|
¡Estamos, realmente, felices y bendecidos! En este Día de Navidad en
el que el nacimiento de nuestro Señor se celebra tradicionalmente,
debemos tomar tiempo para recordar nuestras bendiciones.
En primer lugar, podemos dar gracias a Dios por sus bendiciones
sobre nuestros hijos. Cuán agradecidos estamos de "Que nuestros
hijos florezcan en su juventud
como plantas bien nutridas; que nuestras hijas sean como columnas
elegantes, talladas para embellecer un palacio." (Salmo 144:12).
Tener hijos temerosos de Dios y con buenos modales, es una gran
bendición.
Debido a la bendición de la provisión, "nuestros graneros estén
llenos de toda clase de cosechas;" y "los rebaños en nuestros campos
se multipliquen de a miles, y hasta de a diez miles," (v. 13). Las
bendiciones materiales de Dios a su pueblo ¡son generosas!
Debido a nuestro Dios, tenemos el privilegio de vivir en una tierra
de paz. No hay "ningún enemigo [que] penetre nuestras murallas, ni
nos lleve cautivos, ni gritos de alarma en las plazas de nuestras
ciudades." (V.14). Nunca debemos dar por sentada la paz en nuestras
familias, en nuestras calles, en nuestras iglesias o en nuestro
gobierno. A pesar de todos los problemas de nuestra amada Argentina,
todavía tenemos el privilegio de "tener una vida pacífica y
tranquila, caracterizada por la devoción a Dios y la dignidad" (1
Timoteo 2:2).
"¡Felices los que viven así! Felices de verdad son los que tienen a
Dios como el Señor." (Salmo 144:15). ¡Confío en que esto se pueda
decir de vos y de mí!
358 días pasaron. ¡QUEDAN SOLO 7 DÍAS!
|