.
8Las lluvias de la montaña los empapan
y se amontonan contra las rocas en busca de refugio.
9»Los malvados, a la viuda le arrebatan del pecho a su hijo,
y toman al bebé como garantía de un préstamo.
10El pobre tiene que andar desnudo, sin ropa;
cosecha alimentos para otros mientras él mismo se muere de hambre.
11Prensa el aceite de oliva pero no le permiten probarlo,
y pisa las uvas en el lagar mientras pasa sed.
12Los gemidos de los moribundos se elevan desde la ciudad,
y los heridos claman por ayuda,
sin embargo, Dios no hace caso a sus lamentos.
13»La gente malvada se rebela contra la luz;
se niega a reconocer los caminos de la luz
y a permanecer en sus sendas.
14El asesino se levanta de madrugada
para matar al pobre y al necesitado;
por la noche es un ladrón.
15El adúltero espera el anochecer
porque piensa: “Nadie me verá”;
esconde su cara para que nadie lo reconozca.
16Los ladrones entran a las casas de noche
y duermen durante el día;
no están familiarizados con la luz.
17La noche oscura es su mañana;
hacen alianza con los terrores de la oscuridad.
18»No obstante, ellos desaparecen como espuma en el río.
Todo lo que poseen está maldito
y tienen miedo de entrar en sus propios viñedos.
19La tumba consume a los pecadores
tal como la sequía y el calor consumen la nieve.
20Sus propias madres se olvidan de ellos.
Los gusanos los encontrarán dulces al paladar.
Nadie se acordará de ellos.
Los malvados son quebrantados como un árbol en medio de la tormenta.
21Engañan a la mujer que no tiene hijo que la defienda
y se niegan a ayudar a la viuda necesitada.
22»Dios, en su poder, arrastra a los ricos.
Puede ser que lleguen lejos, pero no tienen asegurada la vida.
23Quizá se les permita vivir seguros,
pero Dios siempre los vigila.
24Aunque ahora son importantes,
en un momento habrán desaparecido como todos los demás,
cortados como las espigas del grano.
25¿Puede alguien decir lo contrario?
¿Quién puede demostrar que estoy equivocado?».

 

Job 25

Tercera respuesta de Bildad a Job
1Entonces Bildad el suhita respondió:
2«Dios es poderoso y temible;
él impone la paz en los cielos.
3¿Quién puede contar su ejército celestial?
¿No brilla su luz en toda la tierra?
4¿Cómo puede un mortal ser inocente ante Dios?
¿Puede alguien nacido de mujer ser puro?
5Dios es más glorioso que la luna;
brilla con más intensidad que las estrellas.
6Comparadas con él, las personas son gusanos;
nosotros los mortales somos simples lombrices».

 

Job 26

Noveno discurso de Job: respuesta a Bildad
1Entonces Job habló de nuevo:
2«¡Qué manera de ayudar a los indefensos!
¡Cómo salvas a los débiles!
3¡Cómo has iluminado mi estupidez!
¡Qué consejo tan sabio has ofrecido!
4¿De dónde sacaste esas frases tan sabias?
¿El espíritu de quién habla por medio de ti?
5»Tiemblan los muertos:
los que habitan debajo de las aguas.
6El averno está desnudo en presencia de Dios;
el lugar de destrucción está al descubierto.
7Dios extiende el cielo del norte sobre el espacio vacío
y cuelga a la tierra sobre la nada.
8Envuelve la lluvia con sus densas nubes
y las nubes no estallan con el peso.
9Él cubre el rostro de la luna
y la envuelve con las nubes.
10Él creó el horizonte cuando separó las aguas;
estableció los límites entre el día y la noche.
11Los cimientos del cielo tiemblan;
se estremecen ante su reprensión.
12El mar se calmó por su poder;
con su destreza aplastó al gran monstruo marino.
13Su Espíritu hizo hermosos los cielos,
y su poder atravesó a la serpiente deslizante.
14Eso es solo el comienzo de todo lo que él hace,
apenas un susurro de su poder.
¿Quién podrá, entonces, comprender el trueno de su poder?».

 

Job 27

Discurso final de Job
1Job siguió hablando:
2«Juro por el Dios viviente, quien me ha quitado los derechos,
por el Todopoderoso, quien llenó mi alma de amargura.
3Mientras viva,
mientras Dios me dé aliento,
4mis labios no pronunciarán maldad
y mi lengua no hablará mentiras.
5Jamás admitiré que ustedes tengan la razón;
defenderé mi integridad hasta la muerte.
6Insistiré en mi inocencia sin vacilar;
mientras viva, mi conciencia estará tranquila.
7»Que mi enemigo sea castigado como los malvados,
y mi adversario como aquellos que hacen maldad.
8Pues, ¿qué esperanza tienen los incrédulos cuando Dios acaba con ellos
y les quita la vida?
9¿Escuchará Dios su clamor
cuando la desgracia venga sobre ellos?
10¿Pueden deleitarse en el Todopoderoso?
¿Pueden clamar a Dios cuando quieran?
11Yo les enseñaré acerca del poder de Dios;
no esconderé nada con respecto al Todopoderoso.
12Aunque ustedes han visto todo esto,
sin embargo, me dicen estas cosas inútiles.
13»Esto es lo que los malvados recibirán de Dios;
esta es la herencia del Todopoderoso.
14Quizás tengan muchos hijos,
pero sus hijos morirán en la guerra o de hambre.
15A los sobrevivientes los matará una plaga
y ni siquiera las viudas llorarán por ellos.
16»Tal vez la gente malvada tenga montones de dinero
y amontonen mucha ropa,
17pero los justos usarán esa ropa
y los inocentes se repartirán ese dinero.
18Los malvados construyen casas tan frágiles como una tela de araña,
tan débiles como un refugio hecho de ramas.
19Los malvados se acuestan siendo ricos
pero, cuando despiertan, descubren que toda su riqueza se ha esfumado.
20El terror los anega como una inundación
y son arrastrados por las tormentas de la noche.
21El viento del oriente se los lleva, y desaparecen;
los arrasa por completo.
22Se arremolina en torno a ellos sin misericordia.
Luchan por huir de su poder,
23pero todos los abuchean
y se burlan de ellos.

 

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2 Corintios 1:12-24

Cambio de planes de Pablo
12Podemos decir con confianza y con una conciencia limpia que, en todos nuestros asuntos, hemos vivido en santidad y con una sinceridad dadas por Dios. Hemos dependido de la gracia de Dios y no de nuestra propia sabiduría humana. Esa es la forma en que nos hemos comportado ante el mundo y en especial con ustedes. 13Nuestras cartas fueron transparentes, y no hay nada escrito entre líneas ni nada que no puedan entender. Espero que algún día nos entiendan plenamente, 14aunque por ahora no nos entiendan. Entonces, en el día que el Señor Jesús regrese, estarán orgullosos de nosotros de la misma manera que nosotros estamos orgullosos de ustedes.
15Como estaba tan seguro de su comprensión y confianza, quise darles una doble bendición al visitarlos dos veces: 16primero de camino a Macedonia, y otra vez al regresar de Macedonia.Luego podrían ayudarme a seguir mi viaje a Judea.
17Tal vez se pregunten por qué cambié de planes. ¿Acaso piensan que hago mis planes a la ligera? ¿Piensan que soy como la gente del mundo que dice «sí» cuando en realidad quiere decir «no»? 18Tan cierto como que Dios es fiel, nuestra palabra a ustedes no oscila entre el «sí» y el «no». 19Pues Jesucristo, el Hijo de Dios, no titubea entre el «sí» y el «no». Él es aquel de quien Silas,Timoteo y yo les predicamos, y siendo el «sí» definitivo de Dios, él siempre hace lo que dice.20Pues todas las promesas de Dios se cumplieron en Cristo con un resonante «¡sí!», y por medio de Cristo, nuestro «amén» (que significa «sí») se eleva a Dios para su gloria.
21Es Dios quien nos capacita, junto con ustedes, para estar firmes por Cristo. Él nos comisionó 22y nos identificó como suyos al poner al Espíritu Santo en nuestro corazón como un anticipo que garantiza todo lo que él nos prometió.
23Ahora pongo a Dios por testigo de que les digo la verdad. La razón por la cual no regresé a Corinto fue para ahorrarles una severa reprimenda; 24pero eso no significa que queramos dominarlos al decirles cómo poner en práctica su fe. Queremos trabajar junto con ustedes para que estén llenos de alegría, porque es por medio de su propia fe que se mantienen firmes.

 

2 Corintios 2:1-11

1Así que decidí que no les causaría tristeza con otra visita dolorosa. 2Pues, si yo les causo tristeza, ¿quién me alegrará a mí? Por cierto, no será alguien a quien yo haya entristecido. 3Por eso les escribí como lo hice, para que, cuando llegue, no me causen tristeza los mismos que deberían darme la más grande alegría. Seguramente, todos ustedes saben que mi alegría proviene de que estén alegres. 4Escribí aquella carta con gran angustia, un corazón afligido y muchas lágrimas. No quise causarles tristeza, más bien quería que supieran cuánto amor tengo por ustedes.
Perdón para el pecador
5No exagero cuando digo que el hombre que causó todos los problemas los lastimó más a todos ustedes que a mí. 6La mayoría de ustedes se le opusieron, y eso ya fue suficiente castigo. 7No obstante, ahora es tiempo de perdonarlo y consolarlo; de otro modo, podría ser vencido por el desaliento. 8Así que ahora les ruego que reafirmen su amor por él.
9Les escribí como lo hice para probarlos y ver si cumplirían mis instrucciones al pie de la letra.10Si ustedes perdonan a este hombre, yo también lo perdono. Cuando yo perdono lo que necesita ser perdonado, lo hago con la autoridad de Cristo en beneficio de ustedes,11para que Satanás no se aproveche de nosotros. Pues ya conocemos sus maquinaciones malignas.

 

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Salmos 40:1-10

Para el director del coro: salmo de David.

Con paciencia esperé que el Señor me ayudara,
    y él se fijó en mí y oyó mi clamor.
Me sacó del foso de desesperación,
    del lodo y del fango.
Puso mis pies sobre suelo firme
    y a medida que yo caminaba, me estabilizó.
Me dio un canto nuevo para entonar,
    un himno de alabanza a nuestro Dios.
Muchos verán lo que él hizo y quedarán asombrados;
    pondrán su confianza en el Señor.

Ah, qué alegría para los que confían en el Señor,
    los que no confían en los orgullosos
    ni en aquellos que rinden culto a ídolos.
Oh Señor mi Dios, has realizado muchas maravillas a nuestro favor.
    Son tantos tus planes para nosotros que resulta imposible enumerarlos.
    No hay nadie como tú.
Si tratara de mencionar todas tus obras maravillosas,
    no terminaría jamás.

No te deleitas en los sacrificios ni en las ofrendas.
    Ahora que me hiciste escuchar, finalmente comprendo:[a]
    tú no exiges ofrendas quemadas ni ofrendas por el pecado.
Entonces dije: «Aquí estoy.
    Como está escrito acerca de mí en las Escrituras:
me complace hacer tu voluntad, Dios mío,
    pues tus enseñanzas están escritas en mi corazón».

A todo tu pueblo le conté de tu justicia.
    No tuve temor de hablar con libertad,
    como tú bien lo sabes, oh Señor.
10 No oculté en mi corazón las buenas noticias acerca de tu justicia;
    hablé de tu fidelidad y de tu poder salvador.
A todos en la gran asamblea les conté
    de tu fidelidad y tu amor inagotable.

 

 

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