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"Maldito el que confía en el hombre, pero bienaventurado es el
hombre que confía en el Señor". Estas son declaraciones de por vida
que le dan una amplia visión de la diferencia entre dos direcciones
en la vida.
La primera declaración representa la gente que continuamente mira a
los demás para resolver sus problemas. Obtener ayuda de otros no
está mal, pero el Señor dice: "Malditos son los que ponen su
confianza en simples seres humanos, que se apoyan en la fuerza
humana y apartan el corazón del Señor. Son como los arbustos
raquíticos del desierto, sin esperanza para el futuro. Vivirán en
lugares desolados, en tierra despoblada y salada." (Jeremías
17:5-6). Para estas personas, confiar en Dios y Su Palabra es
locura. Ellos sienten que su mejor opción en cualquier circunstancia
es seguir el camino del mundo.
La segunda afirmación describe a los que confían en el Señor. En
toda circunstancia, saben que están plantados junto a una corriente
continua y refrescante donde echan sus raíces. Aunque la sequía, el
hambre, y el calor pueden marchitar todo a su alrededor, sus raíces
sacan fuerzas de la naturaleza inmutable de Dios. La gente espera
que se marchiten, se sequen y agrieten, pero los que confían en el
Señor permanecen siempre verdes y fructíferos a través de todas las
circunstancias.
Cree en dios. Él "someterá [a tus] enemigos" y "te alimentará con lo
mejor de los alimentos" (Salmo 81:14, 16)
283 días pasaron! Solo quedan 82.
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