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¡Qué mayordomía tenemos! Pablo dijo que él era siervo de Cristo,
guardando los misterios de Dios. Del mismo modo, a Esdras y sus
hombres se les dijo que entregaran al Dios de Jerusalén aquellas
cosas que fueron confiadas a ellos para el culto en el templo de
Dios (Esdras 7:19).
Así como los preciosos artículos de oro y plata del templo fueron
confiados a Esdras, se nos han confiado los profundos secretos de
las doctrinas de Dios: la justificación, santificación y
glorificación.
"Ahora bien, alguien que recibe el cargo de administrador debe ser
fiel." (1 Corintios 4:2), y nosotros hemos de atesorar las verdades
que se nos han dado por el Espíritu Santo.
Ninguna mano descuidada tocó los preciosos artículos del templo,
sino que fueron cuidadosamente preservados y protegidos hasta que
llegar a Jerusalén. Debemos cargar con reverencia las verdades de la
fe cristiana, viéndolas como más preciosas que el oro, la plata o
diamantes.
Mantengamos los dones, las doctrinas y los ministerios que hemos
recibido con las manos fieles, y un día vamos a entregarlas sanas y
salvas a la Nueva Jerusalén y nos presentaremos a Aquel que nos ha
confiado estas cosas.
250 días pasaron!! Quedan 115.
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