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¿Qué debemos hacer cuando dos convicciones cristianas difieren y el
corazón de cada persona es sincero? Pablo nos enseña a ceder ante
nuestro hermano condenado para evitar ofenderlo. No estamos para
menospreciar a un hermano cuya conciencia le molesta en un área
determinada, a pesar de que nuestra conciencia no nos molestó en esa
misma área. En lugar de ello, debemos aceptar a aquel cuya fe es
débil.
¿Por qué deberían los cristianos o una iglesia romper con alguien
por cosas que sólo son terrenales o temporales? Debemos dar más
importancia a lo que el Espíritu Santo le da importancia: justicia,
paz y gozo (Romanos 14:17). Debemos dejar que nuestro hermano o
hermana sigan su conciencia, y tenemos que seguir la nuestra sin
mostrar descaradamente nuestras acciones con objeto de discutir. Lo
importante es la persona, no el tema en cuestión. "Si otro creyente
se angustia por lo que tú comes, entonces no actúas con amor si lo
comes. No permitas que lo que tú comes destruya a alguien por quien
Cristo murió" (v. 15).
"Solo los de manos limpias y corazón puro" (Salmo 24:4) tienen
permitido "subir al monte del Señor" (v. 3). Un día en el cielo, los
desacuerdos temporales de la tierra serán resueltos para siempre, y
Jesús será lo único que importe.
211 días pasaron! Quedan 154.
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