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Devocional 14/08
Lectura del día
 

 

Un cristiano triste no es testigo de Dios. Esdras leyó el libro de la Ley al remanente del pueblo judío, y cuando escucharon las palabras de Dios, "...todo el pueblo, con las manos levantadas, exclamó: «¡Amén! ¡Amén!». Luego se inclinaron y, con el rostro en tierra, adoraron al Señor." (Nehemías 8:6).

¿Por qué las reuniones de la iglesia y las predicas deben ser momentos de aburrimiento? Cuando el pueblo lloró después de escuchar la palabra de Dios, Nehemías les dijo: "Vayan y festejen con un banquete de deliciosos alimentos y bebidas dulces, y regalen porciones de comida a los que no tienen nada preparado." (v. 10). Los israelitas obedecieron y celebraron "...con gran alegría porque habían oído y entendido las palabras de Dios." (v. 12)

Más tarde ese mismo mes, en la celebración de una fiesta importante que había sido observada desde hacía muchos años, las personas vivían en cabañas durante siete días, "¡y todos ellos se llenaron de alegría!" (v. 17). Otra observación siguió, y esta vez durante seis horas los levitas los guiaron en adoración, diciendo: "¡Levántense y alaben al Señor su Dios, porque él vive desde la eternidad hasta la eternidad!" Luego continuaron: "¡Que tu glorioso nombre sea alabado! ¡Que sea exaltado por sobre toda bendición y alabanza!" (9: 5).

¿Por qué los cristianos deberían perder la alegría? Alguien ha dicho que si el diablo no puede robar tu alegría, no puede echar a perder tus bienes. Incluso en los momentos más difíciles, mirá a la eternidad, donde tendrás gozo por siempre, en un mundo sin fin. Tomá un trago hoy del gozo del cielo, ¡porque es tu fuerza! (Nehemías 8:10)

 

225 días pasaron! Quedan 140!.

 

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