|
Cualquier poder que poseemos se origina en nuestro maravilloso Dios,
quien puede mantener los océanos en la palma de su mano, medir los
cielos con los dedos, y pesar las montañas y las colinas (Isaías
40:12). Él es un Dios tan poderoso que desde su perspectiva las
naciones combinadas del mundo son apenas un "grano de arena en el
desierto" (v. 15). Él sabe el nombre personal de todas y cada uno de
las miles de millones de estrellas (v. 26), y "nadie puede medir la
profundidad de su conocimiento" (v. 28).
Toda la grandeza incomparable de Dios se encarna en Jesús, y hemos
sido bendecidos con "toda clase de bendiciones espirituales en los
lugares celestiales, porque estamos unidos a Cristo" (Efesios 1:3).
Cuando nos damos cuenta de su gran poder, nuestra perspectiva sobre
nuestros problemas cambia, y nos adentramos en los lugares
celestiales donde Dios se sienta. Los problemas no son tan grandes
cuando se ven desde ese punto de vista.
Dios es demasiado sabio para equivocarse, demasiado poderoso para
fallar y demasiado amoroso para hacerte daño. Clamá hoy a Él, porque
"Él da poder a los indefensos y fortaleza a los débiles." (Isaías
40:29).
264 días pasaron! Quedan 101.
|