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Esta es una promesa de la fidelidad de Dios a su propia cuenta.
Durante todo el día, día tras día, año tras año y más allá, la
fidelidad de Dios es grande. El hombre, en su obstinación y
rebeldía, puede alejarse de Dios, pero a pesar de todo, "Él
permanece fiel" (2 Timoteo 2:13).
No importa lo difícil que sea tu vida, Dios ha prometido que: "Las
tentaciones que enfrentan en su vida no son distintas de las que
otros atraviesan. Y Dios es fiel; no permitirá que la tentación sea
mayor de lo que puedan soportar. Cuando sean tentados, él les
mostrará una salida, para que puedan resistir." (1 Corintios 10:13).
David estaba tan convencido de la fidelidad de Dios que pudo decir:
"Aunque un ejército poderoso me rodee, mi corazón no temerá. Aunque
me ataquen, permaneceré confiado." (Salmo 27:3).
Por otra parte, Dios es fiel en ejecutar Su juicio sobre aquellos
que lo rechazan, incluso después de que Él les ha advertido en
repetidas ocasiones que se arrepientan. Poco a poco, pero sin pausa,
Él aprieta los tornillos de la justicia hasta que la persona se
arrepiente o provoca su propia destrucción.
Por difícil que sea de creer, algunas personas realmente eligen el
camino de la destrucción. En 2 Crónicas 36:13, leemos que "Sedequías
era un hombre duro y terco, y rehusó volverse al Señor, Dios de
Israel." Siguiendo su ejemplo, el pueblo de Israel se hizo más y más
infiel, haciendo caso omiso de las repetidas advertencias de Dios
hasta que finalmente "... el enojo del Señor no pudo ser contenido y
ya no se podía hacer nada" (2 Crónicas 36:16).
Si la vida es incierta en este momento, aferrate a la única certeza:
¡Dios es fiel!
Podés estar seguro de que "Él los mantendrá firmes hasta el final."
(1 Corintios 1:8).
215 días pasaron! Quedan 150!.
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