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1º de Septiembre
 

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Proverbios 1

 

Job 40

1Entonces el Señor le dijo a Job:
2«¿Todavía quieres discutir con el Todopoderoso?
Tú criticas a Dios, pero ¿tienes las respuestas?».
Job responde al Señor
3Entonces Job respondió al Señor:
4«No soy nada, ¿cómo podría yo encontrar las respuestas?
Me taparé la boca con la mano.
5Ya hablé demasiado;
no tengo nada más que decir».
El Señor desafía otra vez a Job
6Luego el Señor respondió a Job desde el torbellino:
7«Prepárate, muestra tu hombría
porque tengo algunas preguntas para ti
y tendrás que contestarlas.
8»¿Pondrás en duda mi justicia
y me condenarás sólo para probar que tienes razón?
9¿Acaso eres tan fuerte como Dios?
¿Puede tronar tu voz como la suya?
10Bien, vístete de tu gloria y esplendor,
de tu honor y majestad.
11Da rienda suelta a tu enojo;
deja que se derrame contra los orgullosos.
12Humíllalos con una mirada;
pisa a los malvados allí donde están.
13Entiérralos en el polvo;
enciérralos en el mundo de los muertos.
14Entonces hasta yo te elogiaría,
porque tu propia fuerza te podría salvar.
15»Echa un vistazo al Behemot,
a quien hice, al igual que a ti.
Come hierba como un buey.
16Mira qué fuertes son sus lomos
y los músculos de su vientre.
17Su rabo es tan fuerte como un cedro;
los tendones de sus muslos se entrelazan.
18Sus huesos son tubos de bronce;
sus extremidades son barras de hierro.
19Es un excelente ejemplo de la obra de Dios,
y solo su Creador puede amenazarlo.
20Las montañas le ofrecen su mejor alimento,
donde juegan los animales salvajes.
21Se tiende bajo los lotos
donde los juncos del pantano lo esconden.
22Las plantas de loto le dan sombra
entre los sauces junto al arroyo.
23El río tempestuoso no le molesta,
ni le preocupa cuando el creciente Jordán se arremolina a su alrededor.
24Nadie puede sorprenderlo con la guardia baja
ni ponerle un aro en la nariz para llevárselo.

 

Job 41

Continúa el desafío del Señor
1  »¿Puedes capturar al Leviatán con un anzuelo
o poner un lazo alrededor de su quijada?
2¿Puedes atar su nariz con una cuerda
o atravesar su boca con una estaca?
3¿Te rogará misericordia
o suplicará compasión?
4¿Querrá trabajar para ti
y ser tu esclavo toda la vida?
5¿Puedes hacer de él una mascota, como con un pájaro,
o darlo a tus niñas para que jueguen con él?
6¿Intentarán los mercaderes comprarlo
para venderlo en sus carpas?
7¿Será herida su piel por las lanzas
o su cabeza por un arpón?
8Si le pones la mano encima,
te dará una batalla que no olvidarás.
¡No volverás a intentarlo!
9Es inútil tratar de capturarlo;
el cazador que lo intente será derribado.
10Y como nadie se atreve a molestarlo a él,
¿quién podrá hacerme frente a mí?
11¿Quién me ha dado algo para que tenga que pagárselo?
Todo lo que hay debajo del cielo es mío.
12»Quiero hacer hincapié en las extremidades del Leviatán,
en su enorme fuerza y en su apariencia tan llena de gracia.
13¿Quién puede quitarle la piel,
y quién puede penetrar su doble capa de armadura?
14¿Quién podría abrir sus mandíbulas a la fuerza?
¡Sus dientes dan terror!
15Sus escamas son como hileras de escudos
fuertemente selladas.
16Están tan apretadas
que el aire no puede pasar entre ellas.
17Cada escama está fuertemente pegada a la siguiente;
están entrelazadas y nada puede traspasarlas.
18»Cuando estornuda, ¡lanza destellos de luz!
Sus ojos son como el rojo del amanecer.
19De su boca saltan relámpagos;
destellan llamas de fuego.
20Humo sale de sus narices
como el vapor de una olla calentada al fuego hecho de juncos.
21Su aliento podría encender el carbón,
porque de su boca salen llamaradas.
22»La tremenda fuerza del cuello del Leviatán
infunde terror dondequiera que va.
23Su carne es dura y firme
y no se puede traspasar.
24Su corazón es duro como la roca,
duro como piedra de molino.
25Cuando se levanta, los poderosos tienen miedo;
el terror se apodera de ellos.
26No hay espada que pueda detenerlo
ni lanza, ni dardo, ni jabalina.
27El hierro no es más que paja para esa criatura,
y el bronce, madera podrida.
28Las flechas no lo hacen huir;
las piedras tiradas con honda son como trocitos de hierba.
29Los garrotes son como una brizna de hierba,
y se ríe del silbido de las jabalinas.
30Su vientre está cubierto de escamas tan afiladas como el vidrio;
escarba el suelo cuando se arrastra por el barro.
31»El Leviatán hace hervir el agua con su sacudimiento;
agita las profundidades como una olla de ungüento.
32Deja en su estela agua reluciente
que hace que el mar parezca blanco.
33En la tierra es sin igual,
ninguna otra criatura es tan intrépida.
34De todas las criaturas, es la más orgullosa.
Es el rey de las bestias».

 

Job 42

Job responde al Señor
1Entonces Job respondió al Señor:
2«Sé que todo lo puedes,
y que nadie puede detenerte.
3Tú preguntaste: “¿Quién es este que pone en duda mi sabiduría con tanta ignorancia?”.
Soy yo y hablaba de cosas sobre las que no sabía nada,
cosas demasiado maravillosas para mí.
4Tú dijiste: “¡Escucha y yo hablaré!
Tengo algunas preguntas para ti
y tendrás que contestarlas”.
5Hasta ahora solo había oído de ti,
pero ahora te he visto con mis propios ojos.
6Me retracto de todo lo que dije,
y me siento en polvo y ceniza en señal de arrepentimiento».
Conclusión: el SEÑOR bendice a Job
7Después de que el Señor terminó de hablar con Job, le dijo a Elifaz el temanita: «Estoy enojado contigo y con tus dos amigos, porque no hablaron con exactitud acerca de mí, como lo hizo mi siervo Job. 8Así que, tomen siete toros y siete carneros, vayan a mi siervo Job y ofrezcan una ofrenda quemada por ustedes mismos. Mi siervo Job orará, y yo aceptaré la oración a favor de ustedes. No los trataré como se merecen, a pesar de no haber hablado de mí con exactitud, como lo hizo mi siervo Job».9Así que Elifaz el temanita, Bildad el suhita y Zofar el naamatita, hicieron lo que el Señor les mandó, y el Señor aceptó la oración de Job.
10Cuando Job oró por sus amigos, el Señor le restauró su bienestar. Es más, ¡el Señor le dio el doble de lo que antes tenía!11Entonces todos sus hermanos, hermanas y anteriores amigos vinieron y festejaron con él en su casa. Lo consolaron y lo alentaron por todas las pruebas que el Señor había enviado en su contra; y cada uno de ellos le regaló dinero y un anillo de oro.
12Así que el Señor bendijo a Job en la segunda mitad de su vida aún más que al principio. Pues ahora tenía catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil burras. 13Además dio a Job otros siete hijos y tres hijas. 14Llamó a su primera hija Jemina, a la segunda Cesia y a la tercera Keren-hapuc.15En toda la tierra no había mujeres tan bellas como las hijas de Job, y su padre les dejó una herencia en su testamento junto con sus hermanos.
16Después de esto, Job vivió ciento cuarenta años y pudo ver a cuatro generaciones de sus hijos y nietos. 17Luego murió siendo muy anciano, después de vivir una vida larga y plena.

 

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2 Corintios 5:11-21

Somos embajadores de Dios
11Dado que entendemos nuestra temible responsabilidad ante el Señor, trabajamos con esmero para persuadir a otros. Dios sabe que somos sinceros, y espero que ustedes también lo sepan. 12¿Estamos de nuevo recomendándonos a ustedes? No, estamos dándoles un motivo para que estén orgullosos de nosotros, para que puedan responder a los que se jactan de tener ministerios espectaculares en vez de tener un corazón sincero. 13Si parecemos estar locos es para darle gloria a Dios, y si estamos en nuestro sano juicio, es para beneficio de ustedes.14Sea de una forma u otra, el amor de Cristo nos controla. Ya que creemos que Cristo murió por todos, también creemos que todos hemos muerto a nuestra vida antigua. 15Él murió por todos para que los que reciben la nueva vida de Cristo ya no vivan más para sí mismos. Más bien, vivirán para Cristo, quien murió y resucitó por ellos.
16Así que hemos dejado de evaluar a otros desde el punto de vista humano. En un tiempo, pensábamos de Cristo solo desde un punto de vista humano. ¡Qué tan diferente lo conocemos ahora! 17Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado, ¡una nueva vida ha comenzado!
18Y todo esto es un regalo de Dios, quien nos trajo de vuelta a sí mismo por medio de Cristo. Y Dios nos ha dado la tarea de reconciliar a la gente con él. 19Pues Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando más en cuenta el pecado de la gente. Y nos dio a nosotros este maravilloso mensaje de reconciliación. 20Así que somos embajadores de Cristo; Dios hace su llamado por medio de nosotros. Hablamos en nombre de Cristo cuando les rogamos: «¡Vuelvan a Dios!». 21Pues Dios hizo que Cristo, quien nunca pecó, fuera la ofrenda por nuestro pecado, para que nosotros pudiéramos estar en una relación correcta con Dios por medio de Cristo.

 

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Salmos 44:1-8

1

Para el director del coro: salmo[a] de los descendientes de Coré.

Oh Dios, lo oímos con nuestros propios oídos;
    nuestros antepasados nos han contado
de todo lo que hiciste en su época,
    hace mucho tiempo atrás.
Con tu poder expulsaste a las naciones paganas
    y entregaste toda la tierra a nuestros antepasados.
Aplastaste a sus enemigos
    y liberaste a nuestros antepasados.
No fue con sus espadas que conquistaron la tierra,
    ni sus brazos fuertes les dieron la victoria.
Fueron tu mano derecha y tu brazo fuerte,
    y la luz cegadora de tu rostro que los ayudó,
    porque los amabas.

Tú eres mi Rey y mi Dios;
    tú decretas las victorias de Israel.[b]
Solo con tu poder hacemos retroceder a nuestros enemigos,
    solo en tu nombre podemos pisotear a nuestros adversarios.
No confío en mi arco
    ni dependo de que mi espada me salve.
Tú eres el que nos da la victoria sobre nuestros enemigos;
    avergüenzas a los que nos odian.
Oh Dios, todo el día te damos gloria
    y alabamos tu nombre constantemente. Interludio

 

 

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