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6 de Septiembre
 

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Proverbios 6

 

Cantar de los Cantares 1

1Este es el Cantar de los Cantares de Salomón, la mejor de las canciones.
La joven
2Bésame, una y otra vez,
porque tu amor es más dulce que el vino.
3¡Qué fragante es tu perfume!
Tu nombre es como la fragancia que se esparce.
¡Con razón todas las jóvenes te aman!
4¡Llévame contigo, ven, corramos!
El rey me ha traído a su alcoba.
Las jóvenes de Jerusalén
Cuánto nos alegramos por ti, oh rey;
elogiamos tu amor aún más que el vino.
La joven
Con razón te quieren las jóvenes.
5Soy morena pero hermosa,
oh mujeres de Jerusalén,
morena como las carpas de Cedar,
morena como las cortinas de las carpas de Salomón.
6No me miren así por ser morena,
el sol ha bronceado mi piel.
Mis hermanos se enojaron conmigo;
me obligaron a cuidar de sus viñedos,
por eso no pude cuidarme a mí misma, mi propio viñedo.
7Dime, mi amor, ¿hacia dónde llevarás hoy tu rebaño?
¿Dónde harás descansar tus ovejas al mediodía?
¿Por qué tendría yo que vagar como una prostituta
entre tus amigos y sus rebaños?
El joven
8Oh, más hermosa mujer, si no lo sabes,
sigue las huellas de mi rebaño
y apacienta tus cabritos junto a las carpas de los pastores.
9Amada mía, tú eres tan cautivante
como una yegua entre los sementales del faraón.
10¡Qué hermosas son tus mejillas!
¡Tus pendientes las encienden aún más!
¡Qué hermoso es tu cuello
realzado con un collar de joyas!
11Te haremos unos pendientes de oro
con cuentas de plata.
La joven
12El rey está descansando en su sofá,
encantado por la fragancia de mi perfume.
13Mi amante es como una bolsita de mirra
que reposa entre mis pechos.
14Es como un ramito de aromáticas flores de alheña
de los viñedos de En-gadi.
El joven
15¡Qué hermosa eres, amada mía,
qué hermosa!
Tus ojos son como palomas.
La joven
16¡Y tú eres tan apuesto, amor mío,
tan agradable que no puedo expresarlo!
La tierna hierba es nuestra cama;
17las ramas fragantes de los cedros son los soportes de nuestra casa
y los abetos aromáticos, las vigas del techo.

 

Cantar de los Cantares 2

La joven
1Soy el azafrán de primavera que florece en la llanura Sarón,
el lirio del valle.
El joven
2Como un lirio entre los cardos
es mi amada entre las jóvenes.
La joven
3Como el manzano más selecto del huerto
es mi amante entre los jóvenes.
Me siento bajo su sombra placentera
y saboreo sus deliciosos frutos.
4Él me escolta hasta la sala de banquetes;
es evidente lo mucho que me ama.
5Fortalézcanme con pasteles de pasas,
refrésquenme con manzanas,
porque desfallezco de amor.
6Su brazo izquierdo está debajo de mi cabeza,
y su brazo derecho me abraza.
7Prométanme, oh mujeres de Jerusalén,
por las gacelas y los ciervos salvajes,
que no despertarán al amor hasta que llegue el momento apropiado.
8¡Ay, oigo que viene mi amado!
Viene saltando por las montañas,
brincando por las colinas.
9Mi amante es como una gacela veloz
o un venado joven.
¡Miren! Allí está, detrás del muro,
asomándose por la ventana,
mirando dentro de la habitación.
10Mi amante me dijo:
«¡Levántate, amada mía!
¡Ven conmigo, mi bella mujer!
11Mira, el invierno se acabó
y las lluvias ya pasaron.
12Las flores están brotando,
ha llegado la temporada de los pájaros cantores;
y el arrullo de las tórtolas llena el aire.
13Las higueras comienzan a formar su fruto,
y las vides fragantes están en flor.
¡Levántate, amada mía!
¡Ven conmigo, mi bella mujer!».
El joven
14Mi paloma se esconde detrás de las rocas,
detrás de un peñasco en el precipicio.
Déjame ver tu cara;
déjame oír tu voz.
Pues tu voz es agradable,
y tu cara es hermosa.
Las jóvenes de Jerusalén
15Atrapen todos los zorros,
esos zorros pequeños,
antes de que arruinen el viñedo del amor,
¡porque las vides están en flor!
La joven
16Mi amado es mío, y yo soy suya.
Él apacienta entre los lirios.
17Antes de que soplen las brisas del amanecer
y huyan las sombras de la noche,
regresa a mí, amor mío, como una gacela
o un venado joven sobre montes empinados.

 

Cantar de los Cantares 3

La joven
1Una noche, mientras estaba en mi cama, suspiré por mi amado;
suspiraba por él, pero él no venía.
2Así que me dije: «Me levantaré y recorreré la ciudad,
y buscaré por todas las calles y las plazas.
Buscaré a mi amado».
Entonces busqué por todas partes pero no lo encontré.
3Los guardias me detuvieron mientras hacían sus rondas,
y yo les pregunté: «¿Han visto ustedes al hombre que amo?».
4Y apenas me alejé de ellos,
¡encontré a mi amado!
Lo tomé y lo abracé con fuerza,
y lo llevé a la casa de mi madre,
a la cama de mi madre, donde fui concebida.
5Prométanme, oh mujeres de Jerusalén,
por las gacelas y los ciervos salvajes,
que no despertarán al amor hasta que llegue el momento apropiado.
Las jóvenes de Jerusalén
6¿Quién es ese que viene majestuosamente desde el desierto
como una nube de humo?
¿Quién es el que viene perfumado con mirra e incienso
y todo tipo de especias?
7Miren, es el carruaje de Salomón,
rodeado de sesenta héroes,
los mejores soldados de Israel.
8Son espadachines hábiles,
guerreros con experiencia.
Cada uno lleva una espada al costado,
están listos para defender al rey contra un ataque nocturno.
9El carruaje del rey Salomón está hecho
con madera importada del Líbano.
10Sus postes son de plata,
su techo de oro,
sus cojines de púrpura.
El carruaje fue decorado con amor
por las jóvenes de Jerusalén.
La joven
11Salgan a ver al rey Salomón,
mujeres jóvenes de Jerusalén.
Lleva puesta la corona que su madre le regaló el día de su boda,
el día más feliz de su vida.

 

Cantar de los Cantares 4

El joven
1Eres hermosa, amada mía;
tan hermosa que no puedo expresarlo.
Tus ojos son como palomas
detrás del velo.
Tu cabello cae en ondas,
como un rebaño de cabras que serpentea por las laderas de Galaad.
2Tus dientes son blancos como ovejas
recién esquiladas y bañadas.
Tu sonrisa es perfecta,
cada diente hace juego con su par.
3Tus labios son como una cinta escarlata;
tu boca me cautiva.
Tus mejillas son como granadas color rosa
detrás de tu velo.
4Tu cuello es tan hermoso como la torre de David,
adornado con los escudos de mil héroes.
5Tus pechos son como dos cervatillos,
los mellizos de una gacela que pastan entre los lirios.
6Antes de que soplen las brisas del amanecer
y huyan las sombras de la noche,
correré a la montaña de mirra
y al cerro del incienso.
7Toda tú eres hermosa, amada mía,
bella en todo sentido.
8Ven conmigo desde el Líbano, esposa mía;
ven conmigo desde el Líbano.
Desciende del monte Amaná,
de las cumbres del Senir y del Hermón,
donde los leones tienen sus guaridas
y los leopardos viven entre las colinas.
9Has cautivado mi corazón,
tesoro mío, esposa mía.
Lo tienes como rehén con una sola mirada de tus ojos,
con una sola joya de tu collar.
10Tu amor me deleita,
tesoro mío, esposa mía.
Tu amor es mejor que el vino,
tu perfume, más fragante que las especias.
11Tus labios son dulces como el néctar, esposa mía.
Debajo de tu lengua hay leche y miel.
Tus vestidos están perfumados
como los cedros del Líbano.
12Tú eres mi jardín privado, tesoro mío, esposa mía,
un manantial apartado, una fuente escondida.
13Tus muslos resguardan un paraíso de granadas
con especias exóticas:
alheña con nardo,
14nardo con azafrán,
cálamo aromático y canela,
con toda clase de árboles de incienso, mirra y áloes,
y todas las demás especias deliciosas.
15Tú eres una fuente en el jardín,
un manantial de agua fresca
que fluye de las montañas del Líbano.
La joven
16¡Despierta, viento del norte!
¡Levántate, viento del sur!
Soplen en mi jardín
y esparzan su fragancia por todas partes.
Ven a tu jardín, amado mío;
saborea sus mejores frutos.

 

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2 Corintios 8:16-24

Tito y sus compañeros
16Por lo tanto, ¡gracias a Dios!, quien le ha dado a Tito el mismo entusiasmo que yo tengo por ustedes. 17Tito recibió con agrado nuestra petición de que él volviera a visitarlos. De hecho, él mismo estaba deseoso por ir a verlos.18También les enviamos junto con Tito a otro hermano, a quien todas las iglesias elogian como predicador de la Buena Noticia. 19Las iglesias lo nombraron para que nos acompañara a llevar la ofrenda a Jerusalén, un servicio que glorifica al Señor y que demuestra nuestro anhelo de ayudar.
20Viajamos juntos para evitar cualquier crítica por la manera en que administramos esta generosa ofrenda.21Tenemos cuidado de ser honorables ante el Señor, pero también queremos que todos los demás vean que somos honorables.
22Además les enviamos junto con ellos a otro de nuestros hermanos, que muchas veces ha demostrado lo que es y en varias ocasiones ha manifestado su gran fervor. Ahora está aún más entusiasmado debido a la gran confianza que tiene en ustedes.23Si alguien pregunta por Tito, díganle que él es mi colaborador, quien trabaja conmigo para ayudarlos. Y los hermanos que lo acompañan fueron enviados por las iglesias, y le dan honor a Cristo. 24Así que demuéstrenles su amor y pruébenles a todas las iglesias que está justificada nuestra jactancia por ustedes.

 

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Salmos 48

1

Un cántico. Salmo de los descendientes de Coré.

¡Qué grande es el Señor,
    cuán digno de alabanza
en la ciudad de nuestro Dios,
    situada sobre su monte santo!
Es alto y magnífico;
    ¡toda la tierra se alegra al verlo!
¡El monte Sión, el monte santo,[a]
    es la ciudad del gran Rey!
Dios mismo está en las torres de Jerusalén
    dándose a conocer como su defensor.

Los reyes de la tierra unieron sus fuerzas
    y avanzaron contra la ciudad.
Pero al verla, se quedaron pasmados;
    se llenaron de miedo y huyeron.
El terror se apoderó de ellos
    y se retorcieron de dolor como una mujer en parto.
Los destruiste como a los poderosos barcos de Tarsis
    que fueron despedazados por un potente viento del oriente.

Habíamos oído de la gloria de la ciudad,
    pero ahora la hemos visto en persona,
    la ciudad del Señor de los Ejércitos Celestiales.
Es la ciudad de nuestro Dios;
    él hará que sea segura para siempre. Interludio

Oh Dios, meditamos en tu amor inagotable
    mientras adoramos en tu templo.
10 Como lo merece tu nombre, oh Dios,
    serás alabado hasta los extremos de la tierra;
    tu fuerte mano derecha está llena de victoria.
11 Que se goce la gente del monte Sión;
    que se alegren todas las ciudades de Judá
    a causa de tu justicia.

12 Vayan a inspeccionar la ciudad de Jerusalén;[b]
    anden por ella y cuenten sus muchas torres.
13 Fíjense en las murallas fortificadas
    y recorran todas sus ciudadelas,
para que puedan describirlas
    a las generaciones futuras.
14 Pues así es Dios.
    Él es nuestro Dios por siempre y para siempre,
    y nos guiará hasta el día de nuestra muerte.

 

 

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