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La plata debe ser purificada siete veces antes de que sea
perfectamente pura. La escoria y las impurezas se esconden dentro de
la plata, y sólo el calor puede expulsarlas.
Dios sabe que nuestras imperfecciones, también, sólo pueden ser
eliminadas por el calor. Pablo oró para que ninguno de los
tesalonicenses se inquiete por las pruebas. Él les dijo: "pero
ustedes saben que estamos destinados a pasar por tales
dificultades." (1 Tesalonicenses 3:3).
Satanás, nuestro enemigo eterno, busca detenernos (1 Tesalonicenses
2:18) y tentarnos (3:5) en un esfuerzo por robar nuestra fe. Pero
nuestra fe es como la plata siendo perfeccionada. Es esa cosa
preciosa que nos mantiene cerca de Dios durante la prueba y nos
mantiene en movimiento hacia adelante cuando Satanás está tratando
de llevarnos hacia atrás.
El regreso de Timoteo y su buen informe llevaron a Pablo a decir:
"Así que, amados hermanos, en medio de nuestras dificultades y
sufrimientos hemos sido muy animados porque han permanecido firmes
en su fe." (1 Tesalonicenses 3:7). Cada prueba que enfrentes y
camines con éxito a través de ella, sólo purifica tu fe y la refina
a una calidad superior.
Permanecé en el fuego, Cristiano. Dios sabe que un día
"...fortalezca su corazón para que esté sin culpa y sea santo al
estar ustedes delante de Dios nuestro Padre cuando nuestro Señor
Jesús regrese con todo su pueblo santo." (v. 13).
282 días pasaron! Solo quedan 83.
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