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En Job 38:8-11 Dios explica pacientemente a Job las limitaciones que
Él fijó a las olas del mar. A veces pensamos que el mal no tiene
límites, que tiene vía libre para causar estragos en nuestras vidas
sin ninguna restricción. Sin embargo, como con el mar, el Dios
Todopoderoso establece el punto de parada para los ataques del
diablo en contra de nosotros.
En la vida de Job Dios tenía un tiempo predeterminado cuando Él de
repente tiraría todo el proceso en reversa, poniendo así fin a la
mayor prueba soportada por cualquier humano a no ser Cristo. La
paciencia de Job se convirtió en el testigo más significativo de la
paciencia en la historia bíblica: "Honramos en gran manera a quienes
resisten con firmeza en tiempo de dolor. Por ejemplo, han oído
hablar de Job, un hombre de gran perseverancia. Pueden ver cómo al
final el Señor fue bueno con él, porque el Señor está lleno de
ternura y misericordia." (Santiago 5:11).
Las aguas orgullosas del mal podrán estar amenazando con abrumarte,
pero Dios sabe el momento cuando llegan a su límite predeterminado.
En ese día tu enemigo será como un perro salvaje al final de una
cadena, y serás capaz de descansar pacíficamente mientras Dios le
dice al enemigo, "¡Hasta aquí y no más de acá!"
242 días pasaron! Quedan 123.
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