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5 de Septiembre
 

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Proverbios 5

 

Eclesiastés 10

1Así como las moscas muertas apestan todo un frasco de perfume,
una pizca de necedad arruina gran sabiduría y honor.
2Una persona sabia elige el camino correcto;
el necio toma el rumbo equivocado.
3¡Se puede identificar a los necios
tan solo de ver cómo andan por la calle!
4Si tu jefe se enoja contigo, ¡no renuncies a tu puesto!
Un espíritu sereno puede superar grandes errores.
Las ironías de la vida
5He visto otro mal bajo el sol: los reyes y gobernantes cometen un grave error 6cuando le otorgan gran autoridad a gente necia y asignan cargos inferiores a personas con capacidad comprobada. 7Hasta he visto sirvientes cabalgar como príncipes, ¡y príncipes andar a pie como si fueran sirvientes!
8Cuando cavas un pozo,
puedes caerte en él.
Cuando derrumbas una pared vieja,
puede morderte una serpiente.
9Cuando trabajas en una cantera,
las piedras pueden caerte encima y aplastarte.
Cuando cortas leña,
se corre peligro en cada golpe del hacha.
10Si se usa un hacha sin filo hay que hacer doble esfuerzo,
por lo tanto, afila la hoja.
Ahí está el valor de la sabiduría:
ayuda a tener éxito.
11Si una serpiente te muerde antes de que la encantes,
¿de qué te sirve ser encantador de serpientes?
12Las palabras sabias traen aprobación,
pero a los necios, sus propias palabras los destruyen.
13Los necios basan sus pensamientos en suposiciones insensatas,
por lo tanto, llegan a conclusiones locas y malvadas;
14hablan y hablan sin parar.
Nadie sabe a ciencia cierta qué es lo que va a suceder,
nadie puede predecir el futuro.
15Los necios se agotan tanto con un poco de trabajo
que ni siquiera saben cómo regresar a su casa.
16¡Qué tristeza sufrirá el pueblo gobernado por un sirviente,
cuyos líderes hacen fiesta desde la mañana!
17Dichoso el pueblo que tiene por rey a un líder noble
y cuyos dirigentes festejan en el momento apropiado
para trabajar con fuerza y no para emborracharse.
18Por la pereza se hunde el techo;
por el ocio gotea la casa.
19Una fiesta da alegría,
un buen vino, felicidad,
¡y el dinero lo da todo!
20Nunca te burles del rey, ni siquiera en tu mente;
y no te mofes de los poderosos, ni siquiera dentro de tu dormitorio.
Pues un pajarito podría transmitir tu mensaje
y contarles lo que dijiste.

 

Eclesiastés 11

Las incertidumbres de la vida
1Envía tu grano por los mares,
y a su tiempo recibirás ganancias.
2Coloca tus inversiones en varios lugares,
porque no sabes qué riesgos podría haber más adelante.
3Cuando las nubes están cargadas, vienen las lluvias.
Un árbol puede caer hacia el norte o hacia el sur, pero donde cae, allí queda.
4El agricultor que espera el clima perfecto nunca siembra;
si contempla cada nube, nunca cosecha.
5Así como no puedes entender el rumbo que toma el viento ni el misterio de cómo crece un bebecito en el vientre de su madre, tampoco puedes entender cómo actúa Dios, quien hace todas las cosas.
6Siembra tu semilla por la mañana, y por la tarde no dejes de trabajar porque no sabes si la ganancia vendrá de una actividad o de la otra, o quizás de ambas.
Consejos para jóvenes y ancianos
7La luz es agradable; qué hermoso es ver el amanecer de un nuevo día.
8Si alguien llega a la ancianidad, que disfrute de cada día de vida; pero que también recuerde que habrá muchos días oscuros. Todo lo que aún vendrá carece de sentido.
9Gente joven: ¡la juventud es hermosa! Disfruten de cada momento de ella. Hagan todo lo que quieran hacer, ¡no se pierdan nada! Pero recuerden que tendrán que rendirle cuentas a Dios de cada cosa que hagan. 10Así que dejen de preocuparse y mantengan un cuerpo sano; pero tengan presente que la juventud —con toda la vida por delante— no tiene sentido.

 

Eclesiastés 12

1No dejes que la emoción de la juventud te lleve a olvidarte de tu Creador. Hónralo mientras seas joven, antes de que te pongas viejo y digas: «La vida ya no es agradable».2Acuérdate de él antes de que la luz del sol, de la luna y de las estrellas se vuelva tenue a tus ojos viejos, y las nubes negras oscurezcan para siempre tu cielo. 3Acuérdate de él antes de que tus piernas —guardianas de tu casa— empiecen a temblar, y tus hombros —los guerreros fuertes— se encorven. Acuérdate de él antes de que tus dientes —esos pocos sirvientes que te quedan— dejen de moler, y tus pupilas —las que miran por las ventanas— ya no vean con claridad.
4Acuérdate de él antes de que la puerta de las oportunidades de la vida se cierre y disminuya el sonido de la actividad diaria. Ahora te levantas con el primer canto de los pájaros, pero un día todos esos trinos apenas serán perceptibles.
5Acuérdate de él antes de que tengas miedo de caerte y te preocupes de los peligros de la calle; antes de que el cabello se te ponga blanco como un almendro en flor y arrastres los pies sin energía como un saltamontes moribundo, y la alcaparra ya no estimule el deseo sexual. Acuérdate de él antes de que te falte poco para llegar a la tumba —tu hogar eterno— donde los que lamentan tu muerte llorarán en tu entierro.
6Sí, acuérdate de tu Creador ahora que eres joven, antes de que se rompa el cordón de plata de la vida y se quiebre la vasija de oro. No esperes hasta que la jarra de agua se haga pedazos contra la fuente y la polea se rompa en el pozo. 7Pues ese día el polvo volverá a la tierra, y el espíritu regresará a Dios, que fue quien lo dio.
Reflexiones finales acerca del Maestro
8«Nada tiene sentido —dice el Maestro—, ningún sentido en absoluto».
9Ten en cuenta lo siguiente: el Maestro fue considerado sabio y le enseñó a la gente todo lo que sabía. Escuchó con atención muchos proverbios, los estudió y los clasificó. 10El Maestro se esmeró por encontrar las palabras correctas para expresar las verdades con claridad.
11Las palabras de los sabios son como el aguijón para el ganado: dolorosas pero necesarias. El conjunto de sus dichos es como la vara con clavos que usa el pastor para guiar a sus ovejas. 12Pero ahora, hijo mío, déjame darte un consejo más: ten cuidado, porque escribir libros es algo que nunca termina y estudiar mucho te agota.
13Aquí culmina el relato. Mi conclusión final es la siguiente: teme a Dios y obedece sus mandatos, porque ese es el deber que tenemos todos. 14Dios nos juzgará por cada cosa que hagamos, incluso lo que hayamos hecho en secreto, sea bueno o sea malo.

 

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2 Corintios 8:1-15

Un llamado a dar con generosidad
1Ahora quiero que sepan, amados hermanos, lo que Dios, en su bondad, ha hecho por medio de las iglesias de Macedonia. 2Estas iglesias están siendo probadas con muchas aflicciones y además son muy pobres; pero a la vez rebosan de abundante alegría, la cual se desbordó en gran generosidad.
3Pues puedo dar fe de que dieron no solo lo que podían, sino aún mucho más. Y lo hicieron por voluntad propia. 4Nos suplicaron una y otra vez tener el privilegio de participar en la ofrenda para los creyentes de Jerusalén. 5Incluso hicieron más de lo que esperábamos, porque su primer paso fue entregarse ellos mismos al Señor y a nosotros, tal como Dios quería.
6Así que le hemos pedido a Tito —quien los alentó a que comenzaran a dar— que regrese a ustedes y los anime a completar este ministerio de ofrendar. 7Dado que ustedes sobresalen en tantas maneras —en su fe, sus oradores talentosos, su conocimiento, su entusiasmo y el amor que reciben de nosotros— quiero que también sobresalgan en este acto bondadoso de ofrendar.
8No estoy ordenándoles que lo hagan, pero pongo a prueba qué tan genuino es su amor al compararlo con el anhelo de las otras iglesias.
9Ustedes conocen la gracia generosa de nuestro Señor Jesucristo. Aunque era rico, por amor a ustedes se hizo pobre para que mediante su pobreza pudiera hacerlos ricos.
10Este es mi consejo: sería bueno que completaran lo que comenzaron hace un año. El año pasado, ustedes fueron los primeros en querer dar y fueron los primeros en comenzar a hacerlo. 11Ahora deberían terminar lo que comenzaron. Que el anhelo que mostraron al principio corresponda ahora con lo que den. Den en proporción a lo que tienen. 12Todo lo que den es bien recibido si lo dan con entusiasmo. Y den según lo que tienen, no según lo que no tienen. 13Claro, con eso no quiero decir que lo que ustedes den deba hacerles fácil la vida a otros y difícil a ustedes. Solo quiero decir que debería haber cierta igualdad. 14Ahora mismo ustedes tienen en abundancia y pueden ayudar a los necesitados. Más adelante, ellos tendrán en abundancia y podrán compartir con ustedes cuando pasen necesidad. De esta manera, habrá igualdad.15Como dicen las Escrituras:
«A los que recogieron mucho, nada les sobró,
y a los que recogieron solo un poco, nada les faltó».

 

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Salmos 47

1

Para el director del coro: salmo de los descendientes de Coré.

¡Vengan todos! ¡Aplaudan!
    ¡Griten alegres alabanzas a Dios!
Pues el Señor Altísimo es imponente;
    es el gran Rey de toda la tierra.
Él subyuga a las naciones frente a nosotros;
    pone a nuestros enemigos bajo nuestros pies.
Escogió la Tierra Prometida como nuestra herencia y posesión,
    el orgullo de los descendientes de Jacob, a quienes ama.Interludio

Dios ascendió con un grito poderoso;
    el Señor ha ascendido al estruendo de las trompetas.
Canten alabanzas a Dios, canten alabanzas;
    ¡canten alabanzas a nuestro Rey, canten alabanzas!
Pues Dios es el Rey de toda la tierra.
    Alábenlo con un salmo.[a]
Dios reina sobre las naciones,
    sentado en su santo trono.
Los gobernantes del mundo se han reunido
    con el pueblo del Dios de Abraham.
Pues todos los reyes de la tierra pertenecen a Dios.
    Él es exaltado en gran manera en todas partes.

 

 

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