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24 de Agosto
 

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Proverbios 24

 

Job 12

Cuarto discurso de Job: respuesta a Zofar
1Entonces Job habló de nuevo:
2«Ustedes sí que lo saben todo, ¿no es cierto?
Y cuando mueran, ¡la sabiduría morirá con ustedes!
3Ahora bien, yo también sé algunas cosas,
y ustedes no son mejores que yo.
¿Quién no sabe estas cosas que acaban de decir?
4Sin embargo, mis amigos se ríen de mí
porque clamo a Dios y espero una respuesta.
Soy un hombre justo e intachable,
sin embargo, se ríen de mí.
5La gente que está tranquila se burla de los que están en dificultades.
Le da un empujón a los que tropiezan.
6Los ladrones están en paz
y los que provocan a Dios viven seguros,
aunque todavía siguen bajo el control de Dios.
7»Solo pregunten a los animales, y ellos les enseñarán;
pregunten a los pájaros del cielo, y ellos les contarán.
8Hablen a la tierra, y ella los instruirá;
dejen que los peces del mar les hablen.
9Pues todos ellos saben
que mi desgracia ha venido de la mano del Señor,
10ya que la vida de todo ser viviente está en sus manos,
así como el aliento de todo ser humano.
11El oído pone a prueba las palabras que oye
igual que la boca distingue los sabores.
12La sabiduría pertenece a los ancianos,
y el entendimiento a los mayores.
13»Pero la verdadera sabiduría y el poder se encuentran en Dios;
el consejo y el entendimiento le pertenecen.
14Lo que él destruye no se puede volver a construir.
Cuando él mete a alguien en la cárcel, no hay escapatoria.
15Si él detiene la lluvia, la tierra se convierte en un desierto;
si libera las aguas, se inunda la tierra.
16Así es, la fuerza y la sabiduría le pertenecen a él;
los que engañan y los engañados, los dos están bajo su poder.
17Él se lleva a los consejeros y les quita el buen juicio;
los jueces sabios se vuelven necios.
18Él despoja a los reyes del manto real
y son llevados lejos con cuerdas alrededor de la cintura.
19Él se lleva lejos a los sacerdotes, despojados de su posición;
derroca a los que llevan muchos años en el poder.
20Él hace callar al consejero de confianza
y quita la percepción a los ancianos.
21Él derrama deshonra sobre los príncipes
y desarma a los fuertes.
22ȃl descubre los misterios escondidos en la oscuridad;
trae luz a la más profunda penumbra.
23Él levanta naciones y las destruye;
hace crecer a las naciones y las abandona.
24Él quita el entendimiento a los reyes,
y los deja vagando en un desierto sin salida.
25Ellos andan a tientas en la oscuridad sin una luz;
él los hace tambalear como borrachos.

 

Job 13

Job quiere defender su caso ante Dios
1»Miren, he visto todo esto con mis propios ojos,
y lo he escuchado con mis propios oídos y ahora comprendo.
2Tengo tanto conocimiento como ustedes;
no son mejores que yo.
3En cuanto a mí, hablaría directamente con el Todopoderoso;
quiero defender mi caso ante Dios mismo.
4En cuanto a ustedes, me calumnian con mentiras.
Como médicos, son unos matasanos inútiles.
5¡Si tan solo se quedaran callados!
Es lo más sabio que podrían hacer.
6Escuchen los cargos que presento;
presten atención a mis argumentos.
7»¿Acaso defienden a Dios con mentiras?
¿Presentan argumentos engañosos en su nombre?
8¿Mostrarán parcialidad en su testimonio a favor de él?
¿Serán los abogados defensores de Dios?
9¿Qué ocurrirá cuando descubra lo que hacen?
¿Creen que pueden engañarlo tan fácilmente como lo hacen con la gente?
10Si en secreto hacen inclinar los testimonios a su favor,
ciertamente se meterán en problemas con él.
11¿No les da terror su majestad?
¿No los deja abrumados el temor que sienten por él?
12Sus frases vacías valen tanto como las cenizas;
su defensa es tan frágil como una vasija de barro.
13»Ahora quédense en silencio y déjenme en paz.
Permítanme hablar y afrontaré las consecuencias.
14Así es, me jugaré la vida
y diré lo que realmente pienso.
15Dios podría matarme, pero es mi única esperanza;
voy a presentar mi caso ante él.
16Esto es lo que me salvará: no soy ningún impío.
Si lo fuera, no podría estar delante de él.
17»Presten mucha atención a lo que voy a decir;
escúchenme hasta el final.
18He preparado mi defensa;
seré declarado inocente.
19¿Quién puede discutir conmigo sobre esto?
Y si demuestran que estoy equivocado, me quedaré callado y moriré.
Job pregunta cómo pecó
20»Oh, Dios, concédeme estas dos cosas
y entonces podré enfrentarme contigo:
21quítame de encima tu mano dura
y no me atemorices con tu temible presencia.
22Ahora llámame, ¡y te responderé!
O deja que te hable y contéstame tú.
23Dime, ¿qué he hecho mal?
Muéstrame mi rebelión y mi pecado.
24¿Por qué te alejas de mí?
¿Por qué me tratas como a tu enemigo?
25¿Atemorizarías a una hoja llevada por el viento?
¿Perseguirías a la paja seca?
26»Escribes amargas acusaciones en mi contra
y sacas a relucir todos los pecados de mi juventud.
27Pones mis pies en el cepo,
examinas todos mis caminos
y rastreas todas mis pisadas.
28Me consumo como madera que se pudre,
como un abrigo carcomido por la polilla.

 

Job 14

1»¡Qué frágil es el ser humano!
¡Qué breve es la vida, tan llena de dificultades!
2Brotamos como una flor y después nos marchitamos;
desaparecemos como una sombra pasajera.
3¿Tienes que vigilar a una criatura tan frágil
y exiges que yo te rinda cuentas?
4¿Quién podrá sacar pureza de una persona impura?
¡Nadie!
5Tú has determinado la duración de nuestra vida.
Tú sabes cuántos meses viviremos,
y no se nos concederá ni un minuto más.
6Así que, ¡déjanos tranquilos, déjanos descansar!
Somos como los jornaleros, entonces déjanos terminar nuestro trabajo en paz.
7»¡Hasta un árbol tiene más esperanza!
Si lo cortan, volverá a brotar
y le saldrán nuevas ramas.
8Aunque sus raíces hayan envejecido en la tierra
y su tocón esté podrido,
9al sentir el agua renacerá
y echará nuevos brotes como un árbol recién plantado.
10»En cambio, cuando los seres humanos mueren, pierden su fuerza;
dan su último suspiro, y después, ¿dónde están?
11Como el agua se evapora de un lago
y el río desaparece en la sequía,
12así mismo la gente yace en la tumba y jamás se levanta.
Hasta que los cielos dejen de existir, nadie despertará
ni será perturbado de su sueño.
13»¡Cómo quisiera que me escondieras en la tumba
y que allí me dejaras olvidado hasta que pase tu enojo!
¡Pero anota en tu calendario para que te acuerdes de mí!
14¿Pueden los muertos volver a vivir?
De ser así, esto me daría esperanza durante todos mis años de lucha
y con anhelo esperaría la liberación de la muerte.
15Me llamarías y yo te respondería,
y tú me añorarías a mí, la obra de tus manos.
16Entonces, cuidarías mis pasos
en lugar de vigilar mis pecados.
17Mis pecados estarían sellados en una bolsa
y cubrirías mi culpa.
18»En cambio, de la manera que las montañas caen y se derrumban
y como las rocas se despeñan por el precipicio,
19como el agua desgasta las piedras
y las inundaciones arrastran la tierra,
así mismo tú destruyes la esperanza de la gente.
20Tú siempre puedes más que ellos, y desaparecen de la escena.
Los desfiguras cuando mueren y los despides.
21Ellos nunca saben si sus hijos crecen con honor
o si se hunden en el olvido.
22Sufren con dolor;
su vida está llena de desgracia».

 

Job 15

Segunda respuesta de Elifaz a Job
1Luego Elifaz el temanita respondió:
2«¡Un hombre sabio no contestaría con tanta palabrería!
No eres más que un charlatán.
3Los sabios no se enredan en palabras vanas.
¿De qué sirven tales palabras?
4¿No tienes temor de Dios
ni reverencia a él?
5Tus pecados le dicen a tu boca qué decir,
y tus palabras se basan en el astuto engaño.
6Tu propia boca te condena, no yo;
tus propios labios testifican contra ti.
7»¿Acaso eres la primera persona que nació?
¿Naciste antes de que fueran creadas las colinas?
8¿Estuviste presente durante el concilio secreto de Dios?
¿Tienes tú el monopolio de la sabiduría?
9¿Qué sabes tú que no sepamos nosotros?
¿Qué entiendes tú que no entendamos nosotros?
10De nuestro lado están los hombres de edad y de canas,
¡más ancianos que tu padre!
11»¿Es el consuelo de Dios demasiado poco para ti?
¿No te es suficiente su palabra amable?
12¿Qué te ha quitado la razón?
¿Qué ha debilitado tu visión,
13para que te vuelvas en contra de Dios
y digas estas cosas malvadas?
14¿Acaso puede algún mortal ser puro?
¿Puede alguien nacido de mujer ser justo?
15Mira, Dios ni siquiera confía en los ángeles.
Ni los cielos son completamente puros a sus ojos,
16¡mucho menos una persona corrupta y pecadora
que tiene sed de maldad!
17»Si escuchas, yo te explicaré,
y te responderé con mi propia experiencia.
18Se confirma en las palabras de los sabios,
que a su vez escucharon lo mismo de sus padres;
19de aquellos a quienes se les dio la tierra
mucho antes de que llegara algún extranjero.
20»Los malos se retuercen de dolor toda su vida.
Para los despiadados están reservados años de desgracia.
21En sus oídos resuena el sonido del terror,
y aun en los días buenos temen el ataque del destructor.
22No se atreven a salir en la oscuridad
por miedo a ser asesinados.
23Deambulan diciendo: “¿Dónde podré encontrar pan?”.
Saben que se acerca el día de su destrucción.
24Ese día oscuro los llena de terror.
Viven en aflicción y angustia
como un rey que se prepara para la batalla.
25Pues amenazan a Dios con el puño,
desafiando al Todopoderoso.
26Con sus fuertes escudos en alto,
avanzan insolentes contra él.
27»Esos malvados están gordos y son prósperos;
su cintura se hincha de grasa,
28pero sus ciudades quedarán en ruinas.
Vivirán en casas abandonadas
a punto de derrumbarse.
29No durarán sus riquezas
ni sus bienes permanecerán.
Sus posesiones ya no se extenderán hasta el horizonte.
30»No escaparán de las tinieblas.
El sol abrasador secará sus retoños
y el aliento de Dios los destruirá.
31Que no se engañen más confiando en riquezas huecas,
porque su única recompensa será el vacío.
32Como árboles, serán cortados en la flor de la vida;
sus ramas no reverdecerán jamás.
33Serán como una vid cuyas uvas se recogen demasiado temprano,
como un olivo que pierde sus flores antes de que se forme el fruto.
34Pues los que viven sin Dios son estériles.
Sus casas, enriquecidas mediante el soborno, se quemarán.
35Conciben desgracia y dan a luz maldad;
su vientre produce engaño».

 

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1 Corintios 15:29-58

29Si los muertos no serán resucitados, ¿para qué se bautiza la gente por los que están muertos? ¿Para qué hacerlo a menos que los muertos algún día resuciten?
30¿Y para qué nosotros a todas horas pondríamos en peligro nuestra vida? 31Pues juro, amados hermanos, que todos los días enfrento la muerte. Esto es tan cierto como el orgullo que siento por lo que Cristo Jesús nuestro Señor ha hecho en ustedes. 32¿Y qué valor hubo en luchar contra las fieras salvajes —esa gente de Éfeso— si no habrá resurrección de los muertos? Y si no hay resurrección, «¡comamos y bebamos, que mañana moriremos!». 33No se dejen engañar por los que dicen semejantes cosas, porque «las malas compañías corrompen el buen carácter». 34Piensen bien sobre lo que es correcto y dejen de pecar. Pues para su vergüenza les digo que algunos de ustedes no conocen a Dios en absoluto.
El cuerpo resucitado
35Pero alguien podría preguntar: «¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Qué clase de cuerpos tendrán?». 36¡Qué pregunta tan tonta! Cuando pones una semilla en la tierra, esta no crece y llega a ser una planta a menos que muera primero; 37y lo que pones en el suelo no es la planta que crecerá sino tan solo una simple semilla de trigo o de lo que estés sembrando. 38Luego Dios le da el cuerpo nuevo que él quiere que tenga. De cada clase de semilla crece una planta diferente. 39De modo parecido, hay diferentes clases de carne: una para los humanos, otra para los animales, otra para las aves y otra para los peces.
40También hay cuerpos en los cielos y cuerpos sobre la tierra. La gloria de los cuerpos celestiales es diferente de la gloria de los cuerpos terrenales. 41El sol tiene una clase de gloria, mientras que la luna tiene otra y las estrellas tienen otra. Y hasta las estrellas se diferencian unas de otras por la gloria de cada una.
42Lo mismo sucede con la resurrección de los muertos. Cuando morimos, nuestros cuerpos terrenales son plantados en la tierra, pero serán resucitados para que vivan por siempre. 43Nuestros cuerpos son enterrados en deshonra, pero serán resucitados en gloria. Son enterrados en debilidad, pero serán resucitados en fuerza. 44Son enterrados como cuerpos humanos naturales, pero serán resucitados como cuerpos espirituales. Pues, así como hay cuerpos naturales, también hay cuerpos espirituales.
45Las Escrituras nos dicen: «El primer hombre, Adán, se convirtió en ser viviente», pero el último Adán —es decir, Cristo— es un Espíritu que da vida. 46Lo que primero viene es el cuerpo natural, y más tarde viene el cuerpo espiritual. 47Adán, el primer hombre, fue formado del polvo de la tierra, mientras que Cristo, el segundo hombre, vino del cielo. 48Los que son terrenales son como el hombre terrenal, y los que son celestiales son como el hombre celestial. 49Al igual que ahora somos como el hombre terrenal, algún día seremos como el hombre celestial.
50Lo que les digo, amados hermanos, es que nuestros cuerpos físicos no pueden heredar el reino de Dios. Estos cuerpos que mueren no pueden heredar lo que durará para siempre.
51Pero permítanme revelarles un secreto maravilloso. ¡No todos moriremos, pero todos seremos transformados! 52Sucederá en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, cuando se toque la trompeta final. Pues, cuando suene la trompeta, los que hayan muerto resucitarán para vivir por siempre. Y nosotros, los que estemos vivos, también seremos transformados. 53Pues nuestros cuerpos mortales tienen que ser transformados en cuerpos que nunca morirán; nuestros cuerpos mortales deben ser transformados en cuerpos inmortales.
54Entonces, cuando nuestros cuerpos mortales hayan sido transformados en cuerpos que nunca morirán, se cumplirá la siguiente Escritura:
«La muerte es devorada en victoria.
55Oh muerte, ¿dónde está tu victoria?
Oh muerte, ¿dónde está tu aguijón?».
56Pues el pecado es el aguijón que termina en muerte, y la ley le da al pecado su poder.57¡Pero gracias a Dios! Él nos da la victoria sobre el pecado y la muerte por medio de nuestro Señor Jesucristo.
58Por lo tanto, mis amados hermanos, permanezcan fuertes y constantes. Trabajen siempre para el Señor con entusiasmo, porque ustedes saben que nada de lo que hacen para el Señor es inútil.

 

 

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Salmos 37:30-40

Salmo de David.

Los justos ofrecen buenos consejos;
    enseñan a diferenciar entre lo bueno y lo malo.
31 Han hecho suya la ley de Dios,
    por eso, nunca resbalarán de su camino.

32 Los malvados esperan en emboscada a los justos,
    en busca de una excusa para matarlos.
33 Pero el Señor no permitirá que los perversos tengan éxito
    ni que los justos sean condenados cuando los lleven a juicio.

34 Pon tu esperanza en el Señor
    y marcha con paso firme por su camino.
Él te honrará al darte la tierra
    y verás destruidos a los perversos.

35 He visto a gente malvada y despiadada
    florecer como árboles en tierra fértil.
36 Pero cuando volví a mirar, ¡habían desaparecido!
    ¡Aunque los busqué, no pude encontrarlos!

37 Miren a los que son buenos y honestos,
    porque a los que aman la paz les espera un futuro maravilloso.
38 Pero los rebeldes serán destruidos,
    para ellos no hay futuro.

39 El Señor rescata a los justos;
    él es su fortaleza en tiempos de dificultad.
40 El Señor los ayuda,
    los rescata de los malvados.
Él salva a los justos,
    y ellos encuentran refugio en él.

 

 

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