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Esdras se dio cuenta de que si toleraba los matrimonios mixtos de
israelitas con mujeres extranjeras, con el correr del tiempo la
santa semilla se extinguiría y el Mesías nunca llegaría (Esdras
9:2).
Así como Esdras se horrorizó al ver semejante violación de la ley de
Dios, Pablo sintió lo mismo con el pecado que se había deslizado en
la iglesia de Corinto. Ordenó la excomunión de quien estaba en
pecado abiertamente y sin arrepentimiento para que el Cuerpo de
Cristo pueda participar en una fiesta de Pascua pura.
Tan solo un poco de levadura hará que la masa fermente, y un poco de
pecado mezclado en la iglesia hará que se llene con el "pan de
perversidad y maldad" (1 Corintios 5:8). Debemos separarnos de
cualquier llamado "hermano" que siga al pecado a través de la
inmoralidad, la avaricia, el robo o la idolatría.
Separarnos del pecado no sólo nos beneficia, sino también a toda la
Iglesia. ¿El resultado final? La Iglesia será protegida, y tal vez
el pecador se arrepienta y se salve (1 Corintios 5:5).
220 días pasaron! Quedan 145. 145 nuevas oportunidades para
arrepentirte, y ordenar tu camino! (Tené en cuenta que ya perdiste
220 de esas oportunidades...)
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