Compartir

30 de Agosto
 

<

 

>

Proverbios 30

 

Job 34

Eliú acusa a Job de arrogancia
1Entonces Eliú dijo:
2«Escúchenme, ustedes hombres sabios;
presten atención, ustedes que tienen conocimiento.
3Job dijo: “El oído pone a prueba las palabras que oye
igual que la boca distingue los sabores”.
4Así que, juzguemos por nosotros mismos lo que es correcto;
aprendamos juntos lo que es bueno.
5Pues Job también dijo: “Yo soy inocente,
pero Dios ha quitado mis derechos.
6Soy inocente, pero me llaman mentiroso;
mi sufrimiento es incurable, aunque yo no haya pecado”.
7»Díganme, ¿hubo una vez un hombre como Job,
con sed de conversaciones irreverentes?
8Él escoge como compañeros a hombres malvados;
pasa su tiempo con hombres perversos.
9Ha llegado a decir: “¿Por qué malgastar el tiempo
intentando agradar a Dios?”.
10»Escúchenme, ustedes que tienen entendimiento.
¡Todo el mundo sabe que Dios no peca!
El Todopoderoso no puede hacer nada malo.
11Él paga a las personas según lo que hayan hecho;
las trata como se merecen.
12En verdad, Dios no hará el mal;
el Todopoderoso no torcerá la justicia.
13¿Algún otro puso la tierra al cuidado de Dios?
¿Quién colocó al mundo en su sitio?
14Si Dios retirara su espíritu
y quitara su aliento,
15todos los seres vivientes dejarían de existir
y la humanidad volvería al polvo.
16»Ahora escúchame, si eres sabio;
presta atención a lo que digo.
17¿Podría Dios gobernar si odiara la justicia?
¿Condenarás al juez todopoderoso?
18Pues él dice a los reyes: “Ustedes son malvados”,
y a los nobles: “Ustedes son injustos”.
19A él no le importa la grandeza que pueda tener una persona
y no presta más atención al rico que al pobre,
él creó a todos.
20En un instante mueren;
fallecen en la mitad de la noche;
los poderosos se van sin la intervención de mano humana.
21»Pues Dios observa cómo vive la gente;
ve todo lo que ellos hacen.
22No hay oscuridad tan densa
que pueda esconder a los malos de sus ojos.
23No decidimos nosotros el momento
de presentarnos ante Dios para ser juzgados.
24Él lleva a los poderosos a la ruina sin consultar a nadie,
y pone a otros en su lugar.
25Él sabe lo que hacen,
y por la noche los vence y los destruye.
26Los derriba porque son malvados,
lo hace abiertamente para que todos lo vean.
27Pues se apartaron y dejaron de seguirlo;
no respetan ninguno de sus caminos.
28Hacen que los pobres clamen, y esto atrae la atención de Dios;
él oye los clamores de los necesitados.
29Sin embargo, si él opta por quedarse callado,
¿quién puede criticarlo?
Cuando esconde su rostro, nadie puede encontrarlo,
ya sea un individuo o una nación.
30Él no deja que los incrédulos gobiernen,
para que no sean una trampa para la gente.
31»¿Por qué la gente no le dice a Dios: “He pecado
pero no volveré a pecar”?
32O bien: “No sé qué mal hice, dímelo;
si he actuado mal, me detendré de inmediato”.
33»¿Debe Dios adaptar su justicia a tus exigencias
a pesar de que lo hayas rechazado?
La elección es tuya, no mía.
Adelante, haznos partícipes de tu sabiduría.
34Después de todo, las personas inteligentes me dirán
y la gente sabia me oirá decir:
35“Job habla por ignorancia;
sus palabras carecen de percepción”.
36Job, te mereces la pena máxima
por tu manera malvada de responder.
37Pues a tu pecado has añadido rebelión;
no muestras ningún respeto
y dices muchas palabras de enojo contra Dios».

 

Job 35

Eliú le recuerda a Job la justicia de Dios
1Entonces Eliú dijo:
2«¿Te parece correcto que afirmes:
“Soy justo delante de Dios”?
3También te preguntas: “¿Y yo qué gano?
¿De qué sirve vivir una vida recta?”.
4»Yo te contestaré
y a todos tus amigos también.
5Levanta tus ojos a los cielos
y mira las nubes en lo alto.
6Si pecas, ¿en qué afecta eso a Dios?
Incluso si pecas una y otra vez,
¿qué efecto tendrá sobre él?
7Si eres bueno, ¿es algún gran regalo para él?
¿Qué podrías darle tú?
8No, tus pecados afectan únicamente a personas como tú,
y tus buenas acciones afectan solo a seres humanos.
9»La gente clama al ser oprimida;
gime bajo el peso de los poderosos.
10Sin embargo, no preguntan: “¿Dónde está Dios, mi Creador,
el que da canciones en la noche?
11¿Dónde está el que nos hace más inteligentes que los animales
y más sabios que las aves de los cielos?”.
12Cuando claman, Dios no les responde
a causa de la soberbia de ellos,
13pero es un error decir que Dios no escucha,
que al Todopoderoso no le importa.
14Tú dices que no puedes verlo,
sin embargo, si esperas, te hará justicia.
15Dices que Dios no responde con enojo a los pecadores
y que no le importa mucho la perversidad.
16Pero Job, hablas tonterías;
has hablado como un necio».

 

Job 36

1Eliú siguió hablando:
2«Déjame seguir, y te mostraré la verdad,
¡porque no he terminado de defender a Dios!
3Presentaré argumentos profundos
a favor de la justicia de mi Creador.
4Estoy diciendo sólo la verdad,
porque soy un hombre de gran conocimiento.
5»Dios es poderoso, ¡pero no desprecia a nadie!
Él es poderoso tanto en fuerza como en entendimiento.
6No deja con vida a los malvados
pero hace justicia a los afligidos.
7Nunca quita los ojos de los inocentes,
sino que los pone en tronos en compañía de reyes
y los exalta para siempre.
8Si están encadenados,
y atrapados en una red de dificultades,
9él les muestra la causa;
les hace ver sus pecados de soberbia.
10Él capta su atención
y ordena que se aparten de la maldad.
11»Si escuchan y obedecen a Dios,
serán bendecidos con prosperidad por el resto de su vida.
Todos sus años serán agradables.
12Pero si se niegan a escucharlo,
serán muertos a filo de espada
y morirán por falta de entendimiento.
13Los incrédulos están llenos de resentimiento.
Aun cuando Dios los castiga,
se niegan a pedirle auxilio.
14Mueren en plena juventud,
después de haber malgastado la vida en inmoralidad.
15Pero por medio del sufrimiento, él rescata a los que sufren,
pues capta su atención mediante la adversidad.
16»Job, Dios está alejándote del peligro,
y te lleva a un lugar libre de angustia.
Está poniendo en tu mesa la mejor comida,
17pero te obsesiona saber si los incrédulos serán juzgados.
No te preocupes, el juicio y la justicia prevalecerán.
18Ten cuidado, o la riqueza podrá seducirte;
No dejes que el soborno te haga pecar.
19¿Podrá toda tu riqueza
o podrán todos tus grandes esfuerzos
protegerte de la angustia?
20No desees el amparo de la noche
porque allí es cuando la gente será destruida.
21¡Mantente en guardia! Apártate de lo malo,
porque Dios envió este sufrimiento
para protegerte de una vida de maldad.
Eliú le recuerda a Job el poder de Dios
22»Mira, Dios es todopoderoso.
¿Quién es un maestro como él?
23Nadie puede indicarle lo que tiene que hacer,
ni decirle: “Has hecho mal”.
24En cambio, glorifica tú sus obras poderosas,
entonando canciones de alabanza.
25Todo el mundo ha visto estas cosas,
aunque solo desde lejos.
26»Mira, Dios es más grande de lo que podemos comprender;
sus años no se pueden contar.
27Él hace subir el vapor de agua
y luego lo destila en lluvia.
28La lluvia se derrama desde las nubes,
y todos se benefician.
29¿Quién puede comprender el despliegue de las nubes
y el trueno que retumba desde los cielos?
30Mira cómo Dios extiende el relámpago a su alrededor
e ilumina las profundidades del mar.
31Por medio de esos actos poderosos él nutre a la gente,
dándole comida en abundancia.
32Él llena sus manos de rayos
y lanza cada uno a su objetivo.
33El trueno declara su presencia;
la tormenta anuncia su enojo indignado.

 

.IR ARRIBA

2 Corintios 4:1-12

Tesoros en frágiles vasijas de barro
1Por lo tanto, ya que Dios, en su misericordia, nos ha dado este nuevo camino, nunca nos damos por vencidos. 2Rechazamos todas las acciones vergonzosas y los métodos turbios. No tratamos de engañar a nadie ni de distorsionar la palabra de Dios. Decimos la verdad delante de Dios, y todos los que son sinceros lo saben bien.
3Si la Buena Noticia que predicamos está escondida detrás de un velo, solo está oculta de la gente que se pierde.4Satanás, quien es el dios de este mundo, ha cegado la mente de los que no creen. Son incapaces de ver la gloriosa luz de la Buena Noticia. No entienden este mensaje acerca de la gloria de Cristo, quien es la imagen exacta de Dios.
5Como ven, no andamos predicando acerca de nosotros mismos. Predicamos que Jesucristo es Señor, y nosotros somos siervos de ustedes por causa de Jesús. 6Pues Dios, quien dijo: «Que haya luz en la oscuridad», hizo que esta luz brille en nuestro corazón para que podamos conocer la gloria de Dios que se ve en el rostro de Jesucristo.
7Ahora tenemos esta luz que brilla en nuestro corazón, pero nosotros mismos somos como frágiles vasijas de barro que contienen este gran tesoro. Esto deja bien claro que nuestro gran poder proviene de Dios, no de nosotros mismos.
8Por todos lados nos presionan las dificultades, pero no nos aplastan. Estamos perplejos pero no caemos en la desesperación. 9Somos perseguidos pero nunca abandonados por Dios. Somos derribados, pero no destruidos. 10Mediante el sufrimiento, nuestro cuerpo sigue participando de la muerte de Jesús, para que la vida de Jesús también pueda verse en nuestro cuerpo.
11Es cierto, vivimos en constante peligro de muerte porque servimos a Jesús, para que la vida de Jesús sea evidente en nuestro cuerpo que muere. 12Así que vivimos de cara a la muerte, pero esto ha dado como resultado vida eterna para ustedes.

 

IR ARRIBA

Salmos 42

Libro segundo (Salmos 42–72)

Para el director del coro: Salmo de los descendientes de Coré.

Como el ciervo anhela las corrientes de las aguas,
    así te anhelo a ti, oh Dios.
Tengo sed de Dios, del Dios viviente.
    ¿Cuándo podré ir para estar delante de él?
Día y noche solo me alimento de lágrimas,
    mientras que mis enemigos se burlan continuamente de mí diciendo:
    «¿Dónde está ese Dios tuyo?».

Se me destroza el corazón
    al recordar cómo solían ser las cosas:
yo caminaba entre la multitud de adoradores,
    encabezaba una gran procesión hacia la casa de Dios,
cantando de alegría y dando gracias
    en medio del sonido de una gran celebración.

¿Por qué estoy desanimado?
    ¿Por qué está tan triste mi corazón?
¡Pondré mi esperanza en Dios!
    Nuevamente lo alabaré,
    ¡mi Salvador y mi Dios!

Ahora estoy profundamente desalentado,
    pero me acordaré de ti,
aun desde el lejano monte Hermón, donde nace el Jordán,
    desde la tierra del monte Mizar.
Oigo el tumulto de los embravecidos mares,
    mientras me arrasan tus olas y las crecientes mareas.
Pero cada día el Señor derrama su amor inagotable sobre mí,
    y todas las noches entono sus cánticos
    y oro a Dios, quien me da vida.

«¡Oh Dios, roca mía! —clamo—,
    ¿por qué me has olvidado?
¿Por qué tengo que andar angustiado,
    oprimido por mis enemigos?».
10 Sus insultos me parten los huesos.
    Se burlan diciendo: «¿Dónde está ese Dios tuyo?».

11 ¿Por qué estoy desanimado?
    ¿Por qué está tan triste mi corazón?
¡Pondré mi esperanza en Dios!
    Nuevamente lo alabaré,
    ¡mi Salvador y mi Dios!

 

 

<

>

 

Compartir

 

Iglesia Cristiana Centro de Restauración · ICCR · Florencio Varela · Argentina · +54 (011) 4287 4106 · contacto@iglesiarestauracion.com.ar