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Un cristiano triste no es testigo de Dios. Esdras leyó el libro de
la Ley al remanente del pueblo judío, y cuando escucharon las
palabras de Dios, "...todo el pueblo, con las manos levantadas,
exclamó: «¡Amén! ¡Amén!». Luego se inclinaron y, con el rostro en
tierra, adoraron al Señor." (Nehemías 8:6).
¿Por qué las reuniones de la iglesia y las predicas deben ser
momentos de aburrimiento? Cuando el pueblo lloró después de escuchar
la palabra de Dios, Nehemías les dijo: "Vayan y festejen con un
banquete de deliciosos alimentos y bebidas dulces, y regalen
porciones de comida a los que no tienen nada preparado." (v. 10).
Los israelitas obedecieron y celebraron "...con gran alegría porque
habían oído y entendido las palabras de Dios." (v. 12)
Más tarde ese mismo mes, en la celebración de una fiesta importante
que había sido observada desde hacía muchos años, las personas
vivían en cabañas durante siete días, "¡y todos ellos se llenaron de
alegría!" (v. 17). Otra observación siguió, y esta vez durante seis
horas los levitas los guiaron en adoración, diciendo: "¡Levántense y
alaben al Señor su Dios, porque él vive desde la eternidad hasta la
eternidad!" Luego continuaron: "¡Que tu glorioso nombre sea alabado!
¡Que sea exaltado por sobre toda bendición y alabanza!" (9: 5).
¿Por qué los cristianos deberían perder la alegría? Alguien ha dicho
que si el diablo no puede robar tu alegría, no puede echar a perder
tus bienes. Incluso en los momentos más difíciles, mirá a la
eternidad, donde tendrás gozo por siempre, en un mundo sin fin. Tomá
un trago hoy del gozo del cielo, ¡porque es tu fuerza! (Nehemías 8:10)
225 días pasaron! Quedan 140!.
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