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31 de Agosto
 

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Proverbios 31

 

Job 37

1»Cuando pienso en esto, mi corazón late con fuerza;
tiembla dentro de mi pecho.
2Escucha con atención el estruendo de la voz de Dios
cuando retumba de su boca.
3Resuena por todo el cielo
y sus relámpagos brillan en todas direcciones.
4Después llega el rugido del trueno,
la tremenda voz de su majestad;
él no la retiene cuando habla.
5La voz de Dios es gloriosa en el trueno.
Ni siquiera podemos imaginar la grandeza de su poder.
6ȃl ordena que caiga la nieve en la tierra
y le dice a la lluvia que sea torrencial.
7Hace que todos dejen de trabajar
para que contemplen su poder.
8Los animales salvajes buscan refugio
y se quedan dentro de sus guaridas.
9El viento tormentoso sale de su cámara,
y los vientos impetuosos traen el frío.
10El aliento de Dios envía el hielo
y congela grandes extensiones de agua.
11Él carga las nubes de humedad
y después salen relámpagos brillantes.
12Las nubes se agitan bajo su mando
y hacen por toda la tierra lo que él ordena.
13Él hace que estas cosas sucedan para castigar a las personas
o para mostrarles su amor inagotable.
14»Job, presta atención a esto,
¡detente y considera los maravillosos milagros de Dios!
15¿Sabes cómo Dios controla la tormenta
y hace que los relámpagos salgan de las nubes?
16¿Entiendes cómo él mueve las nubes
con maravillosa perfección y destreza?
17Cuando te sofocas de calor dentro de tus ropas
y el viento del sur pierde su fuerza y todo se calma,
18él hace que los cielos reflejen el calor como un espejo de bronce.
¿Puedes tú hacer eso?
19»Entonces, enséñanos qué decirle a Dios.
Somos demasiado ignorantes para presentar nuestros propios argumentos.
20¿Se debe avisar a Dios que quiero hablar?
¿Puede una persona hablar cuando está confundida?
21No podemos mirar al sol,
porque brilla con fuerza en el cielo
cuando el viento se lleva las nubes.
22También el esplendor dorado proviene del monte de Dios;
él está vestido de deslumbrante esplendor.
23No nos podemos imaginar la potencia del Todopoderoso;
pero aunque él es justo y recto,
no nos destruye.
24Por eso en todas partes la gente le teme;
todos los sabios le muestran reverencia».

 

Job 38

El Señor desafía a Job
1Entonces el Señor respondió a Job desde el torbellino:
2«¿Quién es este que pone en duda mi sabiduría
con palabras tan ignorantes?
3Prepárate, muestra tu hombría
porque tengo algunas preguntas para ti
y tendrás que contestarlas.
4»¿Dónde estabas tú cuando puse los cimientos de la tierra?
Dímelo, ya que sabes tanto.
5¿Quién decidió sus dimensiones
y extendió la cinta de medir?
6¿Qué sostiene sus cimientos
y quién puso su piedra principal
7mientras las estrellas de la mañana cantaban a coro
y todos los ángeles gritaban de alegría?
8»¿Quién contuvo el mar dentro de sus límites
cuando brotó del vientre
9y cuando lo vestí de nubes
y lo envolví en densa oscuridad?
10Pues lo encerré detrás de portones con rejas
y puse límite a sus orillas.
11Dije: “De aquí no pasarás.
¡Aquí se detendrán tus orgullosas olas!”
12»¿Alguna vez has ordenado que aparezca la mañana
o has causado que el amanecer se levante por el oriente?
13¿Has hecho que la luz del día se extienda hasta los confines de la tierra
para poner fin a la perversidad de la noche?
14A medida que la luz se aproxima,
la tierra va tomando forma como el barro bajo un sello;
se viste de brillantes colores.
15La luz molesta a los malvados
y detiene el brazo que se levanta para hacer violencia.
16»¿Has explorado las fuentes donde nacen los mares?
¿Has recorrido sus profundidades?
17¿Sabes dónde se encuentran las puertas de la muerte?
¿Has visto las puertas de la absoluta penumbra?
18¿Tienes idea de la magnitud de la tierra?
¡Dímelo, si es que lo sabes!
19»¿De dónde viene la luz
y adónde va la oscuridad?
20¿Puedes llevar a cada una a su hogar?
¿Sabes cómo llegar allí?
21¡Pero claro que ya conoces todo esto!
¡Pues naciste antes de que todo fuera creado,
y tienes muchísima experiencia!
22»¿Has visitado los depósitos de la nieve
o has visto donde se guarda el granizo?
23(Los he reservado como armas para el tiempo de angustia,
para el día de la batalla y de la guerra).
24¿Dónde está el camino hacia la fuente de luz?
¿Dónde está el hogar del viento del oriente?
25»¿Quién creó un canal para los torrentes de lluvia?
¿Quién trazó el sendero del relámpago?
26¿Quién hace caer la lluvia en tierra árida,
en el desierto donde nadie vive?
27¿Quién envía la lluvia para saciar la tierra seca
y hace que brote la hierba tierna?
28»¿Tiene padre la lluvia?
¿Quién da a luz el rocío?
29¿Quién es la madre del hielo?
¿Quién da a luz la escarcha que viene del cielo?
30Pues el agua se convierte en hielo, duro como la roca,
y la superficie del agua se congela.
31»¿Puedes tú guiar el movimiento de las estrellas
y atar el grupo de las Pléyades
o aflojar las cuerdas de Orión?
32¿Puedes ordenar la secuencia de las estaciones
o guiar a la Osa con sus cachorros a través del cielo?
33¿Conoces las leyes del universo?
¿Puedes usarlas para regular la tierra?
34»¿Puedes gritar a las nubes
y hacer que llueva?
35¿Puedes hacer que aparezca el relámpago
y que caiga hacia donde lo dirijas?
36¿Quién da la intuición al corazón
y el instinto a la mente?
37¿Quién es lo suficientemente sabio para contar las nubes?
¿Quién puede inclinar los cántaros de los cielos
38cuando la tierra reseca está árida
y el suelo, convertido en terrones?
39»¿Puedes acechar la presa para la leona
y saciar el hambre de los cachorros
40cuando están tendidos en sus guaridas
o se agazapan en los matorrales?
41¿Quién da comida a los cuervos
cuando sus crías claman a Dios
y andan errantes con hambre?

 

Job 39

El Señor continúa su desafío
1»¿Sabes cuándo dan a luz las cabras salvajes?
¿Has visto nacer a los ciervos en su ambiente natural?
2¿Sabes cuántos meses llevan a las crías en su vientre?
¿Eres consciente del momento de parto?
3Se agachan para dar a luz
y tener sus crías.
4Estas crecen en campo abierto
y luego se van del hogar para no regresar.
5»¿Quién le da libertad al burro salvaje?
¿Quién desató sus cuerdas?
6Yo lo puse en el desierto;
su hogar es la tierra baldía.
7Detesta el ruido de la ciudad
y no tiene arriero que le grite.
8Las montañas son su pastizal
donde busca cada brizna de hierba.
9»¿Acaso aceptará el buey salvaje ser domado?
¿Pasará la noche en tu establo?
10¿Puedes enganchar un buey salvaje a un arado?
¿Acaso arará un campo para ti?
11Teniendo en cuenta su fuerza, ¿podrás confiar en él?
¿Puedes irte y confiar en que el buey haga tu trabajo?
12¿Podrás contar con él para que traiga el grano a tu casa
y lo ponga en tu campo de trillar?
13»El avestruz agita sus alas con ostentación
pero estas no pueden competir con el plumaje de la cigüeña.
14El avestruz pone sus huevos en la tierra,
y deja que se calienten en el polvo.
15No le preocupa que alguien los aplaste
o que un animal salvaje los destruya.
16Trata con dureza a sus polluelos,
como si no fueran suyos.
No le importa si mueren,
17porque Dios no le dio sabiduría
ni le dio entendimiento.
18Pero siempre que se levanta para correr
le gana al jinete con el caballo más veloz.
19»¿Diste la fuerza al caballo
o adornaste su cuello con largas crines?
20¿Le diste la capacidad de saltar como una langosta?
¡Su majestuoso resoplido es aterrador!
21Patea la tierra y se alegra de su fuerza
cuando se lanza a la batalla.
22Se ríe del miedo y no tiene temor.
No huye de la espada.
23Se oye el sonido de las flechas golpeándolo
y brillan las lanzas y las jabalinas.
24Patea el suelo con furia
y se lanza a la batalla cuando suena el cuerno de carnero.
25Resopla al sonido del cuerno.
Percibe la batalla a lo lejos.
Se estremece bajo las órdenes del capitán y el ruido de la batalla.
26»¿Es tu sabiduría la que hace que el halcón alce vuelo
y extienda sus alas hacia el sur?
27¿Es por tu mandato que el águila se eleva
y hace su nido en las cumbres?
28Vive en los acantilados,
y tiene su hogar en las rocas lejanas y escarpadas.
29Desde allí acecha a su presa
vigilándola con ojos penetrantes.
30Sus crías engullen sangre.
Donde hay un cadáver, allí los encontrarás».

 

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2 Corintios 4:13-18

13Sin embargo, seguimos predicando porque tenemos la misma clase de fe que tenía el salmista cuando dijo: «Creí en Dios, por tanto hablé». 14Sabemos que Dios, quien resucitó al Señor Jesús, también nos resucitará a nosotros con Jesús y nos presentará ante sí mismo junto con ustedes. 15Todo esto es para beneficio de ustedes, y a medida que la gracia de Dios alcance a más y más personas, habrá abundante acción de gracias, y Dios recibirá más y más gloria.
16Es por esto que nunca nos damos por vencidos. Aunque nuestro cuerpo está muriéndose, nuestro espíritu va renovándose cada día. 17Pues nuestras dificultades actuales son pequeñas y no durarán mucho tiempo. Sin embargo, ¡nos producen una gloria que durará para siempre y que es de mucho más peso que las dificultades! 18Así que no miramos las dificultades que ahora vemos; en cambio, fijamos nuestra vista en cosas que no pueden verse. Pues las cosas que ahora podemos ver pronto se habrán ido, pero las cosas que no podemos ver permanecerán para siempre.

 

2 Corintios 5:1-10

Nuevos cuerpos
1Pues sabemos que, cuando se desarme esta carpa terrenal en la cual vivimos (es decir, cuando muramos y dejemos este cuerpo terrenal), tendremos una casa en el cielo, un cuerpo eterno hecho para nosotros por Dios mismo y no por manos humanas. 2Nos fatigamos en nuestro cuerpo actual y anhelamos ponernos nuestro cuerpo celestial como si fuera ropa nueva. 3Pues nos vestiremos con un cuerpo celestial; no seremos espíritus sin cuerpo. 4Mientras vivimos en este cuerpo terrenal, gemimos y suspiramos, pero no es que queramos morir y deshacernos de este cuerpo que nos viste. Más bien, queremos ponernos nuestro cuerpo nuevo para que este cuerpo que muere sea consumido por la vida. 5Dios mismo nos ha preparado para esto, y como garantía nos ha dado su Espíritu Santo.
6Así que siempre vivimos en plena confianza, aunque sabemos que mientras vivamos en este cuerpo no estamos en el hogar celestial con el Señor.7Pues vivimos por lo que creemos y no por lo que vemos. 8Sí, estamos plenamente confiados, y preferiríamos estar fuera de este cuerpo terrenal porque entonces estaríamos en el hogar celestial con el Señor. 9Así que, ya sea que estemos aquí en este cuerpo o ausentes de este cuerpo, nuestro objetivo es agradarlo a él. 10Pues todos tendremos que estar delante de Cristo para ser juzgados. Cada uno de nosotros recibirá lo que merezca por lo bueno o lo malo que haya hecho mientras estaba en este cuerpo terrenal.

 

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Salmos 43

¡Declárame inocente, oh Dios!
    Defiéndeme contra esta gente que vive sin ti;
    rescátame de estos mentirosos injustos.
Pues tú eres Dios, mi único refugio seguro.
    ¿Por qué me hiciste a un lado?
¿Por qué tengo que andar angustiado,
    oprimido por mis enemigos?
Envía tu luz y tu verdad,
    que ellas me guíen.
Que me lleven a tu monte santo,
    al lugar donde vives.
Allí iré al altar de Dios,
    a Dios mismo, la fuente de toda mi alegría.
Te alabaré con mi arpa,
    ¡oh Dios, mi Dios!

¿Por qué estoy desanimado?
    ¿Por qué está tan triste mi corazón?
¡Pondré mi esperanza en Dios!
    Nuevamente lo alabaré,
    ¡mi Salvador y mi Dios!

 

 

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