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El reino de las tinieblas es una organización del mal que
incesantemente atenta contra los justos. Las trampas y armas
cuidadosamente elaboradas de este reino se adaptan individualmente
para destruir a los hijos de Dios.
En Efesios 6, Pablo nos dice que "no luchamos contra enemigos de
carne y hueso, sino contra gobernadores malignos y autoridades del
mundo invisible, contra fuerzas poderosas de este mundo tenebroso y
contra espíritus malignos de los lugares celestiales." (v. 12).
Sin embargo, Dios nos ha provisto de una cubierta divina que nos
proteja de todos los ataques del enemigo. Comúnmente llamada "la
armadura de Dios," esta protección que figura en Efesios 6:14-17
incluye los siguientes elementos: "el cinturón de la verdad y la
coraza de la justicia de Dios." (v. 14), "como calzado la paz que
proviene de la Buena Noticia" (v. 15), "el escudo de la fe" (v. 16),
"la salvación como casco", y "la espada del Espíritu, la cual es la
palabra de Dios" (v. 17).
De pie en esta poderosa armadura y empuñando el arma poderosa de la
Palabra de Dios, tenemos la fuerza para "orar en todo momento y en
toda ocasión en el poder del Espíritu Santo" (v. 18),
posicionándonos firmemente en las promesas de Dios hasta que el
diablo huya.
No importa qué arma el enemigo ha forjado contra ti, ¡no prosperará!
(Isaías 54:17)
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