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13 de Septiembre
 

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Proverbios 13

 

Isaías 12

Cantos de alabanza por la salvación
1En aquel día, tú cantarás:
«¡Te alabaré, oh Señor!
Estabas enojado conmigo, pero ya no.
Ahora me consuelas.
2Miren, Dios ha venido a salvarme.
Confiaré en él y no tendré temor.
El Señor Dios es mi fuerza y mi canción;
él me ha dado la victoria».
3¡Con alegría ustedes beberán abundantemente
de la fuente de la salvación!
4En ese día maravilloso cantarán:
«¡Den gracias al Señor! ¡Alaben su nombre!
Cuenten a las naciones lo que él ha hecho;
háganles saber lo poderoso que él es.
5Canten al Señor, porque ha hecho cosas maravillosas.
Den a conocer su alabanza en el mundo entero.
6¡Que todos los habitantes de Jerusalén griten sus alabanzas con alegría!
Pues grande es el Santo de Israel, que vive en medio de ustedes».

 

Isaías 13

Mensaje acerca de Babilonia
1Isaías, hijo de Amoz, recibió el siguiente mensaje acerca de la destrucción de Babilonia:
2«Levanta una bandera de señales en la cumbre descubierta de una colina;
llama al ejército contra Babilonia.
Hazles señas con la mano para darles ánimo
mientras marchan hacia los palacios de los grandes y poderosos.
3Yo, el Señor, he consagrado a estos soldados para realizar esta tarea.
Es cierto, he llamado a guerreros poderosos para que manifiesten mi enojo,
y ellos se alegrarán cuando yo sea exaltado».
4¡Oigan el ruido que hay en los montes!
¡Escuchen, mientras marchan los enormes ejércitos!
Es el ruido y el griterío de muchas naciones.
El Señor de los Ejércitos Celestiales ha convocado a este ejército.
5Vienen desde países distantes,
desde más allá de los horizontes lejanos.
Son las armas del Señor para descargar su enojo;
con ellas destruirá toda la tierra.
6Griten de terror, porque ha llegado el día del Señor,
el momento para que el Todopoderoso destruya.
7Todos los brazos están paralizados de temor,
cada corazón se derrite
8y todos se aterran.
Les sobrevendrán punzadas de angustia,
como las de una mujer que está de parto.
Se miran unos a otros sin poder hacer nada,
con el rostro encendido de miedo.
9Pues miren, el día del Señor ya viene,
el día terrible de su furia y de su ira feroz.
La tierra quedará desolada,
y con ella los pecadores serán destruidos.
10Los cielos se pondrán negros sobre ellos;
las estrellas no darán luz.
El sol estará oscuro cuando salga
y la luna no iluminará.
11«Yo, el Señor, castigaré al mundo por su maldad
y a los perversos por su pecado.
Aplastaré la arrogancia de los soberbios
y humillaré el orgullo de los poderosos.
12Haré que la gente sea más escasa que el oro;
más escasa que el oro fino de Ofir.
13Pues sacudiré los cielos
y la tierra se saldrá de su lugar
cuando el Señor de los Ejércitos Celestiales manifieste su furor
en el día de su ira feroz».
14En Babilonia todos correrán como gacelas perseguidas,
como ovejas sin pastor.
Intentarán encontrar a los suyos
y huir a su propia tierra.
15El que sea capturado será destruido,
atravesado con una espada.
16Ante sus propios ojos, estrellarán a sus niños pequeños hasta matarlos.
Sus hogares serán saqueados, y sus mujeres violadas.
17«Miren, yo incitaré a los medos contra Babilonia.
No se les puede tentar con plata
ni sobornar con oro.
18Los ejércitos agresores traspasarán a los jóvenes con sus flechas.
No tendrán misericordia de los indefensos bebés
ni compasión de los niños».
19Babilonia, el más glorioso de los reinos,
la flor del orgullo caldeo,
será devastada como Sodoma y Gomorra
cuando Dios las destruyó.
20Babilonia nunca más volverá a ser habitada;
permanecerá vacía de generación en generación.
Los nómadas se negarán a acampar allí,
y los pastores no llevarán a sus ovejas para que pasen la noche.
21Las bestias del desierto se instalarán en la ciudad en ruinas
y en las casas rondarán criaturas aullantes.
Los búhos vivirán en medio de las ruinas
y las cabras salvajes irán allí para danzar.
22Las hienas aullarán en las fortalezas
y los chacales harán su guarida en los lujosos palacios.
Los días de Babilonia están contados;
pronto llegará el momento de su destrucción.

 

Isaías 14

Burla contra el rey de Babilonia
1Pero el Señor tendrá misericordia de los descendientes de Jacob y una vez más elegirá a Israel como su pueblo especial. Lo hará regresar para que se establezca otra vez en su propia tierra. Y gente de varias naciones vendrá para encontrarse con ellos y unirse al pueblo de Israel. 2Las naciones del mundo ayudarán a que el pueblo del Señor regrese, y los que vengan a vivir en su tierra los servirán. Los que conquistaron a Israel, ellos mismos serán capturados, e Israel gobernará a sus enemigos.
3En aquel día maravilloso cuando el Señor le dé descanso a su pueblo de sus angustias y temores, de la esclavitud y de las cadenas, 4te mofarás del rey de Babilonia y dirás:
«El hombre poderoso ha sido destruido.
Sí, se acabó tu insolencia.
5Pues el Señor aplastó tu poder malvado
y puso fin a tu reino perverso.
6Atacabas al pueblo con incesantes golpes de furia
y dominabas a las naciones dentro de tu poder sofocante
con una tiranía implacable.
7Sin embargo, finalmente la tierra está en reposo y tranquila.
¡Ahora puede volver a cantar!
8Hasta los árboles del bosque
—los cipreses y los cedros del Líbano—
cantan esta alegre canción:
“¡Dado que te talaron,
nadie vendrá ahora para talarnos a nosotros!”.
9»En el lugar de los muertos hay mucha emoción
por tu llegada.
Los espíritus de los líderes mundiales y de los reyes poderosos que murieron hace tiempo
se ponen de pie para verte llegar.
10Todos exclaman a una voz:
“¡Ahora eres tan débil como nosotros!
11Tu poder y tu fuerza fueron enterrados contigo.
En tu palacio ha cesado el sonido del arpa.
Ahora los gusanos son tu sábana
y las lombrices, tu manta”.
12»¡Cómo has caído del cielo,
oh estrella luciente, hijo de la mañana!
Has sido arrojado a la tierra,
tú que destruías a las naciones del mundo.
13Pues te decías a ti mismo:
“Subiré al cielo para poner mi trono por encima de las estrellas de Dios.
Voy a presidir en el monte de los dioses,
muy lejos en el norte.
14Escalaré hasta los cielos más altos
y seré como el Altísimo”.
15En cambio, serás bajado al lugar de los muertos,
a las profundidades más hondas.
16Allí todos te mirarán y se preguntarán:
“¿Puede ser este el que sacudía la tierra
y hacía temblar a los reinos del mundo?
17¿Es este el que destruyó el mundo
y lo convirtió en una tierra baldía?
¿Es este el rey que demolía las grandes ciudades del mundo
y no tenía compasión de sus prisioneros?”.
18»Los reyes de las naciones yacen en gloria majestuosa,
cada cual en su propia tumba,
19pero tú serás sacado de tu sepultura
como una rama inútil.
Como un cadáver pisoteado bajo los pies,
serás arrojado a una fosa común
con los que murieron en batalla.
Descenderás al abismo.
20No te darán un entierro apropiado,
porque destruiste a tu nación
y masacraste a tu pueblo.
Los descendientes de una persona tan malvada
nunca más recibirán honra.
21¡Maten a los hijos de este hombre!
¡Que mueran por los pecados de su padre!
Que no se levanten para conquistar la tierra,
y llenar el mundo con sus ciudades».
22Esto dice el Señor de los Ejércitos Celestiales:
«¡Yo, yo mismo me he levantado contra Babilonia!
Destruiré a sus hijos, y a los hijos de sus hijos
—dice el Señor—.
23Convertiré a Babilonia en un lugar desolado, tierra de búhos,
lleno de pantanos y de ciénagas;
barreré la tierra con la escoba de la destrucción.
¡Yo, el Señor de los Ejércitos Celestiales, he hablado!».
Mensaje acerca de Asiria
24El Señor de los Ejércitos Celestiales hizo este juramento:
«Sucederá tal como yo lo tengo planeado.
Será tal como lo he decidido.
25Quebrantaré a los asirios cuando estén en Israel;
los pisotearé en mis montañas.
Mi pueblo ya no será más esclavo de ellos
ni se doblará ante sus cargas pesadas.
26Tengo un plan para toda la tierra,
una mano de juicio sobre todas las naciones.
27El Señor de los Ejércitos Celestiales ha hablado;
¿quién podrá cambiar sus planes?
Cuando levante su mano,
¿quién lo podrá detener?».
Mensaje acerca de Filistea
28Recibí este mensaje en el año que murió el rey Acaz:
29Ustedes, filisteos, no se alegren
de que la vara que los golpeaba se haya roto;
de que el rey que los atacaba esté muerto.
Pues de esa serpiente nacerá otra serpiente aún más venenosa,
¡una serpiente terrible que los destruirá!
30Alimentaré a los pobres en mis pastos;
los necesitados se acostarán en paz.
En cuanto a ustedes, los aniquilaré con el hambre
y destruiré a los pocos que queden.
31¡Giman en las puertas! ¡Lloren en las ciudades!
¡Paralícense de miedo, filisteos!
Un poderoso ejército viene como humo desde el norte;
cada soldado avanza con prisa, ansioso por pelear.
32¿Qué les diremos a los mensajeros de los filisteos? Diles:
«El Señor edificó a Jerusalén;
sus murallas brindarán refugio a su pueblo oprimido».

 

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2 Corintios 13

Consejos finales de Pablo
1Esta es la tercera vez que los visito, (y como dicen las Escrituras: «Los hechos de cada caso deben ser establecidos por el testimonio de dos o tres testigos»). 2Ya puse sobre aviso a los que andaban en pecado cuando estuve ahí durante mi segunda visita. Ahora les advierto de nuevo a ellos y a todos los demás, tal como lo hice antes, que la próxima vez no tendré compasión de ellos.
3Les daré todas las pruebas que quieran de que Cristo habla por medio de mí. Cristo no es débil cuando trata con ustedes; es poderoso entre ustedes.4Aunque fue crucificado en debilidad, ahora vive por el poder de Dios. Nosotros también somos débiles, al igual que Cristo lo fue, pero cuando tratemos con ustedes, estaremos vivos con él y tendremos el poder de Dios.
5Examínense para saber si su fe es genuina. Pruébense a sí mismos. Sin duda saben que Jesucristo está entre ustedes; de no ser así, ustedes han reprobado el examen de la fe genuina. 6Al ponerse a prueba, espero que reconozcan que nosotros no hemos reprobado el examen de la autoridad apostólica.
7Pedimos a Dios en oración que ustedes no hagan lo malo al rechazar nuestra corrección. Espero que no sea necesario demostrar nuestra autoridad cuando lleguemos. Hagan lo correcto antes de nuestra llegada, aun si eso hace que parezca que no hemos demostrado nuestra autoridad.8Pues no podemos oponernos a la verdad, más bien siempre debemos defender la verdad.9Nos alegramos de parecer débiles si esto ayuda a mostrar que ustedes en realidad son fuertes. Nuestra oración es que lleguen a ser maduros.
10Les escribo todo esto antes de ir a verlos, con la esperanza de no tener que tratarlos con severidad cuando finalmente llegue. Pues mi deseo es usar la autoridad que el Señor me ha dado para fortalecerlos, no para destruirlos.
Saludos finales de Pablo
11Amados hermanos, termino mi carta con estas últimas palabras: estén alegres. Crezcan hasta alcanzar la madurez. Anímense unos a otros. Vivan en paz y armonía. Entonces el Dios de amor y paz estará con ustedes.
12Salúdense unos a otros con amor cristiano. 13Todo el pueblo de Dios que está aquí les envía sus saludos.
14Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes.

 

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Salmos 55

1

Para el director del coro: salmo[a] de David; acompáñese con instrumentos de cuerda.

Escucha mi oración, oh Dios;
    ¡no pases por alto mi grito de auxilio!
Por favor, escúchame y respóndeme,
    porque las dificultades me abruman.
Mis enemigos me gritan,
    me lanzan perversas amenazas a viva voz.
Me cargan de problemas
    y con rabia me persiguen.

Mi corazón late en el pecho con fuerza;
    me asalta el terror de la muerte.
El miedo y el temblor me abruman,
    y no puedo dejar de temblar.
Si tan solo tuviera alas como una paloma,
    ¡me iría volando y descansaría!
Volaría muy lejos,
    a la tranquilidad del desierto. Interludio
Qué rápido me escaparía
    lejos de esta furiosa tormenta de odio.

Confúndelos, Señor, y frustra sus planes,
    porque veo violencia y conflicto en la ciudad.
10 Día y noche patrullan sus murallas para cuidarla de invasores,
    pero el verdadero peligro es la maldad que hay dentro de la ciudad.
11 Todo se viene abajo;
    las amenazas y el engaño abundan por las calles.

12 No es un enemigo el que me hostiga,
    eso podría soportarlo.
No son mis adversarios los que me insultan con tanta arrogancia,
    de ellos habría podido esconderme.
13 En cambio, eres tú, mi par,
    mi compañero y amigo íntimo.
14 ¡Cuánto compañerismo disfrutábamos
    cuando caminábamos juntos hacia la casa de Dios!

15 Que la muerte aceche a mis enemigos;
    que la tumba[b] se los trague vivos,
    porque la maldad habita en ellos.

16 Pero clamaré a Dios,
    y el Señor me rescatará.
17 Mañana, tarde y noche
    clamo en medio de mi angustia,
    y el Señor oye mi voz.
18 Él me rescata y me mantiene a salvo
    de la batalla que se libra en mi contra,
    aunque muchos todavía se me oponen.
19 Dios, quien siempre ha gobernado,
    me oirá y los humillará. Interludio
Pues mis enemigos se niegan a cambiar de rumbo;
    no tienen temor de Dios.

20 En cuanto a mi compañero, él traicionó a sus amigos;
    no cumplió sus promesas.
21 Sus palabras son tan suaves como la mantequilla,
    pero en su corazón hay guerra.
Sus palabras son tan relajantes como una loción,
    ¡pero por debajo son dagas!

22 Entrégale tus cargas al Señor,
    y él cuidará de ti;
    no permitirá que los justos tropiecen y caigan.

23 Pero tú, oh Dios, mandarás a los perversos
    a la fosa de destrucción;
los asesinos y los mentirosos morirán jóvenes,
    pero yo confío en que tú me salves.

 

 

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