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Devocional 31/07
Lectura del día
 

 

¿Qué debemos hacer cuando dos convicciones cristianas difieren y el corazón de cada persona es sincero? Pablo nos enseña a ceder ante nuestro hermano condenado para evitar ofenderlo. No estamos para menospreciar a un hermano cuya conciencia le molesta en un área determinada, a pesar de que nuestra conciencia no nos molestó en esa misma área. En lugar de ello, debemos aceptar a aquel cuya fe es débil.

¿Por qué deberían los cristianos o una iglesia romper con alguien por cosas que sólo son terrenales o temporales? Debemos dar más importancia a lo que el Espíritu Santo le da importancia: justicia, paz y gozo (Romanos 14:17). Debemos dejar que nuestro hermano o hermana sigan su conciencia, y tenemos que seguir la nuestra sin mostrar descaradamente nuestras acciones con objeto de discutir. Lo importante es la persona, no el tema en cuestión. "Si otro creyente se angustia por lo que tú comes, entonces no actúas con amor si lo comes. No permitas que lo que tú comes destruya a alguien por quien Cristo murió" (v. 15).

"Solo los de manos limpias y corazón puro" (Salmo 24:4) tienen permitido "subir al monte del Señor" (v. 3). Un día en el cielo, los desacuerdos temporales de la tierra serán resueltos para siempre, y Jesús será lo único que importe.

 

211 días pasaron! Quedan 154.

 

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