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Tu cuerpo es una casa temporal que ocupás antes de pasar a la
eternidad. El cuerpo en sí no es malo, sólo la naturaleza pecaminosa
que lo manipula lo es. En relación con el cuerpo humano, Pablo
enseñó primero a los corintios que sus cuerpos eran "en realidad
miembros de Cristo" (1 Corintios 6:15). ¡Sería impensable tomar el
cuerpo de Cristo y colocarlo en una situación inmoral! De la misma
manera, debes considerar tu cuerpo con respeto como lo harías con el
propio cuerpo de Cristo.
En segundo lugar, Pablo declaró que el cuerpo es el "templo del
Espíritu Santo" (v. 19). Usarlo para el pecado,
obviamente, lo aflige. Si consideramos que los templos materiales
son santos, ¡Cuánto más debemos respetar un templo donde el Espíritu
Santo está presente físicamente!
Por último, Pablo dice: "Ustedes fueron comprados por precio." Tu
cuerpo recibió por sí, el precio más alto jamás pagado, la sangre de
Jesús. Si Dios fija un precio tan alto por tu cuerpo, ¡cuánto más
debes cuidarlo!
Valorá tu cuerpo, y no lo abarates con inmoralidad. Negate a ceder a
los deseos de la naturaleza pecaminosa. Mantenelo puro, y un día
será glorificado como el cuerpo de Jesús.
221 días pasaron! Quedan 144.
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