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Devocional 02/08
Lectura del día
 

 

La oración es la llave que vence al enemigo en la batalla. Ezequías oró en dos ocasiones diferentes y por lo tanto se sobrepuso a tremendas luchas.

En primer lugar, oró junto a Isaías en contra de la invasión de Senaquerib (2 Crónicas 32:20), y Dios envió a su ángel para destruir por completo el ejército enemigo. Luego, en una lucha por su vida, Ezequías buscó a Dios, y Dios lo sanó en respuesta a su oración (v. 24).

Manasés también experimentó el poder de la oración para cambiar una situación difícil. Estando en una cárcel de Babilonia, él oró al Señor, y Dios milagrosamente lo liberó y restauró al poder. ¡Qué poderosas ilustraciones de la oración y de su capacidad para activar la liberación de Dios son estos ejemplos!

Pablo entendió este principio de la oración cuando le pidió a los romanos que batallaran con él en oración para que "...me libre de los que están en Judea que se niegan a obedecer a Dios." (Romanos 15:31). David expresó una oración similar: "¡Protégeme! ¡Rescata mi vida de sus manos! No permitas que me avergüencen, pues yo en ti me refugio." (Salmo 25:20).

Tus líderes espirituales también necesitan tus oraciones. Orá diligentemente hoy para que sean protegidos, fructíferos, y renovados. ¡Tus oraciones pueden salvar sus vidas!

 

213 días pasaron! Quedan 152.

 

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