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11 de Octubre
 

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Salmos 78:65-72

 

Jeremías 16:14-21

Esperanza a pesar del desastre
14»Por tanto, se acerca la hora —dice el Señor—, cuando la gente que haga un juramento ya no dirá: “Tan cierto como que el Señor vive, quien rescató al pueblo de Israel de la tierra de Egipto”. 15En cambio, dirán: “Tan cierto como que el Señor vive, quien trajo a Israel de regreso a su propia tierra desde la tierra del norte y de todos los países a donde él los envió al destierro”. Pues los traeré nuevamente a esta tierra que les di a sus antepasados.
16»Ahora mandaré llamar a muchos pescadores para que los capturen —dice el Señor—. Mandaré llamar a cazadores para que los cacen en los montes, en las colinas y en las cuevas. 17Los vigilo de cerca y veo cada pecado. No hay esperanza de que se escondan de mí. 18Duplicaré su castigo por todos sus pecados, porque han contaminado mi tierra con las imágenes sin vida de sus detestables dioses y han llenado mi territorio con sus hechos malignos».
Oración de confianza de Jeremías
19Señor, ¡tú eres mi fuerza y mi fortaleza,
mi refugio en el día de aflicción!
Las naciones del mundo entero
vendrán a ti y te dirán:
«Nuestros antepasados nos han dejado una herencia despreciable,
porque rendían culto a ídolos inútiles.
20¿Acaso puede la gente hacer sus propios dioses?
¡Esos no son dioses verdaderos en absoluto!».
21El Señor dice:
«Ahora les mostraré mi poder;
ahora les mostraré mi fuerza.
Al fin sabrán y entenderán
que yo soy el Señor.

 

Jeremías 17

Pecado y castigo de Judá
1»El pecado de Judá
está escrito con cincel de hierro,
grabado con punta de diamante en su corazón de piedra
y en las esquinas de sus altares.
2Incluso sus hijos van a rendir culto
en los altares paganos y en los postes dedicados a la diosa Asera,
debajo de todo árbol frondoso
y sobre cada colina alta.
3Así que entregaré mi monte santo
—junto con todas sus riquezas, tesoros
y santuarios paganos—
como botín a sus enemigos,
porque el pecado corre desenfrenado en su tierra.
4La herencia maravillosa que he reservado para ustedes
se les escapará de las manos.
Les diré a sus enemigos que los lleven
cautivos a una tierra extranjera.
Pues mi enojo arde como un fuego
que quemará para siempre».
La sabiduría del Señor
5Esto dice el Señor:
«Malditos son los que ponen su confianza en simples seres humanos,
que se apoyan en la fuerza humana
y apartan el corazón del Señor.
6Son como los arbustos raquíticos del desierto,
sin esperanza para el futuro.
Vivirán en lugares desolados,
en tierra despoblada y salada.
7»Pero benditos son los que confían en el Señor
y han hecho que el Señor sea su esperanza y confianza.
8Son como árboles plantados junto a la ribera de un río
con raíces que se hunden en las aguas.
A esos árboles no les afecta el calor
ni temen los largos meses de sequía.
Sus hojas están siempre verdes
y nunca dejan de producir fruto.
9»El corazón humano es lo más engañoso que hay,
y extremadamente perverso.
¿Quién realmente sabe qué tan malo es?
10Pero yo, el Señor, investigo todos los corazones
y examino las intenciones secretas.
A todos les doy la debida recompensa,
según lo merecen sus acciones».
Jeremías confía en el Señor
11Los que acaparan riquezas en forma injusta
son como las perdices que empollan los huevos que no han puesto.
En la mitad de la vida perderán sus riquezas;
al final, se volverán unos pobres viejos tontos.
12Pero nosotros adoramos frente a tu trono:
¡eterno, puesto en alto y glorioso!
13Oh Señor, esperanza de Israel,
serán avergonzados todos los que se alejan de ti.
Serán enterrados en el polvo de la tierra,
porque han abandonado al Señor, la fuente de agua viva.
14Oh Señor, si me sanas, seré verdaderamente sano;
si me salvas, seré verdaderamente salvo.
¡Mis alabanzas son solo para ti!
15La gente se burla de mí y dice:
«¿Cuál es este “mensaje del Señor” del que hablas?
¿Por qué no se cumplen tus predicciones?».
16Señor, no he abandonado mi labor
como pastor de tu pueblo
ni he insistido que mandes desastres.
Tú has oído todo lo que dije.
17Señor, ¡no me aterrorices!
Solo tú eres mi esperanza en el día de la calamidad.
18Haz que se avergüencen y se desalienten todos los que me persiguen,
pero no dejes que sea yo el avergonzado y el desalentado.
Haz que caiga sobre ellos un día de terror.
¡Sí, haz que caiga sobre ellos doble destrucción!
Guardar el día de descanso
19Esto me dijo el Señor: «Ve y párate en las puertas de Jerusalén, primero en la puerta por donde el rey entra y sale, y luego en cada una de las demás puertas. 20Dile a todo el pueblo: “Escuchen este mensaje del Señor, ustedes reyes de Judá y ustedes, habitantes de Judá y todos los que viven en Jerusalén. 21Esto dice el Señor: ‘¡Escuchen mi advertencia! No comercien más en las puertas de Jerusalén en el día de descanso. 22No trabajen en el día de descanso, sino hagan que sea un día sagrado. Yo les di este mandato a sus antepasados, 23pero ellos no escucharon ni obedecieron. Tercamente rehusaron prestar atención o recibir mi disciplina.
24»’Pero si me obedecen, dice el Señor, y no comercian en las puertas ni trabajan en el día de descanso, y si lo guardan como día sagrado, 25entonces los reyes y sus funcionarios entrarán y saldrán para siempre por estas puertas. Siempre habrá un descendiente de David sentado en el trono aquí en Jerusalén. Los reyes y sus funcionarios siempre entrarán y saldrán en carros y a caballo por entre la gente de Judá, y esta ciudad permanecerá para siempre. 26Desde todas partes de Jerusalén, desde las ciudades de Judá y Benjamín, desde las colinas occidentales y la zona montañosa, y del Neguev vendrá gente con sus ofrendas quemadas y sus sacrificios. Traerán sus ofrendas de grano, incienso y las ofrendas de acción de gracias al templo del Señor.
27»’Sin embargo, si no me escuchan y se niegan a guardar como sagrado el día de descanso, y si ese día pasan mercadería por las puertas de Jerusalén como si fuera cualquier otro, entonces quemaré estas puertas. El fuego se extenderá a los palacios y nadie podrá apagar las llamas rugientes’”».

 

Jeremías 18

 

El alfarero y el barro
1El Señor le dio otro mensaje a Jeremías:2«Baja al taller del alfarero y allí te hablaré».3Así que hice lo que me dijo y encontré al alfarero trabajando en el torno; 4pero la vasija que estaba formando no resultó como él esperaba, así que la aplastó y comenzó de nuevo.
5Después el Señor me dio este mensaje:6«¡Oh, Israel! ¿No puedo hacer contigo lo mismo que hizo el alfarero con el barro? De la misma manera que el barro está en manos del alfarero, así estás en mis manos. 7Si anuncio que voy a desarraigar, a derribar y a destruir a cierta nación o a cierto reino, 8pero luego esa nación renuncia a sus malos caminos, no la destruiré como lo había planeado. 9Y si anuncio que plantaré y edificaré a cierta nación o a cierto reino, 10pero después esa nación hace lo malo y se niega a obedecerme, no la bendeciré como dije que lo haría.
11»Por lo tanto, Jeremías, advierte a todo Judá y a Jerusalén y diles: “Esto dice el Señor: ‘En vez de algo bueno, les tengo preparado un desastre. Así que cada uno de ustedes abandone sus malos caminos y haga lo correcto’”».
12Sin embargo, el pueblo respondió: «No gastes saliva. Continuaremos viviendo como se nos antoja y con terquedad seguiremos nuestros propios malos deseos».
13Así que esto dice el Señor:
«¿Acaso alguien ha oído semejante cosa,
aun entre las naciones paganas?
¡Israel, mi hija virgen,
ha hecho algo terrible!
14¿Acaso la nieve desaparece de las cumbres del Líbano?
¿Quedan secos los arroyos helados que fluyen de esas montañas distantes?
15Pero mi pueblo no es confiable, porque me ha abandonado;
quema incienso a ídolos inútiles.
Tropezó y salió de los caminos antiguos
y anduvo por senderos llenos de lodo.
16Por lo tanto, su tierra quedará desolada,
será un monumento a su necedad.
Todos los que pasen por allí quedarán pasmados
y menearán la cabeza con asombro.
17Como el viento del oriente desparrama el polvo,
así esparciré a mi pueblo delante de sus enemigos.
Cuando tengan dificultades, les daré la espalda
y no prestaré atención a su aflicción».
Complot contra Jeremías
18Entonces el pueblo dijo: «Vengan, busquemos la manera de detener a Jeremías. Ya tenemos suficientes sacerdotes, sabios y profetas. No necesitamos que él enseñe la palabra ni que nos dé consejos ni profecías. Hagamos correr rumores acerca de él y no hagamos caso a lo que dice».
19Señor, ¡óyeme y ayúdame!
Escucha lo que dicen mis enemigos.
20¿Deben pagar mal por bien?
Han cavado una fosa para matarme,
aunque intercedí por ellos
y traté de protegerlos de tu enojo.
21¡Así que deja que sus hijos se mueran de hambre!
¡Deja que mueran a espada!
Que sus esposas se conviertan en viudas, sin hijos.
¡Que sus ancianos se mueran por una plaga
y que sus jóvenes sean muertos en batalla!
22Que se escuchen gritos de dolor desde sus casas
cuando los guerreros caigan súbitamente sobre ellos.
Pues han cavado una fosa para mí
y han escondido trampas a lo largo de mi camino.
23Señor, tú conoces todos sus planes para matarme.
No perdones sus crímenes ni borres sus pecados;
que caigan muertos ante de ti.
En tu enojo encárgate de ellos.

 

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1ª Tesalonicenses 4

Vivir para agradar a Dios
1Finalmente, amados hermanos, les rogamos en el nombre del Señor Jesús que vivan de una manera que le agrada a Dios, tal como les enseñamos. Ustedes ya viven de esta manera, y los animamos a que lo sigan haciendo aún más.2Pues recuerdan lo que les enseñamos por la autoridad del Señor Jesús.
3La voluntad de Dios es que sean santos, entonces aléjense de todo pecado sexual. 4Como resultado cada uno controlará su propio cuerpo y vivirá en santidad y honor, 5no en pasiones sensuales como viven los paganos, que no conocen a Dios ni sus caminos. 6Nunca hagan daño ni engañen a un hermano cristiano en este asunto, teniendo relaciones sexuales con su esposa, porque el Señor toma venganza de todos esos pecados, como ya les hemos advertido solemnemente.7Dios nos ha llamado a vivir vidas santas, no impuras. 8Por lo tanto, todo el que se niega a vivir de acuerdo con estas reglas no desobedece enseñanzas humanas sino que rechaza a Dios, quien les da el Espíritu Santo.
9Pero no hace falta que les escribamos sobre la importancia de amarse mutuamente, pues Dios mismo les ha enseñado a amarse unos a otros. 10Es más, ustedes ya muestran amor por todos los creyentes en toda Macedonia. Aun así, amados hermanos, les rogamos que los amen todavía más.
11Pónganse como objetivo vivir una vida tranquila, ocúpense de sus propios asuntos y trabajen con sus manos, tal como los instruimos anteriormente. 12Entonces la gente que no es cristiana respetará la manera en que ustedes viven, y no tendrán que depender de otros.
La esperanza de la resurrección
13Y ahora, amados hermanos, queremos que sepan lo que sucederá con los creyentes que han muerto, para que no se entristezcan como los que no tienen esperanza. 14Pues, ya que creemos que Jesús murió y resucitó, también creemos que cuando Jesús vuelva, Dios traerá junto con él a los creyentes que hayan muerto.
15Les decimos lo siguiente de parte del Señor: nosotros, los que todavía estemos vivos cuando el Señor regrese, no nos encontraremos con él antes de los que ya hayan muerto.16Pues el Señor mismo descenderá del cielo con un grito de mando, con voz de arcángel y con el llamado de trompeta de Dios. Primero, los cristianos que hayan muerto se levantarán de sus tumbas. 17Luego, junto con ellos, nosotros los que aún sigamos vivos sobre la tierra, seremos arrebatados en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Entonces estaremos con el Señor para siempre. 18Así que anímense unos a otros con estas palabras.

 

1ª Tesalonicenses 5:1-3

1Ahora bien, amados hermanos, con respecto a cómo y cuándo sucederá todo esto, en realidad no es necesario que les escribamos.2Pues ustedes saben muy bien que el día del regreso del Señor llegará inesperadamente, como un ladrón en la noche. 3Cuando la gente esté diciendo: «Todo está tranquilo y seguro», entonces le caerá encima la catástrofe tan repentinamente como le vienen los dolores de parto a una mujer embarazada; y no habrá escapatoria posible.

 

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Salmos 78:65-72

65 Entonces el Señor se levantó como si despertara de un sueño,
    como un guerrero que vuelve en sí de una borrachera.
66 Derrotó a sus enemigos en forma aplastante
    y los mandó a la vergüenza eterna.
67 Pero rechazó a los descendientes de José;
    no escogió a la tribu de Efraín.
68 En cambio, eligió a la tribu de Judá,
    y al monte Sión, al cual amaba.
69 Allí construyó su santuario tan alto como los cielos,
    tan sólido y perdurable como la tierra.
70 Escogió a su siervo David
    y lo llamó del redil.
71 Tomó a David de donde cuidaba a las ovejas y a los corderos
    y lo convirtió en pastor de los descendientes de Jacob:
    de Israel, el pueblo de Dios;
72 lo cuidó con sinceridad de corazón
    y lo dirigió con manos diestras.

 

 

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