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Devocional 10
Lectura del día
 

 

El Rey Acaz aprendió una importante lección tratando el ataque del enemigo: ¡No se puede huir de la batalla! Cuando un ejército muy superior al propio amenazaba Jerusalén, "el corazón del rey y el de su pueblo temblaron de miedo, como tiemblan los árboles en medio de una tormenta." (Isaías 7: 2). Pero Dios en su misericordia envió al profeta Isaías para entregarle un mensaje alentador. Por medio de Isaías Dios le dijo a Acaz, "Esta invasión nunca sucederá, nunca se llevará a cabo" (v. 7), e instruyó además al rey, diciendo: "Si quieres que te proteja, aprenda a creer en mis palabras" (v. 9). (A menos que ustedes tengan una fe firme, no puedo hacer que permanezcan firmes)

El arma principal del enemigo es el miedo. Cuando el desastre se cernía en el horizonte, Acaz fue superado por el miedo, pero la palabra remarcada por el Señor permitió que permaneciera tranquilo, relajado y confiado.

Pablo dijo: "No desechen la firme confianza que tienen en el Señor. ¡Tengan presente la gran recompensa que les traerá!" (Hebreos 10:35). Y esa recompensa es una "fe que asegura nuestra salvación" (v. 39).

Cuando la batalla parece abrumadora, ¿qué opciones tenés, sino mantenerte firme? Si huís de los enemigos, no podrás afirmarte y establecerte. ¡Quemá el puente para volver atrás! Tu única opción es ponerte de pie, y cuando lo hagas, ¡Dios peleará por vos!

 

252 días pasaron! Quedan 113.

 

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