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21 de Julio
 

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Romanos 7:1 a 8:8
Proverbios 21

 

2 Crónicas 4

Mobiliario del templo
1Salomón también hizo un altar de bronce de nueve metros de largo por nueve metros de ancho y cuatro metros y medio de alto. 2Luego fundió un enorme tazón redondo, que medía cuatro metros y medio de borde a borde, llamado el Mar. Tenía dos metros con treinta centímetros de profundidad y cerca de catorce metros de circunferencia. 3Por debajo del borde, estaba rodeado por dos hileras de figuras que se parecían a bueyes. Había veinte bueyes por metro de la circunferencia que se habían fundido como parte del tazón.
4El Mar estaba colocado sobre una base formada por doce bueyes de bronce que miraban hacia afuera. Tres miraban hacia el norte, tres hacia el occidente, tres hacia el sur y tres hacia el oriente; y el Mar estaba asentado sobre ellos.5El grosor del Mar era de unos ocho centímetros, su borde era acampanado como una copa y se parecía a una flor de nenúfar. Tenía capacidad para unos sesenta y tres mil litros de agua.
6También hizo diez tazones más pequeños para lavar los utensilios que se usaban para las ofrendas quemadas. Colocó cinco en el lado sur y cinco en el lado norte; pero los sacerdotes se lavaban en el Mar.
7Luego fundió diez candelabros de oro según las especificaciones que se habían entregado y los colocó en el templo. Puso cinco contra la pared sur y cinco contra la pared norte.
8También hizo diez mesas y las colocó en el templo, cinco a lo largo de la pared sur y cinco a lo largo de la pared norte. Luego moldeó cien tazones de oro.
9Después edificó un atrio para los sacerdotes, y también el gran atrio exterior. Hizo puertas para las entradas de los atrios y las revistió de bronce. 10El gran tazón de bronce llamado el Mar fue ubicado cerca de la esquina suroriental del templo.
11Huram-abí también hizo los lavamanos, las palas y los tazones que se necesitaban.
Finalmente Huram-abí terminó todo el trabajo que el rey Salomón le había asignado que hiciera para el templo de Dios:
12las dos columnas;
los dos capiteles con forma de tazón en la parte superior de las columnas;
las dos redes de cadenas entrelazadas que decoraban los capiteles;
13las cuatrocientas granadas que colgaban de las cadenas sobre los capiteles (dos filas de granadas por cada red de cadenas que decoraban los capiteles sobre las columnas);
14las carretas para llevar agua que sostenían los tazones;
15el Mar y los doce bueyes que lo sostenían;
16los recipientes para la ceniza, las palas, los ganchos para la carne y todos los demás utensilios.
Huram-abí hizo todos estos objetos de bronce bruñido para el templo del Señor, tal como le había indicado el rey Salomón. 17El rey mandó que se fundieran en moldes de barro en el valle del Jordán, entre Sucot y Saretán. 18Salomón utilizó tanto bronce que no se pudo determinar el peso.
19Salomón también hizo todo el mobiliario para el templo de Dios:
el altar de oro;
las mesas para el pan de la Presencia;
20los candelabros y sus lámparas de oro macizo, para que ardieran frente al Lugar Santísimo, como está establecido;
21las decoraciones de flores, las lámparas y las tenazas, todo del oro más puro;
22las despabiladeras para las lámparas, los tazones, la vajilla y los recipientes para quemar incienso, todo de oro macizo;
las puertas para las entradas al Lugar Santísimo y al salón principal del templo, revestidas de oro.

 

2 Crónicas 5

1Así terminó Salomón todo su trabajo para el templo del Señor. Luego trajo todos los obsequios que su padre David había consagrado —la plata, el oro y los diversos objetos— y los guardó en los tesoros del templo de Dios.
Traslado del arca al templo
2Entonces Salomón mandó llamar a los ancianos de Israel y a todos los jefes de las tribus —los líderes de las familias patriarcales de Israel— para que fueran a Jerusalén. Ellos debían trasladar el arca del pacto del Señordesde su sitio en la Ciudad de David, también conocida como Sión, hasta el templo. 3Así que todos los hombres de Israel se reunieron ante el rey durante el Festival de las Enramadas, que se celebra anualmente a comienzos del otoño.
4Una vez que estaban presentes todos los ancianos de Israel, los levitas levantaron el arca. 5Los sacerdotes y los levitas trasladaron el arca junto con la carpa especial y todos los objetos sagrados que había en ella. 6Delante del arca, el rey Salomón y toda la comunidad de Israel sacrificaron ovejas, cabras y ganado, ¡en tal cantidad que fue imposible llevar la cuenta!
7Luego los sacerdotes llevaron el arca del pacto del Señor al santuario interior del templo —el Lugar Santísimo— y la colocaron bajo las alas de los querubines. 8Los querubines extendían sus alas por encima del arca y formaban una especie de cubierta sobre el arca y las varas para transportarla. 9Estas varas eran tan largas que los extremos podían verse desde el salón principal del templo —el Lugar Santo— pero no desde afuera; y allí permanecen hasta el día de hoy. 10Lo único que había dentro del arca eran las dos tablas de piedra que Moisés había colocado en ella en el monte Sinaí, donde el Señor hizo un pacto con los israelitas cuando partieron de Egipto.
11Luego los sacerdotes salieron del Lugar Santo. Todos los sacerdotes presentes se habían purificado, estuvieran o no de turno ese día. 12Los levitas que eran músicos —Asaf, Hemán, Jedutún y todos sus hijos y hermanos—, vestidos de mantos de lino fino, estaban de pie en el lado oriental del altar y tocaban címbalos, liras y arpas. A ellos se les unieron ciento veinte sacerdotes que tocaban trompetas. 13Los trompetistas y los cantores se unieron para alabar y dar gracias al Señor. Al son de trompetas, címbalos y otros instrumentos, elevaron sus voces y alabaron al Señor con las siguientes palabras:
«¡Él es bueno!
¡Su fiel amor perdura para siempre!».
En ese momento una densa nube llenó el templo del Señor. 14Los sacerdotes no pudieron seguir con la celebración a causa de la nube, porque la gloriosa presencia del Señorllenaba el templo de Dios.

 

2 Crónicas 6:1-11

Salomón alaba al SEÑOR
1Entonces Salomón oró: «Oh Señor, tú dijiste que habitarías en una densa nube de oscuridad.2Ahora te he construido un templo glorioso, ¡un lugar donde podrás habitar para siempre!».
3Luego el rey se dio vuelta hacia toda la comunidad de Israel, que estaba de pie ante él, y después de bendecir al pueblo, dijo:4«Alabado sea el Señor, Dios de Israel, quien cumplió la promesa que le hizo a mi padre David; pues le dijo a mi padre: 5“Desde el día en que saqué a mi pueblo de la tierra de Egipto, nunca escogí una ciudad de ninguna de las tribus de Israel como el sitio donde se construyera un templo para honrar mi nombre. Tampoco elegí a un rey para que guiara a mi pueblo Israel; 6pero ahora he elegido a Jerusalén como el lugar para que mi nombre sea honrado, y he elegido a David para que sea rey de mi pueblo Israel”».
7Después Salomón dijo: «Mi padre David quería construir este templo para honrar el nombre del Señor, Dios de Israel. 8Pero el Señor le dijo: “Tú querías construir el templo para honrar mi nombre; tu intención es buena, 9pero no serás tú quien lo haga. Será uno de tus hijos quien construya el templo para honrarme”.
10»Ahora el Señor ha cumplido la promesa que hizo, porque he llegado a ser rey en lugar de mi padre y ocupo el trono de Israel, tal como el Señor lo prometió. He construido este templo para honrar el nombre del Señor, Dios de Israel. 11Allí he colocado el arca, la cual contiene el pacto que el Señor hizo con el pueblo de Israel».

 

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Romanos 7:1-13

No más atados a la ley
1Ahora bien, amados hermanos, ustedes que conocen la ley, ¿no saben que la ley se aplica solo mientras una persona está viva? 2Por ejemplo, cuando una mujer se casa, la ley la une a su marido mientras él viva; pero si él muere, las leyes del matrimonio ya no se aplican a ella.3Así que mientras su marido viva, ella cometería adulterio si se casara con otro hombre; pero si el esposo muere, ella queda libre de esa ley y no comete adulterio cuando se casa de nuevo.
4Por lo tanto, mis amados hermanos, la cuestión es la siguiente: ustedes murieron al poder de la ley cuando murieron con Cristo y ahora están unidos a aquel que fue levantado de los muertos. Como resultado, podemos producir una cosecha de buenas acciones para Dios. 5Cuando vivíamos controlados por nuestra vieja naturaleza, los deseos pecaminosos actuaban dentro de nosotros y la ley despertaba esos malos deseos que producían una cosecha de acciones pecaminosas, las cuales nos llevaban a la muerte. 6Pero ahora fuimos liberados de la ley, porque morimos a ella y ya no estamos presos de su poder. Ahora podemos servir a Dios, no según el antiguo modo —que consistía en obedecer la letra de la ley— sino mediante uno nuevo, el de vivir en el Espíritu.
La ley de Dios revela nuestro pecado
7Ahora bien, ¿acaso sugiero que la ley de Dios es pecaminosa? ¡De ninguna manera! De hecho, fue la ley la que me mostró mi pecado. Yo nunca hubiera sabido que codiciar es malo si la ley no dijera: «No codicies». 8¡Pero el pecado usó ese mandamiento para despertar toda clase de deseos codiciosos dentro de mí! Si no existiera la ley, el pecado no tendría ese poder. 9Hubo un tiempo en que viví sin entender la ley. Sin embargo, cuando aprendí, por ejemplo, el mandamiento de no codiciar, el poder del pecado cobró vida 10y yo morí. Entonces me di cuenta de que los mandatos de la ley —que supuestamente traían vida— trajeron, en cambio, muerte espiritual. 11El pecado se aprovechó de esos mandatos y me engañó; usó los mandatos para matarme.12Sin embargo, la ley en sí misma es santa, y sus mandatos son santos, rectos y buenos.
13¿Pero cómo puede ser? ¿Acaso la ley, que es buena, provocó mi muerte? ¡Por supuesto que no! El pecado usó lo que era bueno a fin de lograr mi condena de muerte. Por eso, podemos ver qué terrible es el pecado. Se vale de los buenos mandatos de Dios para lograr sus propios fines malvados.

 

Romanos 8:1-8

La vida en el Espíritu
1Por lo tanto, ya no hay condenación para los que pertenecen a Cristo Jesús; 2y porque ustedes pertenecen a él, el poder del Espíritu que da vida los ha libertado del poder del pecado, que lleva a la muerte. 3La ley de Moisés no podía salvarnos, porque nuestra naturaleza pecaminosa es débil. Así que Dios hizo lo que la ley no podía hacer. Él envió a su propio Hijo en un cuerpo como el que nosotros los pecadores tenemos; y en ese cuerpo, mediante la entrega de su Hijo como sacrificio por nuestros pecados, Dios declaró el fin del dominio que el pecado tenía sobre nosotros.4Lo hizo para que se cumpliera totalmente la exigencia justa de la ley a favor de nosotros, que ya no seguimos a nuestra naturaleza pecaminosa sino que seguimos al Espíritu.
5Los que están dominados por la naturaleza pecaminosa piensan en cosas pecaminosas, pero los que son controlados por el Espíritu Santo piensan en las cosas que agradan al Espíritu. 6Por lo tanto, permitir que la naturaleza pecaminosa les controle la mente lleva a la muerte. Pero permitir que el Espíritu les controle la mente lleva a la vida y a la paz.7Pues la naturaleza pecaminosa es enemiga de Dios siempre. Nunca obedeció las leyes de Dios y jamás lo hará. 8Por eso, los que todavía viven bajo el dominio de la naturaleza pecaminosa nunca pueden agradar a Dios.

 

 

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Salmos 15

Salmo de David

Señor, ¿quién puede adorar en tu santuario?
    ¿Quién puede entrar a tu presencia en tu monte santo?
Los que llevan una vida intachable y hacen lo correcto,
    los que dicen la verdad con corazón sincero.
Los que no se prestan al chisme
    ni le hacen daño a su vecino,
    ni hablan mal de sus amigos.
Los que desprecian a los pecadores descarados,
    y honran a quienes siguen fielmente al Señor
    y mantienen su palabra aunque salgan perjudicados.
Los que prestan dinero sin cobrar intereses
    y no aceptan sobornos para mentir acerca de un inocente.
Esa gente permanecerá firme para siempre.

 

 

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