Quinto discurso de Job: respuesta a Elifaz
1Entonces
Job volvió a hablar:
2«Ya
escuché todo esto antes,
¡qué consejeros tan miserables son ustedes!
3¿Nunca
dejarán de decir más que palabrería?
¿Qué los mueve a seguir hablando?
4Si
ustedes estuvieran en mi lugar, yo podría decir lo mismo.
Podría lanzar críticas y menear mi cabeza ante ustedes.
5Sin
embargo, yo les daría palabras de ánimo;
intentaría aliviar su dolor.
6En
cambio, sufro si me defiendo,
y no sufro menos si me niego a hablar.
7»Oh
Dios, tú me has molido
y arrasaste con mi familia.
8Me
has reducido a piel y huesos, como si tuvieras que demostrar
que he pecado;
mi carne consumida testifica en mi contra.
9Dios
me odia y me despedaza en su enojo.
Rechina los dientes contra mí
y me atraviesa con su mirada.
10La
gente me abuchea y se ríe de mí.
Con desprecio me dan bofetadas en la mejilla,
y una turba se junta en mi contra.
11Dios
me ha entregado a los pecadores
y me ha arrojado en manos de los malvados.
12»Yo
vivía tranquilo hasta que él me quebró;
me tomó por el cuello y me hizo pedazos.
Después me usó como blanco
13y
ahora sus arqueros me rodean.
Sus flechas me atraviesan sin misericordia
y el suelo está empapado con mi sangre.
14Una
y otra vez él se estrella contra mí,
arremete como un guerrero.
15Me
visto de tela áspera en señal de mi dolor.
Mi orgullo yace en el polvo.
16Mis
ojos están enrojecidos de tanto llorar;
los rodean sombras oscuras.
17Sin
embargo, no he hecho nada malo
y mi oración es pura.
18»Oh
tierra, no escondas mi sangre;
deja que clame por mí.
19Ahora
mismo, mi testigo está en el cielo;
mi abogado está en las alturas.
20Mis
amigos me desprecian,
y derramo mis lágrimas ante Dios.
21Necesito
un mediador entre Dios y yo,
como una persona que intercede entre amigos.
22Pues
pronto me tocará recorrer ese camino
del que nunca volveré.
Job 17
Job sigue defendiendo su inocencia
1»Mi
espíritu está destrozado,
y mi vida está casi extinguida.
La tumba está lista para recibirme.
2Estoy
rodeado de burlones;
observo que se mofan de mí de manera implacable.
3»Debes
defender mi inocencia, oh Dios,
ya que nadie más se levantará en mi favor.
4Les
cerraste la mente para que no comprendieran,
pero no permitas que triunfen.
5Traicionan
a sus amigos para su propio beneficio,
haz que sus hijos desfallezcan de hambre.
6»Dios
me ha puesto en ridículo ante la gente;
me escupen en la cara.
7Mis
ojos están hinchados de tanto llorar,
y soy solamente una sombra de lo que fui.
8Los
íntegros se horrorizan cuando me ven;
los inocentes se levantan contra los que no tienen a Dios.
9Los
justos siguen avanzando,
y los de manos limpias se vuelven cada vez más fuertes.
10»En
cuanto a todos ustedes, regresen con mejores argumentos,
aunque seguiré sin encontrar a un solo sabio entre ustedes.
11Mis
días se acaban.
Mis esperanzas han desaparecido;
los deseos de mi corazón están destruidos.
12Estos
hombres dicen que la noche es día;
afirman que la oscuridad es luz.
13¿Qué
pasará si voy a la tumba
y tiendo mi cama en las tinieblas?
14¿Qué
pasará si llamo padre a la tumba
y madre o hermana a los gusanos?
15¿Dónde
está entonces mi esperanza?
¿Podrá alguien encontrarla?
16No,
mi esperanza descenderá conmigo a la tumba.
¡Descansaremos juntos en el polvo!».
Job 18
Segunda respuesta de Bildad a Job
1Entonces
Bildad el suhita respondió:
2«¿Cuánto
tiempo pasará hasta que dejes de hablar?
¡Habla con sentido si quieres que te respondamos!
3¿Crees
que somos animales?
¿Piensas que somos tontos?
4Aunque
con enojo te arranques el pelo,
¿se destruirá la tierra por eso?
¿Hará que las rocas tiemblen?
5»Ciertamente
la luz de los malvados se apagará;
las chispas de su fuego no brillarán.
6La
luz en su carpa se oscurecerá;
la lámpara colgada del techo se extinguirá.
7La
zancada confiada de los malvados se acortará.
Sus propias artimañas provocarán su ruina.
8Los
malos quedan atrapados por una red;
caen en el pozo.
9Una
trampa los agarra por los talones;
el cepo los aprieta con fuerza.
10Un
lazo está escondido en el suelo;
una cuerda atraviesa su camino.
11»El
terror rodea a los malvados
y les causa problemas a cada paso.
12El
hambre agota sus fuerzas
y la calamidad queda a la espera de que tropiecen.
13La
enfermedad les carcome la piel;
la muerte devora sus miembros.
14Son
arrancados de la seguridad de sus hogares
y llevados al rey de los terrores.
15Los
hogares de los malvados se quemarán por completo;
azufre ardiente llueve sobre sus casas.
16Sus
raíces se secarán
y sus ramas se marchitarán.
17Desaparecerá
de la tierra todo recuerdo de su existencia;
nadie se acordará de sus nombres.
18Serán
sacados de la luz, arrojados a las tinieblas
y expulsados del mundo.
19No
tendrán hijos ni nietos,
ni habrá sobrevivientes donde habitaban.
20La
gente del occidente se queda consternada por su destino,
y la gente del oriente está horrorizada.
21Dirán:
“Este fue el hogar de una persona malvada,
el lugar de alguien que rechazó a Dios”».
Job 19
Sexto discurso de Job: respuesta a Bildad
1Entonces
Job volvió a hablar:
2«¿Hasta
cuándo me torturarán?
¿Hasta cuándo intentarán aplastarme con sus palabras?
3Ya
me han insultado diez veces.
Deberían avergonzarse de tratarme tan mal.
4Aunque
yo hubiera pecado,
eso es asunto mío y no de ustedes.
5Creen
que son mejores que yo
al usar mi humillación como prueba de mi pecado;
6pero
es Dios quien me hizo daño
cuando me atrapó en su red.
7»Yo
clamo: “¡Socorro!” pero nadie me responde;
protesto, pero no hay justicia.
8Dios
ha cerrado mi camino para que no pueda moverme;
hundió mi senda en oscuridad.
9Me
ha despojado del honor
y ha quitado la corona de mi cabeza.
10Por
todos lados me ha destruido, y estoy acabado.
Arrancó de raíz mi esperanza como un árbol caído.
11Su
furia arde contra mí;
me considera un enemigo.
12Sus
tropas avanzan
y construyen caminos para atacarme;
acampan alrededor de mi carpa.
13»Mis
familiares se mantienen lejos,
y mis amigos se han puesto en mi contra.
14Mi
familia se ha ido
y mis amigos íntimos se olvidaron de mí.
15Mis
sirvientes y mis criadas me consideran un extraño;
para ellos soy como un extranjero.
16Cuando
llamo a mi sirviente, no viene,
¡tengo que rogarle!
17Mi
aliento le da asco a mi esposa;
mi propia familia me rechaza.
18Hasta
los niños me menosprecian;
cuando me levanto para hablar, me vuelven la espalda.
19Mis
amigos íntimos me detestan;
los que yo amaba se han puesto en mi contra.
20Quedé
reducido a piel y huesos
y he escapado de la muerte por un pelo.
21»Tengan
misericordia de mí, amigos míos, tengan misericordia;
porque la mano de Dios me ha golpeado.
22¿Me
perseguirán ustedes también como lo hace Dios?
¿No me han despellejado ya bastante?
23»Oh,
que mis palabras fueran grabadas;
oh, que quedaran escritas en un monumento,
24talladas
con cincel de hierro y rellenas de plomo,
y labradas en la roca para siempre.
25»Pero
en cuanto a mí, sé que mi Redentor vive,
y un día por fin estará sobre la tierra.
26Y
después que mi cuerpo se haya descompuesto,
¡todavía en mi cuerpo veré a Dios!
27Yo
mismo lo veré;
así es, lo veré con mis propios ojos.
¡Este pensamiento me llena de asombro!
28»¿Cómo
se atreven a seguir persiguiéndome,
diciendo: “Es su propia culpa”?
29Ustedes
mismos deben tener temor al castigo,
pues su actitud lo merece.
Entonces sabrán que de verdad hay un juicio».