Compartir

28 de Septiembre
 

<

 

>

 

Isaías 54

Gloria futura de Jerusalén
1«¡Canta, oh mujer sin hijos,
tú que nunca diste a luz!
Prorrumpe en canciones de alegría a toda voz, oh Jerusalén,
tú que nunca tuviste dolores de parto.
Pues la mujer desolada ahora tiene más hijos
que la que vive con su esposo
—dice el Señor—.
2Agranda tu casa; construye una ampliación.
Extiende tu hogar y no repares en gastos.
3Pues pronto estarás llena a rebosar;
tus descendientes ocuparán otras naciones
y repoblarán las ciudades en ruinas.
4»No temas, ya no vivirás avergonzada.
No tengas temor, no habrá más deshonra para ti.
Ya no recordarás la vergüenza de tu juventud
ni las tristezas de tu viudez.
5Pues tu Creador será tu marido;
¡el Señor de los Ejércitos Celestiales es su nombre!
Él es tu Redentor, el Santo de Israel,
el Dios de toda la tierra.
6Pues el Señor te llamó para que te libres de tu dolor,
como si fueras una esposa joven abandonada por su marido
—dice tu Dios—.
7Por un breve instante te abandoné,
pero con gran compasión te recibiré de nuevo.
8En un estallido de enojo aparté de ti mi rostro por un poco de tiempo.
Pero con amor eterno tendré compasión de ti
—dice el Señor, tu Redentor—.
9»Así como juré en tiempos de Noé
que nunca más permitiría que un diluvio cubra la tierra,
ahora también juro
que nunca más me enojaré contigo ni te castigaré.
10Pues las montañas podrán moverse
y las colinas desaparecer,
pero aun así mi fiel amor por ti permanecerá;
mi pacto de bendición nunca será roto
—dice el Señor, que tiene misericordia de ti—.
11»¡Oh ciudad azotada por las tormentas,
atribulada y desolada!
Te reconstruiré con joyas preciosas
y haré tus cimientos de lapislázuli.
12Haré tus torres de rubíes relucientes,
tus puertas de gemas brillantes
y tus muros de piedras preciosas.
13Yo les enseñaré a todos tus hijos,
y ellos disfrutarán de una gran paz.
14Estarás segura bajo un gobierno justo e imparcial;
tus enemigos se mantendrán muy lejos.
Vivirás en paz,
y el terror no se te acercará.
15Si alguna nación viniera para atacarte,
no será porque yo la haya enviado;
todo el que te ataque caerá derrotado.
16»Yo he creado al herrero
que aviva el fuego de los carbones bajo la fragua
y hace las armas de destrucción.
Y he creado a los ejércitos que destruyen.
17Pero en aquel día venidero,
ningún arma que te ataque triunfará.
Silenciarás cuanta voz
se levante para acusarte.
Estos beneficios los disfrutan los siervos del Señor;
yo seré quien los reivindique.
¡Yo, el Señor, he hablado!

 

Isaías 55

Invitación a la salvación del Señor
1»¿Alguien tiene sed?
Venga y beba,
¡aunque no tenga dinero!
Vengan, tomen vino o leche,
¡es todo gratis!
2¿Por qué gastar su dinero en alimentos que no les dan fuerza?
¿Por qué pagar por comida que no les hace ningún bien?
Escúchenme, y comerán lo que es bueno;
disfrutarán de la mejor comida.
3»Vengan a mí con los oídos bien abiertos.
Escuchen, y encontrarán vida.
Haré un pacto eterno con ustedes.
Les daré el amor inagotable que le prometí a David.
4Vean cómo lo usé a él para manifestar mi poder entre los pueblos;
lo convertí en un líder entre las naciones.
5Tú también darás órdenes a naciones que no conoces,
y pueblos desconocidos vendrán corriendo a obedecerte,
porque yo, el Señor tu Dios,
el Santo de Israel, te hice glorioso».
6Busquen al Señor mientras puedan encontrarlo;
llámenlo ahora, mientras está cerca.
7Que los malvados cambien sus caminos
y alejen de sí hasta el más mínimo pensamiento de hacer el mal.
Que se vuelvan al Señor, para que les tenga misericordia.
Sí, vuélvanse a nuestro Dios, porque él perdonará con generosidad.
8«Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos —dice el Señor—.
Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse.
9Pues así como los cielos están más altos que la tierra,
así mis caminos están más altos que sus caminos
y mis pensamientos, más altos que sus pensamientos.
10»La lluvia y la nieve descienden de los cielos
y quedan en el suelo para regar la tierra.
Hacen crecer el grano,
y producen semillas para el agricultor
y pan para el hambriento.
11Lo mismo sucede con mi palabra.
La envío y siempre produce fruto;
logrará todo lo que yo quiero,
y prosperará en todos los lugares donde yo la envíe.
12Ustedes vivirán con gozo y paz.
Los montes y las colinas se pondrán a cantar
y los árboles de los campos aplaudirán.
13Donde antes había espinos, crecerán cipreses;
donde crecía la ortiga, brotarán mirtos.
Estas cosas le darán gran honra al nombre del Señor;
serán una señal perpetua de su poder y de su amor».

 

Isaías 56

Bendiciones para todas las naciones
1Esto dice el Señor:
«Sean justos e imparciales con todos;
hagan lo que es bueno y correcto,
porque vendré pronto para rescatarlos
y para manifestar mi justicia entre ustedes.
2Benditos todos los
que se aseguran de cumplir esto.
Benditos los que honran mis días de descanso,
y procuran no hacer el mal.
3»No permitan que los extranjeros que se comprometen con el Señor digan:
“El Señor nunca dejará que yo sea parte de su pueblo”.
Y no permitan que los eunucos digan:
“Soy un árbol seco, sin hijos y sin futuro”.
4Pues esto dice el Señor:
Bendeciré a los eunucos
que guardan como santos mis días de descanso,
que deciden hacer lo que a mí me agrada
y me entregan su vida.
5Les daré —dentro de las paredes de mi casa—
un recordatorio y un nombre,
mucho más grande del que hijos o hijas pudieran darles.
Pues el nombre que les doy es eterno,
¡nunca desaparecerá!
6»También bendeciré a los extranjeros que se comprometan con el Señor,
quienes lo sirvan y amen su nombre,
quienes lo adoren y no profanen el día de descanso,
y quienes se mantengan fieles a mi pacto.
7Los llevaré a mi monte santo de Jerusalén
y los llenaré de alegría en mi casa de oración.
Aceptaré sus ofrendas quemadas y sus sacrificios,
porque mi templo será llamado casa de oración para todas las naciones.
8Pues el Señor Soberano,
que hace volver a los marginados de Israel, dice:
Traeré a otros también,
además de mi pueblo Israel».
Condenación de los líderes pecadores
9¡Vengan, animales salvajes de los campos!
¡Vengan, animales salvajes de los bosques!
¡Vengan a devorar a mi pueblo!
10Pues los líderes de mi pueblo,
los guardianes del Señor, sus pastores,
son ciegos e ignorantes.
Son como perros guardianes silenciosos
que no advierten cuando viene el peligro.
Les encanta estar echados, durmiendo y soñando.
11Como perros glotones, nunca quedan satisfechos.
Son pastores ignorantes;
cada uno va por su propio camino
y busca ganancias personales.
12«Vengan —dicen ellos—, consigamos vino y hagamos una fiesta.
Emborrachémonos todos.
¡Mañana lo haremos de nuevo,
y tendremos una fiesta aún más grande!».

 

Isaías 57:1-14

 

1La gente buena se muere;
muchas veces, los justos mueren antes de que llegue su hora.
Pero a nadie parece importarle el porqué, tampoco se lo preguntan a sí mismos.
Parece que nadie entiende
que Dios los está protegiendo del mal que vendrá.
2Pues los que andan por el camino de la justicia
descansarán en paz cuando mueran.
Condenación de la idolatría
3«¡Pero ustedes, vengan acá, hijos de brujas,
descendientes de adúlteros y de prostitutas!
4¿De quién se burlan
haciendo muecas y sacando la lengua?
¡Hijos de pecadores y mentirosos!
5Rinden culto con gran pasión a sus ídolos,
debajo de los robles y debajo de todo árbol frondoso.
Sacrifican a sus hijos abajo, en los valles,
entre los peñascos de los acantilados.
6Sus dioses son las piedras pulidas de los valles;
ustedes les rinden culto con ofrendas líquidas y ofrendas de grano.
Ellos son su herencia, no yo.
¿Creen que todo esto me hace feliz?
7Ustedes cometieron adulterio en cada monte alto;
allí rindieron culto a los ídolos
y me fueron infieles.
8Han puesto símbolos paganos
en los marcos de las puertas y detrás de ellas.
Me han abandonado
y se han metido en la cama con esos dioses detestables.
Se han entregado a ellos
y les encanta ver sus cuerpos desnudos.
9Le han dado aceite de oliva a Moloc
con muchos obsequios de perfumes.
Han viajado muy lejos,
incluso al mundo de los muertos,
a fin de encontrar nuevos dioses a quienes amar.
10Se han cansado en su búsqueda,
pero nunca se han dado por vencidos.
El deseo les dio nuevas fuerzas,
y no se fatigaron.
11»¿Les tienen miedo a estos ídolos?
¿Les producen terror?
¿Por eso me han mentido
y se han olvidado de mí y de mis palabras?
¿Será por mi largo silencio
que ya no me temen?
12Ahora pondré al descubierto sus supuestas buenas obras;
ninguna de ellas los ayudará.
13Veamos si sus ídolos pueden salvarlos
cuando clamen a ellos por ayuda.
¡Vaya, un soplo de viento puede derrumbarlos!
¡Basta con que uno respire sobre ellos para que caigan de cabeza!
Pero el que confíe en mí, heredará la tierra
y poseerá mi monte santo».
Dios perdona a los que se arrepienten
14Dios dice: «¡Reconstruyan el camino!
Quiten las rocas y las piedras del camino
para que mi pueblo pueda volver del cautiverio».

 

.IR ARRIBA

Efesios 6

Hijos y padres
1Hijos, obedezcan a sus padres porque ustedes pertenecen al Señor, pues esto es lo correcto. 2«Honra a tu padre y a tu madre». Ese es el primer mandamiento que contiene una promesa: 3si honras a tu padre y a tu madre, «te irá bien y tendrás una larga vida en la tierra».
4Padres, no hagan enojar a sus hijos con la forma en que los tratan. Más bien, críenlos con la disciplina e instrucción que proviene del Señor.
Esclavos y amos
5Esclavos, obedezcan a sus amos terrenales con profundo respeto y temor. Sírvanlos con sinceridad, tal como servirían a Cristo. 6Traten de agradarlos todo el tiempo, no solo cuando ellos los observan. Como esclavos de Cristo, hagan la voluntad de Dios con todo el corazón.7Trabajen con entusiasmo, como si lo hicieran para el Señor y no para la gente. 8Recuerden que el Señor recompensará a cada uno de nosotros por el bien que hagamos, seamos esclavos o libres.
9Y ustedes, amos, traten a sus esclavos de la misma manera. No los amenacen; recuerden que ambos tienen el mismo Amo en el cielo, y él no tiene favoritos.
Toda la armadura de Dios
10Una palabra final: sean fuertes en el Señor y en su gran poder. 11Pónganse toda la armadura de Dios para poder mantenerse firmes contra todas las estrategias del diablo.12Pues no luchamos contra enemigos de carne y hueso, sino contra gobernadores malignos y autoridades del mundo invisible, contra fuerzas poderosas de este mundo tenebroso y contra espíritus malignos de los lugares celestiales.
13Por lo tanto, pónganse todas las piezas de la armadura de Dios para poder resistir al enemigo en el tiempo del mal. Así, después de la batalla, todavía seguirán de pie, firmes. 14Defiendan su posición, poniéndose el cinturón de la verdad y la coraza de la justicia de Dios. 15Pónganse como calzado la paz que proviene de la Buena Noticia a fin de estar completamente preparados. 16Además de todo eso, levanten el escudo de la fe para detener las flechas encendidas del diablo.17Pónganse la salvación como casco y tomen la espada del Espíritu, la cual es la palabra de Dios.
18Oren en el Espíritu en todo momento y en toda ocasión. Manténganse alerta y sean persistentes en sus oraciones por todos los creyentes en todas partes.
19Y oren también por mí. Pídanle a Dios que me dé las palabras adecuadas para poder explicar con valor su misterioso plan: que la Buena Noticia es para judíos y gentiles por igual. 20Ahora estoy encadenado, pero sigo predicando este mensaje como embajador de Dios. Así que pidan en oración que yo siga hablando de él con valentía, como debo hacerlo.
Saludos finales
21Para tenerlos al tanto, Tíquico les dará un informe completo de lo que estoy haciendo y de cómo me va. Él es un amado hermano y un fiel colaborador en la obra del Señor. 22Lo envié a ustedes con un propósito específico: que sepan cómo estamos y reciban ánimo.
23La paz sea con ustedes, queridos hermanos, y que Dios el Padre y el Señor Jesucristo les den amor junto con fidelidad. 24Que la gracia de Dios sea eternamente con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo.

 

IR ARRIBA

Salmos 69:1-18

1

Para el director del coro: salmo de David; cántese con la melodía de «Los lirios».

Sálvame oh Dios,
    porque las aguas de la inundación me llegan al cuello.
Me hundo cada vez más en el fango;
    no encuentro dónde apoyar mis pies.
Estoy en aguas profundas,
    y el torrente me cubre.
Estoy agotado de tanto gritar por ayuda;
    tengo la garganta reseca.
Mis ojos están hinchados de tanto llorar,
    a la espera de la ayuda de mi Dios.
Los que me odian sin motivo
    suman más que los cabellos de mi cabeza.
Muchos enemigos tratan de destruirme con mentiras,
    me exigen que devuelva lo que no robé.

Oh Dios, tú sabes lo necio que soy;
    de ti no puedo ocultar mis pecados.
No dejes que los que confían en ti sean avergonzados por mi culpa,
    oh Señor Soberano de los Ejércitos Celestiales.
No permitas que sean humillados por mi causa,
    oh Dios de Israel.
Pues yo soporto insultos por amor a ti;
    tengo la humillación dibujada en todo mi rostro.
Hasta mis propios hermanos fingen no conocerme,
    me tratan como a un extraño.

El celo por tu casa me ha consumido,
    y los insultos de aquellos que te insultan han caído sobre mí.
10 Cuando lloro y ayuno,
    se burlan de mí.
11 Cuando me visto de tela áspera en señal de dolor,
    se ríen de mí.
12 Soy el blanco de los chismes de la ciudad,
    y todos los borrachos cantan de mí.

13 Pero sigo orando a ti, Señor,
    con la esperanza de que esta vez me muestres tu favor.
En tu amor inagotable, oh Dios,
    responde a mi oración con tu salvación segura.
14 Rescátame del lodo,
    ¡no dejes que me hunda aún más!
Sálvame de aquellos que me odian
    y sácame de estas aguas profundas.
15 No permitas que el torrente me cubra,
    ni que las aguas profundas me traguen,
    ni que el foso de la muerte me devore.

16 Contesta a mis oraciones, oh Señor,
    pues tu amor inagotable es maravilloso;
cuida de mí,
    pues tu misericordia es muy abundante.
17 No te escondas de tu siervo;
    contéstame rápido, ¡porque estoy en graves dificultades!
18 Ven y rescátame,
    líbrame de mis enemigos.

 

 

<

>

 

Compartir

 

Iglesia Cristiana Centro de Restauración · ICCR · Florencio Varela · Argentina · +54 (011) 4287 4106 · contacto@iglesiarestauracion.com.ar