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23 de Agosto
 

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Proverbios 23

 

Job 8

Primera respuesta de Bildad a Job
1Entonces Bildad, el suhita, respondió a Job:
2«¿Hasta cuándo seguirás hablando así?
Suenas como un viento rugiente.
3¿Acaso Dios tuerce la justicia?
¿Tuerce el Todopoderoso lo que es recto?
4Seguramente tus hijos pecaron contra él,
y por eso el castigo estaba bien merecido;
5pero si oras a Dios
y buscas el favor del Todopoderoso,
6si eres puro y vives con integridad,
sin duda que él se levantará y devolverá la felicidad a tu hogar.
7Aunque comenzaste con poco,
terminarás con mucho.
8»Sólo pregunta a la generación anterior;
presta atención a la experiencia de nuestros antepasados,
9porque nosotros nacimos apenas ayer, y no sabemos nada;
nuestros días sobre la tierra son tan fugaces como una sombra.
10Sin embargo, los que vivieron antes que nosotros te enseñarán;
te enseñarán la sabiduría de antaño.
11»¿Pueden crecer altas las cañas del papiro donde no hay pantanos?
¿Pueden crecer en abundancia las hierbas de pantano donde no hay agua?
12Cuando están floreciendo y aún no están listas para ser cortadas,
empiezan a marchitarse más rápido que la hierba.
13Lo mismo les ocurre a todos los que se olvidan de Dios;
las esperanzas de los que viven sin Dios se evaporan.
14Su confianza pende de un hilo;
se apoyan en una tela de araña.
15Se aferran a su hogar para sentirse seguros, pero esa seguridad no durará;
intentan retenerla con firmeza, pero no permanecerá.
16Los que no tienen a Dios parecen una planta frondosa que crece al sol,
y que extiende sus ramas por el jardín;
17sus raíces penetran entre las piedras
y se sujetan a las rocas;
18pero cuando se la arranca de raíz,
¡es como si nunca hubiera existido!
19Así termina su vida,
y del suelo brotan otras plantas para reemplazarla.
20»Sin embargo, mira, Dios no rechazará a una persona íntegra,
tampoco dará una mano a los malvados.
21Él volverá a llenar tu boca de risas
y tus labios con gritos de alegría.
22Los que te odian se vestirán de vergüenza,
y el hogar de los malvados será destruido».

 

Job 9

Tercer discurso de Job: respuesta a Bildad
1Entonces Job habló de nuevo:
2«Sí, yo sé que en teoría todo esto es verdad.
Pero ¿cómo puede una persona ser declarada inocente a los ojos de Dios?
3Si alguien quisiera llevar a Dios a juicio,
¿sería posible responderle siquiera una vez entre mil?
4Dios es tan sabio y tan poderoso.
¿Quién lo ha desafiado alguna vez con éxito?
5»Él mueve las montañas sin dar aviso,
en su enojo las voltea.
6Él sacude la tierra de su lugar
y tiemblan sus cimientos.
7Si él lo ordena, el sol no saldrá
ni brillarán las estrellas.
8Él solo extendió los cielos
y marcha sobre las olas del mar.
9Él hizo todas las estrellas: la Osa y el Orión,
las Pléyades y las constelaciones del cielo del sur.
10Él hace grandezas, demasiado maravillosas para comprenderlas,
y realiza milagros incontables.
11»Sin embargo, cuando él se acerca no puedo verlo;
cuando se mueve, no lo veo pasar.
12Si arrebata la vida de alguien, ¿quién podrá detenerlo?
¿Quién se atreve a preguntarle: “¿Qué haces?”?
13Dios no contiene su enojo;
aun los monstruos del mar son aplastados bajo sus pies.
14»Así que, ¿quién soy yo para intentar responder a Dios
o incluso razonar con él?
15Aunque yo tuviera razón, no tendría ninguna defensa;
sólo podría rogar misericordia.
16Y aunque lo llamara y él me respondiera,
dudo que me preste atención.
17Pues él me ataca con una tormenta
y vez tras vez me hiere sin motivo.
18No me deja recobrar el aliento
sino que me llena de amargas tristezas.
19Si es cuestión de fuerza, él es el fuerte,
y si de justicia, ¿quién se atreverá a llevarlo al tribunal?
20Aunque soy inocente, mi boca me declararía culpable,
aunque soy intachable, la misma boca demostraría que soy malvado.
21»Soy inocente,
pero para mí no marca ninguna diferencia;
desprecio mi vida.
22Inocente o perverso, para Dios es lo mismo,
por eso digo: “Él destruye tanto al intachable como al perverso”.
23Cuando azota la plaga,
él se ríe de la muerte del inocente.
24Toda la tierra está en manos de los malvados,
y Dios ciega los ojos de los jueces.
Si no es él quien lo hace, ¿entonces quién?
25»Mi vida pasa más rápido que un corredor
y se va volando sin una pizca de felicidad;
26desaparece como un barco veloz hecho de papiro,
como un águila que se lanza en picada sobre su presa.
27Si decidiera olvidar mis quejas,
abandonar mi cara triste y alegrarme,
28aun así le tendría pavor a todo el dolor
porque, oh Dios, sé que no me encontrarías inocente.
29Pase lo que pase, seré declarado culpable;
entonces, ¿para qué seguir luchando?
30Incluso aunque me lavara con jabón
y limpiara mis manos con lejía,
31me hundirías en un pozo lleno de lodo,
y mis propias ropas sucias me odiarían.
32»Dios no es un mortal como yo,
por eso no puedo discutir con él ni llevarlo a juicio.
33Si tan solo hubiera un mediador entre nosotros,
alguien que pudiera acercarnos el uno al otro.
34Ese mediador podría hacer que Dios dejara de golpearme,
y ya no viviría aterrorizado de su castigo.
35Entonces podría hablar con él sin temor,
pero no puedo lograrlo con mis propias fuerzas.

 

Job 10

Job expresa su petición a Dios
1»Estoy harto de mi vida.
Dejen que desahogue mis quejas abiertamente,
mi alma llena de amargura debe quejarse.
2Le diré a Dios: “No me condenes de plano,
dime qué cargos tienes en mi contra.
3¿Qué ganas con oprimirme?
¿Por qué me rechazas, siendo yo obra de tus manos,
mientras miras con favor los planes de los malvados?
4¿Son tus ojos como los de un ser humano?
¿Ves las cosas de la misma manera que la gente?
5¿Dura tu vida lo mismo que la nuestra?
¿Es tu vida tan corta
6que tienes que apurarte a descubrir mi culpa
y a buscar mi pecado?
7Aunque sabes que no soy culpable,
no hay quien me rescate de tus manos.
8»”Tú me formaste con tus manos; tú me hiciste,
sin embargo, ahora me destruyes por completo.
9Recuerda que me hiciste del polvo,
¿me harás volver tan pronto al polvo?
10Tú guiaste mi concepción
y me formaste en el vientre.
11Me vestiste con piel y carne
y tejiste mis huesos junto con mis tendones.
12Me diste vida y me mostraste tu amor inagotable,
y con tu cuidado preservaste mi vida.
13»”Sin embargo, tu verdadero motivo
—tu verdadera intención—
14era vigilarme y, si cometía pecado,
no perdonar mi culpa.
15Si soy culpable, mala suerte para mí;
aun si soy inocente, no puedo mantener mi cabeza en alto
porque estoy lleno de vergüenza y sufrimiento.
16Y si mantengo mi cabeza en alto, tú me persigues como un león
y despliegas contra mí tu imponente poder.
17Una y otra vez testificas en mi contra;
derramas sobre mí tu creciente enojo
y desplazas tropas de relevo contra mí.
18»”¿Por qué entonces me sacaste del vientre de mi madre?
¿Por qué no me dejaste morir al nacer?
19Sería como si nunca hubiera existido;
habría ido directamente del vientre a la tumba.
20Me quedan pocos días, así que déjame en paz
para que tenga un momento de consuelo
21antes de irme —para nunca más volver—
a la tierra de oscuridad y penumbra absoluta.
22Es una tierra tan oscura como la medianoche,
una tierra de penumbra y confusión
donde aun la luz es tan oscura como la medianoche”».

 

Job 11

Primera respuesta de Zofar a Job
1Entonces Zofar el naamatita respondió a Job:
2«¿No debería alguien responder a este torrente de palabras?
¿Se declara inocente a una persona solo porque habla mucho?
3¿Debo quedarme en silencio mientras tú sigues parloteando?
Cuando te burlas de Dios, ¿no debería alguien hacerte sentir vergüenza?
4Tú afirmas: “Mis creencias son puras”
y “estoy limpio a los ojos de Dios”.
5Si tan solo Dios hablara;
¡si tan solo te dijera lo que piensa!
6Si tan solo te declarara los secretos de la sabiduría,
porque la verdadera sabiduría no es un asunto sencillo.
¡Escucha! ¡Sin duda Dios te está castigando
mucho menos de lo que mereces!
7»¿Puedes tú resolver los misterios de Dios?
¿Puedes descubrir todo acerca del Todopoderoso?
8Tal conocimiento es más alto que los cielos
y tú, ¿quién eres?
Es más profundo que el averno
¿y qué sabes tú?
9Es más extenso que la tierra
y más ancho que el mar.
10Si Dios pasa por aquí y mete a alguien en la cárcel
o llama al orden a los tribunales, ¿quién puede detenerlo?
11Pues él sabe quiénes son los impostores
y toma nota de todos sus pecados.
12El que tiene la cabeza hueca no llegará a ser sabio
como tampoco un burro salvaje puede dar a luz un niño.
13»¡Si tan solo prepararas tu corazón
y levantaras tus manos a él en oración!
14Abandona tus pecados
y deja atrás toda iniquidad.
15Entonces tu rostro se iluminará con inocencia;
serás fuerte y estarás libre de temor.
16Olvidarás tu sufrimiento;
será como agua que corre.
17Tu vida será más radiante que el mediodía;
y aun la oscuridad brillará como la mañana.
18Tener esperanza te dará valentía.
Estarás protegido y descansarás seguro.
19Te acostarás sin temor;
muchos buscarán tu ayuda.
20Pero los malos serán cegados;
no tendrán escapatoria;
su única esperanza es la muerte».

 

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1 Corintios 15:1-28

La resurrección de Cristo
1Ahora, amados hermanos, permítanme recordarles la Buena Noticia que ya les prediqué. En ese entonces, la recibieron con gusto y todavía permanecen firmes en ella.2Esa es la Buena Noticia que los salva si ustedes siguen creyendo el mensaje que les prediqué, a menos que hayan creído algo que desde un principio nunca fue cierto.
3Yo les transmití a ustedes lo más importante y lo que se me había transmitido a mí también. Cristo murió por nuestros pecados tal como dicen las Escrituras. 4Fue enterrado y al tercer día fue levantado de los muertos, tal como dicen las Escrituras. 5Lo vio Pedro y luego lo vieron los Doce. 6Más tarde, lo vieron más de quinientos de sus seguidores a la vez, la mayoría de los cuales todavía viven, aunque algunos ya han muerto. 7Luego lo vio Santiago, y después lo vieron todos los apóstoles. 8Por último, como si hubiera nacido en un tiempo que no me correspondía, también lo vi yo. 9Pues soy el más insignificante de todos los apóstoles. De hecho, ni siquiera soy digno de ser llamado apóstol después de haber perseguido a la iglesia de Dios, como lo hice.
10Sin embargo, lo que ahora soy, todo se debe a que Dios derramó su favor especial sobre mí, y no sin resultados. Pues he trabajado mucho más que cualquiera de los otros apóstoles; pero no fui yo sino Dios quien obraba a través de mí por su gracia. 11Así que no importa si predico yo o predican ellos, porque todos predicamos el mismo mensaje que ustedes ya han creído.
La resurrección de los muertos
12Pero díganme lo siguiente: dado que nosotros predicamos que Cristo se levantó de los muertos, ¿por qué algunos de ustedes dicen que no habrá resurrección de los muertos? 13Pues, si no hay resurrección de los muertos, entonces Cristo tampoco ha resucitado; 14y si Cristo no ha resucitado, entonces toda nuestra predicación es inútil, y la fe de ustedes también es inútil. 15Y nosotros, los apóstoles, estaríamos todos mintiendo acerca de Dios, porque hemos dicho que Dios levantó a Cristo de la tumba. Así que eso no puede ser cierto si no hay resurrección de los muertos; 16y si no hay resurrección de los muertos, entonces Cristo no ha resucitado; 17y si Cristo no ha resucitado, entonces la fe de ustedes es inútil, y todavía son culpables de sus pecados. 18En ese caso, ¡todos los que murieron creyendo en Cristo están perdidos!19Y si nuestra esperanza en Cristo es solo para esta vida, somos los más dignos de lástima de todo el mundo.
20Lo cierto es que Cristo sí resucitó de los muertos. Él es el primer fruto de una gran cosecha, el primero de todos los que murieron.
21Así que, ya ven, tal como la muerte entró en el mundo por medio de un hombre, ahora la resurrección de los muertos ha comenzado por medio de otro hombre. 22Así como todos mueren porque todos pertenecemos a Adán, todos los que pertenecen a Cristo recibirán vida nueva;23pero esta resurrección tiene un orden: Cristo fue resucitado como el primero de la cosecha, luego todos los que pertenecen a Cristo serán resucitados cuando él regrese.
24Después de eso, vendrá el fin, cuando él le entregará el reino a Dios el Padre, luego de destruir a todo gobernante y poder y toda autoridad. 25Pues Cristo tiene que reinar hasta que humille a todos sus enemigos debajo de sus pies. 26Y el último enemigo que será destruido es la muerte.27Pues las Escrituras dicen: «Dios ha puesto todas las cosas bajo su autoridad». (Claro que, cuando dice «todas las cosas están bajo su autoridad», no incluye a Dios mismo, quien le dio a Cristo su autoridad). 28Entonces, cuando todas las cosas estén bajo su autoridad, el Hijo se pondrá a sí mismo bajo la autoridad de Dios, para que Dios, quien le dio a su Hijo la autoridad sobre todas las cosas, sea completamente supremo sobre todas las cosas en todas partes.
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Salmos 37:12-29

Salmo de David.

Los malvados conspiran contra los justos;
    les gruñen de manera desafiante.
13 Pero el Señor simplemente se ríe,
    porque ve que el día de su juicio se acerca.

14 Los perversos sacan sus espadas
    y ponen cuerdas a sus arcos
para matar al pobre y al oprimido,
    para masacrar a los que hacen lo correcto.
15 Pero sus espadas atravesarán su propio corazón,
    y se les quebrarán los arcos.

16 Es mejor ser justo y tener poco
    que ser malvado y rico.
17 Pues la fuerza de los malvados será destrozada,
    pero el Señor cuida a los justos.

18 Día a día el Señor cuida a los inocentes,
    y ellos recibirán una herencia que permanece para siempre.
19 No serán avergonzados en tiempos difíciles;
    tendrán más que suficiente aun en tiempo de hambre.

20 Pero los perversos morirán;
    los enemigos del Señor son como las flores del campo,
    desaparecerán como el humo.

21 Los perversos piden prestado y nunca pagan,
    pero los justos dan con generosidad.
22 Los bendecidos por el Señor poseerán la tierra,
    pero aquellos a quienes él maldice, morirán.

23 El Señor dirige los pasos de los justos;
    se deleita en cada detalle de su vida.
24 Aunque tropiecen, nunca caerán,
    porque el Señor los sostiene de la mano.

25 Una vez fui joven, ahora soy anciano,
    sin embargo, nunca he visto abandonado al justo
    ni a sus hijos mendigando pan.
26 Los justos siempre prestan con generosidad
    y sus hijos son una bendición.

27 Aléjate del mal y haz el bien,
    y vivirás en la tierra para siempre.
28 Pues el Señor ama la justicia
    y nunca abandonará a los justos.

Los mantendrá a salvo para siempre,
    pero los hijos de los perversos morirán.
29 Los justos poseerán la tierra
    y vivirán allí para siempre.

 

 

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