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13 de Agosto
 

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Proverbios 13

 

Nehemías 5:14-19

14Durante los doce años en los que fui gobernador de Judá —desde el año veinte hasta el año treinta y dos del reinado del rey Artajerjes— ni yo ni mis funcionarios reclamamos la ración de comida que nos correspondía. 15Los gobernadores anteriores, por contraste, impusieron pesadas cargas al pueblo, al exigir una ración diaria de comida y vino, además de cuarenta piezas de plata. Hasta sus ayudantes se aprovechaban del pueblo. Sin embargo, como yo temía a Dios, no actué de esa manera.
16También me dediqué a trabajar en la muralla y me negué a adquirir tierras. Además, exigí a todos mis sirvientes que dedicaran tiempo a trabajar en la muralla.17No pedí nada, aunque con frecuencia daba de comer a ciento cincuenta funcionarios judíos en mi mesa, ¡sin contar a todos los visitantes de otras tierras! 18Las provisiones que yo pagaba todos los días incluían: un buey, seis ovejas o cabras selectas y una gran cantidad de carne de ave. Además, cada diez días necesitábamos una abundante provisión de toda clase de vino. Sin embargo, rehusé exigir la ración que me correspondía como gobernador porque el pueblo ya tenía una carga pesada.
19Oh Dios mío, acuérdate de todo lo que he hecho por este pueblo y bendíceme.

 

Nehemías 6

Continúa la oposición a la reconstrucción
1Sanbalat, Tobías, Gesem el árabe y los demás enemigos nuestros descubrieron que yo había terminado la reconstrucción de la muralla y que no quedaba ninguna brecha; a pesar de que todavía no habíamos levantado las puertas en sus respectivos lugares. 2Así que Sanbalat y Gesem enviaron un mensaje pidiéndome que me encontrara con ellos en una de las aldeas de la llanura de Ono.
Pero me di cuenta de que ellos tramaban hacerme daño, 3de modo que les respondí con el siguiente mensaje: «Estoy ocupado en una gran tarea, así que no puedo ir. ¿Por qué habría de dejar el trabajo para ir a encontrarme con ustedes?».
4Cuatro veces me enviaron el mismo mensaje, y cada vez les respondí lo mismo. 5La quinta vez, el sirviente de Sanbalat llegó con una carta abierta en su mano 6que decía:
«Circula un rumor entre las naciones vecinas, y Gesem me asegura que es cierto, que tú y los judíos piensan rebelarse y que por eso reconstruyen la muralla. Según sus informes, tú te propones ser el rey. 7También informa que has nombrado profetas en Jerusalén para que proclamen acerca de ti: “¡Atención! ¡Hay rey en Judá!”.
»Puedes tener la seguridad de que este informe llegará a oídos del rey, de modo que sugiero que vengas a hablar conmigo del asunto».
8Yo respondí: «Todo lo que dices es puro cuento. Tú mismo inventaste todo».
9Solo trataban de intimidarnos, creían que podrían desalentarnos y detener la obra. De modo que seguí con el trabajo más decidido que nunca.
10Más adelante fui a visitar a Semaías, hijo de Delaía y nieto de Mehetabel, que estaba recluido en su casa. Me dijo:
—Reunámonos dentro del templo de Dios y cerremos las puertas con cerrojos. Tus enemigos vienen a matarte esta noche.
11Pero yo respondí:
—¿Acaso debería una persona en mi posición huir del peligro? ¿Acaso debería alguien en mi posición entrar al templo para salvar su vida? ¡No lo haré!
12Me di cuenta de que Dios no le había hablado, sino que decía esa profecía contra mí porque Tobías y Sanbalat lo habían contratado. 13Ellos esperaban intimidarme y hacerme pecar. De esa forma podrían acusarme y desacreditarme.
14Oh Dios mío, acuérdate de todas las cosas malvadas que Tobías y Sanbalat han hecho; y recuerda a la profetisa Noadías y a todos los profetas como ella que trataron de intimidarme.
Los trabajadores completan la muralla
15Así que el 2 de octubre, a los cincuenta y dos días después de comenzar la obra, se terminó la muralla. 16Cuando se enteraron nuestros enemigos y las naciones vecinas, se sintieron aterrorizados y humillados. Se dieron cuenta de que esta obra se había realizado con la ayuda de nuestro Dios.
17Durante esos cincuenta y dos días, circularon muchas cartas entre Tobías y los nobles de Judá. 18Pues muchos en Judá le habían jurado lealtad porque su suegro era Secanías, hijo de Ara, y Johanán, su hijo, estaba casado con la hija de Mesulam, hijo de Berequías. 19Constantemente ellos me hablaban de las buenas acciones de Tobías, y luego le contaban todo lo que yo decía. Por su parte, Tobías no dejaba de enviarme cartas amenazadoras a fin de intimidarme.

 

Nehemías 7:1-72

1Cuando quedó terminada la muralla e instalé las puertas en sus sitios, se nombraron porteros, cantores y levitas. 2A mi hermano Hananí le entregué la responsabilidad de gobernar Jerusalén junto con Hananías, el comandante de la fortaleza, porque era un hombre fiel que temía a Dios más que la mayoría. 3Les dije: «No dejen abiertas las puertas durante las horas más calurosas del día;y aun mientras los porteros estén de guardia, mantengan las puertas cerradas con las barras puestas. Asignen a los residentes de Jerusalén para que hagan guardia cada uno con un turno regular. Algunos servirán en puestos de centinela y otros frente a su propia casa».
Nehemías registra al pueblo
4En ese tiempo, la ciudad era grande y espaciosa, pero poco poblada y ninguna de las casas se había reconstruido. 5Entonces mi Dios me dio la idea de reunir a todos los nobles y dirigentes de la ciudad, junto con los ciudadanos comunes, para que se registraran. Yo había encontrado el registro genealógico de los primeros que habían regresado a Judá. Allí estaba escrito lo siguiente:
6Esta es la lista de los desterrados judíos de las provincias que regresaron de su cautiverio. El rey Nabucodonosor los había desterrado a Babilonia, pero ahora regresaron a Jerusalén y a las otras ciudades de Judá donde vivían originalmente. 7Sus líderes fueron Zorobabel, Jesúa, Nehemías, Seraías, Reelaías,Nahamaní, Mardoqueo, Bilsán, Mispar, Bigvai, Rehum y Baana.
Este es el total de los hombres de Israel que regresó del destierro:
8la familia de Paros 2172
9la familia de Sefatías 372
10la familia de Ara 652
11la familia de Pahat-moab (descendientes de Jesúa y Joab) 2818
12la familia de Elam 1254
13la familia de Zatu 845
14la familia de Zacai 760
15la familia de Bani 648
16la familia de Bebai 628
17la familia de Azgad 2322
18la familia de Adonicam 667
19la familia de Bigvai 2067
20la familia de Adín 655
21la familia de Ater (descendientes de Ezequías) 98
22la familia de Hasum 328
23la familia de Bezai 324
24la familia de Jora 112
25la familia de Gibar 95
26la gente de Belén y Netofa 188
27la gente de Anatot 128
28la gente de Bet-azmavet 42
29la gente de Quiriat-jearim, Cafira y Beerot 743
30la gente de Ramá y Geba 621
31la gente de Micmas 122
32la gente de Betel y Hai 123
33la gente de Nebo occidental 52
34los ciudadanos de Elam occidental 1254
35los ciudadanos de Harim 320
36los ciudadanos de Jericó 345
37los ciudadanos de Lod, Hadid y Ono 721
38los ciudadanos de Senaa 3930
39Estos son los sacerdotes que regresaron del destierro:
la familia de Jedaías (por la línea genealógica de Jesúa) 973
40la familia de Imer 1052
41la familia de Pasur 1247
42la familia de Harim 1017
43Estos son los levitas que regresaron del destierro:
la familia de Jesúa y la de Cadmiel (descendientes de Hodavías) 74
44los cantores de la familia de Asaf 148
45los porteros de las familias de Salum, Ater, Talmón, Acub, Hatita y Sobai 138
46Regresaron del destierro los descendientes de estos sirvientes del templo:
Ziha, Hasufa, Tabaot,
47Queros, Siaha, Padón,
48Lebana, Hagaba, Salmai,
49Hanán, Gidel, Gahar,
50Reaía, Rezín, Necoda,
51Gazam, Uza, Paseah,
52Besai, Mehunim, Nefusim,
53Bacbuc, Hacufa, Harhur,
54Bazlut, Mehída, Harsa,
55Barcos, Sísara, Tema,
56Nezía y Hatifa.
57Regresaron del destierro los descendientes de estos sirvientes del rey Salomón:
Sotai, Hasoferet, Peruda,
58Jaala, Darcón, Gidel,
59Sefatías, Hatil, Poqueret-hazebaim y Amí.
60En total, los sirvientes del templo y los descendientes de los sirvientes de Salomón fueron trescientas noventa y dos personas.
61Otro grupo regresó en esos días de las ciudades de Tel-mela, Tel-harsa, Querub, Addán e Imer. Sin embargo, ni ellos ni sus familias pudieron demostrar que eran descendientes de Israel. 62Ese grupo incluía a las familias de Delaía, Tobías y Necoda: un total de seiscientas cuarenta y dos personas.
63También regresaron tres familias de sacerdotes: Habaía, Cos y Barzilai. (Este Barzilai se había casado con una mujer que era descendiente de Barzilai de Galaad y había tomado el nombre de la familia de ella).64Buscaron sus nombres en los registros genealógicos pero no los encontraron, así que no calificaron para servir como sacerdotes.65El gobernador les dijo que no comieran de la porción de los sacrificios que correspondía a los sacerdotes hasta que un sacerdote pudiera consultar al Señor sobre ese asunto por medio del Urim y el Tumim, o sea, el sorteo sagrado.
66Así que un total de 42.360 personas regresaron a Judá, 67además de 7337 sirvientes y 245 cantores, tanto hombres como mujeres. 68Llevaron consigo 736 caballos, 245 mulas, 69435 camellos y 6720 burros.
70Algunos de los jefes de familia dieron ofrendas para la obra. El gobernador entregó a la tesorería mil monedas de oro, cincuenta tazones de oro y quinientas treinta túnicas para los sacerdotes. 71Los otros jefes dieron al tesoro veinte mil monedas de oro y unas mil trescientas toneladas métricas de plata para la obra. 72El resto del pueblo entregó veinte mil monedas de oro, alrededor de mil doscientas toneladas métricas de plata y sesenta y siete túnicas para los sacerdotes.

 

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1 Corintios 8

Comida sacrificada a ídolos
1Ahora, con respecto a la pregunta acerca de la comida que ha sido ofrecida a ídolos, es cierto, sabemos que «todos tenemos conocimiento» sobre este tema. Sin embargo, mientras que el conocimiento nos hace sentir importantes, es el amor lo que fortalece a la iglesia. 2El que afirma que lo sabe todo, en realidad, no es que sepa mucho; 3pero la persona que ama a Dios es a quien Dios reconoce.
4Entonces, ¿qué acerca de comer carne ofrecida a ídolos? Pues sabemos que un ídolo no es en verdad un dios y que hay sólo un Dios. 5Puede que existan esos llamados «dioses» tanto en el cielo como en la tierra, y algunas personas de hecho rinden culto a muchos dioses y a muchos señores. 6Pero nosotros sabemos que hay sólo un Dios, el Padre, quien creó todo, y vivimos para él; y hay sólo un Señor, Jesucristo, mediante el cual Dios hizo todas las cosas y mediante el cual nos ha dado vida.
7Sin embargo, no todos los creyentes saben esto. Algunos están acostumbrados a pensar que los ídolos son reales, entonces, cuando comen un alimento que fue ofrecido a ídolos, lo consideran adoración a dioses verdaderos, y violan su débil conciencia. 8Es cierto que no podemos obtener la aprobación de Dios por lo que comemos. No perdemos nada si no lo comemos, y no ganamos nada si lo comemos.
9Pero ustedes deben tener cuidado de que su libertad no haga tropezar a los que tienen una conciencia más débil. 10Pues, si otros te ven —con tu «conocimiento superior»— comiendo en el templo de un ídolo, ¿acaso no se sentirán alentados a violar su conciencia al comer un alimento que se ofreció a un ídolo?11Así que a causa de tu conocimiento superior, se destruirá un creyente débil por quien Cristo murió. 12Cuando ustedes pecan contra otros creyentes al alentarlos a hacer algo que para ellos está mal, pecan contra Cristo. 13Por lo tanto, si lo que como hace que otro creyente peque, nunca más comeré carne mientras viva, porque no quiero hacer que otro creyente tropiece.

 

 

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Salmos 31:19-24

Para el director del coro: 

Salmo de David

Qué grande es la bondad
    que has reservado para los que te temen.
La derramas en abundancia sobre los que acuden a ti en busca de protección,
    y los bendices ante la mirada del mundo.
20 Los escondes en el refugio de tu presencia,
    a salvo de los que conspiran contra ellos.
Los proteges en tu presencia,
    los alejas de las lenguas acusadoras.

21 Alaben al Señor,
    porque me ha mostrado las maravillas de su amor inagotable;
    me mantuvo a salvo cuando atacaban mi ciudad.
22 Lleno de pánico, clamé:
    «¡Me han separado del Señor!».
Pero tú oíste que supliqué misericordia
    y respondiste a mi pedido de auxilio.

23 ¡Amen al Señor todos los justos!
    Pues el Señor protege a los que le son leales,
    pero castiga severamente a los arrogantes.
24 Así que, ¡sean fuertes y valientes,
    ustedes los que ponen su esperanza en el Señor!

 

 

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