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El ejército de David era impresionante. Algunos de sus hombres eran
ambidiestros, tan hábiles y versátiles que podían disparar flechas o
piedras con la honda con cualquier mano. Uno de ellos era tan
poderoso que le arrebató la lanza a un egipcio que medía dos metros
y medio de altura y lo mató con su propia lanza (1 Crónicas 11:23).
Otros "...eran expertos tanto con el escudo como con la lanza, tan
fieros como leones y veloces como ciervos en las montañas" (12:8).
El hilo conductor a través de todo el ejército de David era el
valor. Ninguno era temeroso, indeciso o insignificante. Todos eran
talentosos, decididos y agresivos. Trabajaron con precisión,
destruyendo totalmente a los enemigos de Dios con una unidad
increíble de espíritu.
Pablo también mostró valor. Él era tan valiente que simplemente "se
sacudió la serpiente en el fuego y no sufrió ningún daño." (Hechos
28:5). Los isleños esperaban que se derrumbe, pero él permaneció
ileso.
¡El día de los soldados débiles y cobardes ha terminado! El mundo
está observando tu valor en la adversidad. Dejá de tomar tu
temperatura espiritual todo el tiempo, y dá un paso en tu posición
poderosa en Dios. ¡Estás en Su impresionante ejército!
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