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30 de Septiembre
 

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Isaías 60:1 a 62:5

 

Isaías 60:

Gloria futura de Jerusalén
1»¡Levántate, Jerusalén! Que brille tu luz para que todos la vean.
Pues la gloria del Señor se levanta para resplandecer sobre ti.
2Una oscuridad negra como la noche cubre a todas las naciones de la tierra,
pero la gloria del Señor se levanta y aparece sobre ti.
3Todas las naciones vendrán a tu luz;
reyes poderosos vendrán para ver tu resplandor.
4»¡Levanta los ojos, porque todo el mundo vuelve a casa!
Tus hijos llegan desde tierras lejanas;
tus hijas pequeñas serán traídas en brazos.
5Resplandecerán tus ojos
y tu corazón se estremecerá de alegría
porque los mercaderes del mundo entero vendrán a ti.
Te traerán las riquezas de muchos países.
6Enormes caravanas de camellos convergirán en ti;
los camellos de Madián y de Efa.
Los habitantes de Saba traerán oro e incienso
y vendrán adorando al Señor.
7A ti te serán dados los rebaños de Cedar
y los carneros de Nebaiot serán traídos para mis altares.
Aceptaré sus ofrendas
y haré glorioso mi templo.
8»¿Y qué veo volando hacia Israel como las nubes,
como las palomas hacia su nido?
9Son barcos de los confines de la tierra,
de países que confían en mí,
con los grandes barcos de Tarsis a la cabeza.
Traen al pueblo de Israel de regreso a su hogar desde muy lejos,
transportando su plata y su oro.
Honrarán al Señor tu Dios,
al Santo de Israel,
porque él te ha llenado de esplendor.
10»Vendrán extranjeros para reconstruir tus ciudades
y sus reyes te servirán.
Aunque te destruí en mi enojo,
ahora tendré misericordia de ti por mi gracia.
11Tus puertas permanecerán abiertas de día y de noche
para recibir las riquezas de muchos países.
Los reyes del mundo serán llevados como cautivos
en un desfile victorioso.
12Las naciones que se nieguen a servirte
serán destruidas.
13»La gloria del Líbano será tuya
—los bosques de ciprés, de abeto y de pino—
para embellecer mi santuario.
¡Mi templo será glorioso!
14Los descendientes de los que te atormentaron
vendrán a inclinarse ante ti.
Los que te despreciaron
te besarán los pies.
Te llamarán la Ciudad del Señor,
y Sión del Santo de Israel.
15»Aunque una vez fuiste despreciada y odiada,
y nadie pasaba por tus calles,
yo te haré hermosa para siempre,
una alegría para todas las generaciones.
16Reyes poderosos y grandes naciones
colmarán todas tus necesidades,
como si fueras un niño
amamantado por una reina.
Por fin sabrás que yo, el Señor,
soy tu Salvador y tu Redentor,
el Poderoso de Israel.
17Cambiaré tu bronce por oro,
tu hierro por plata,
tu madera por bronce
y tus piedras por hierro.
Haré que la paz sea tu líder
y la justicia tu gobernante.
18La violencia desaparecerá de tu tierra;
se terminarán la desolación y la destrucción de la guerra.
La salvación te rodeará como las murallas de una ciudad
y la alabanza estará en los labios de todos los que entren allí.
19»Ya no necesitarás que el sol brille durante el día,
ni que la luna alumbre durante la noche,
porque el Señor tu Dios será tu luz perpetua,
y tu Dios será tu gloria.
20Tu sol nunca se pondrá;
tu luna nunca descenderá.
Pues el Señor será tu luz perpetua.
Tus días de duelo llegarán a su fin.
21Todo tu pueblo será justo;
poseerá para siempre su tierra,
pues yo lo plantaré allí con mis propias manos
con el fin de darme gloria a mí mismo.
22La familia más pequeña se convertirá en mil personas
y el grupo más diminuto se convertirá en una nación poderosa.
A su debido tiempo, yo, el Señor, haré que esto suceda».

 

Isaías 61

Buenas noticias para los oprimidos
1El Espíritu del Señor Soberano está sobre mí,
porque el Señor me ha ungido
para llevar buenas noticias a los pobres.
Me ha enviado para consolar a los de corazón quebrantado
y a proclamar que los cautivos serán liberados
y que los prisioneros serán puestos en libertad.
2Él me ha enviado para anunciar a los que se lamentan
que ha llegado el tiempo del favor del Señor
junto con el día de la ira de Dios contra sus enemigos.
3A todos los que se lamentan en Israel
les dará una corona de belleza en lugar de cenizas,
una gozosa bendición en lugar de luto,
una festiva alabanza en lugar de desesperación.
Ellos, en su justicia, serán como grandes robles
que el Señor ha plantado para su propia gloria.
4Reconstruirán las ruinas antiguas,
reparando ciudades destruidas hace mucho tiempo.
Las resucitarán,
aunque hayan estado desiertas por muchas generaciones.
5Los extranjeros serán sus siervos;
alimentarán a los rebaños de ustedes,
ararán sus campos
y cuidarán de sus viñedos.
6Ustedes serán llamados sacerdotes del Señor,
ministros de nuestro Dios.
Se alimentarán de los tesoros de las naciones
y se jactarán de sus riquezas.
7Disfrutarán de una doble honra
en lugar de vergüenza y deshonra.
Poseerán una doble porción de prosperidad en su tierra,
y una alegría eterna será suya.
8«Pues yo, el Señor, amo la justicia;
odio el robo y la fechoría.
Recompensaré fielmente a mi pueblo por su sufrimiento
y haré un pacto eterno con él.
9Sus descendientes serán reconocidos
y honrados entre las naciones.
Todo el mundo se dará cuenta de que es un pueblo
al que el Señor ha bendecido».
10¡Me llené de alegría en el Señor mi Dios!
Pues él me vistió con ropas de salvación
y me envolvió en un manto de justicia.
Soy como un novio en su traje de bodas
o una novia con sus joyas.
11El Señor Soberano mostrará su justicia a las naciones del mundo.
¡Todos lo alabarán!
Su justicia será como un huerto a comienzos de la primavera,
cuando brotan las plantas por todas partes.

 

Isaías 62:1-5

Isaías ora por Jerusalén
1Debido a que amo a Sión,
no me quedaré quieto.
Debido a que mi corazón suspira por Jerusalén,
no puedo quedarme callado.
No dejaré de orar por ella
hasta que su justicia resplandezca como el amanecer
y su salvación arda como una antorcha encendida.
2Las naciones verán tu justicia
y los líderes del mundo quedarán cegados por tu gloria.
Tú recibirás un nombre nuevo
de la boca del Señor mismo.
3El Señor te sostendrá en su mano para que todos te vean,
como una corona espléndida en la mano de Dios.
4Nunca más te llamarán «La ciudad abandonada»
ni «La tierra desolada».
Tu nuevo nombre será «La ciudad del deleite de Dios»
y «La esposa de Dios»,
porque el Señor se deleita en ti
y te reclamará como su esposa.
5Tus hijos se dedicarán a ti, oh Jerusalén,
como un joven se dedica a su esposa.
Entonces Dios se regocijará por ti
como el esposo se regocija por su esposa.

 

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Filipenses 1:27-30

Vivan como ciudadanos del cielo
27Sobre todo, deben vivir como ciudadanos del cielo, comportándose de un modo digno de la Buena Noticia acerca de Cristo. Entonces, sea que vuelva a verlos o solamente tenga noticias de ustedes, sabré que están firmes y unidos en un mismo espíritu y propósito, luchando juntos por la fe, es decir la Buena Noticia. 28No se dejen intimidar por sus enemigos de ninguna manera. Eso les será por señal a ellos de que serán destruidos, mientras que ustedes serán salvos, aun por Dios mismo.29Pues a ustedes se les dio no solo el privilegio de confiar en Cristo sino también el privilegio de sufrir por él. 30Estamos juntos en esta lucha. Ustedes han visto mi lucha en el pasado y saben que aún no ha terminado.

Filipenses 2:1-18

Tengan la actitud de Cristo
1¿Hay algún estímulo en pertenecer a Cristo? ¿Existe algún consuelo en su amor? ¿Tenemos en conjunto alguna comunión en el Espíritu? ¿Tienen ustedes un corazón tierno y compasivo? 2Entonces, háganme verdaderamente feliz poniéndose de acuerdo de todo corazón entre ustedes, amándose unos a otros y trabajando juntos con un mismo pensamiento y un mismo propósito.
3No sean egoístas; no traten de impresionar a nadie. Sean humildes, es decir, considerando a los demás como mejores que ustedes. 4No se ocupen solo de sus propios intereses, sino también procuren interesarse en los demás.
5Tengan la misma actitud que tuvo Cristo Jesús.
6Aunque era Dios,
no consideró que el ser igual a Dios
fuera algo a lo cual aferrarse.
7En cambio, renunció a sus privilegios divinos;
adoptó la humilde posición de un esclavo
y nació como un ser humano.
Cuando apareció en forma de hombre,
8se humilló a sí mismo en obediencia a Dios
y murió en una cruz como morían los criminales.
9Por lo tanto, Dios lo elevó al lugar de máximo honor
y le dio el nombre que está por encima de todos los demás nombres
10para que, ante el nombre de Jesús, se doble toda rodilla
en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra,
11y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor
para la gloria de Dios Padre.
Brillen intensamente por Cristo
12Queridos amigos, siempre siguieron mis instrucciones cuando estaba con ustedes; y ahora que estoy lejos, es aún más importante que lo hagan. Esfuércense por demostrar los resultados de su salvación obedeciendo a Dios con profunda reverencia y temor. 13Pues Dios trabaja en ustedes y les da el deseo y el poder para que hagan lo que a él le agrada.
14Hagan todo sin quejarse y sin discutir, 15para que nadie pueda criticarlos. Lleven una vida limpia e inocente como corresponde a hijos de Dios y brillen como luces radiantes en un mundo lleno de gente perversa y corrupta. 16Aférrense a la palabra de vida; entonces, el día que Cristo vuelva, me sentiré orgulloso de no haber corrido la carrera en vano y de que mi trabajo no fue inútil. 17Sin embargo, me alegraré aun si tengo que perder la vida derramándola como ofrenda líquida a Dios, así como el fiel servicio de ustedes también es una ofrenda a Dios. Y quiero que todos ustedes participen de esta alegría. 18Claro que sí, deberían alegrarse, y yo me gozaré con ustedes.

 

 

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Salmos 70

1

Para el director del coro: salmo de David, en el cual le pide a Dios que se acuerde de él.

Por favor, Dios, ¡rescátame!
    Ven pronto, Señor, y ayúdame.
Que los que tratan de matarme
    sean humillados y pasen vergüenza.
Que los que se deleitan en mis dificultades
    retrocedan con deshonra.
Que su vergüenza los horrorice,
    porque dijeron: «¡Ajá! ¡Ahora sí lo atrapamos!».
Pero que todos aquellos que te buscan
    estén llenos de alegría y de felicidad en ti.
Que los que aman tu salvación
    griten una y otra vez: «¡Grande es Dios!».
En cuanto a mí, pobre y necesitado,
    por favor, Dios, ven pronto a socorrerme.
Tú eres mi ayudador y mi salvador;
    oh Señor, no te demores.

 

 

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