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Amasías aprendió la lección de la obediencia incondicional. Él ya
había invertido cien talentos de plata para contratar a las tropas
mercenarias impías en busca de ayuda en la batalla contra Edom.
Entonces el profeta le dio instrucciones para rechazar a los aliados
que no estaban del lado del Señor, incluso si ya se habían pagado.
Amasías se enfrentó a una dura elección: perder su inversión y
seguir a Dios, o mantener la inversión y estar solo.
Perder el trabajo, el dinero, o inversiones nunca es una pérdida tan
grande como la de perder la presencia de Dios. Pablo amonesta: "No
imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen
que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera
de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para
ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta." (Romanos 12: 2).
La vida está llena de decisiones difíciles que te hacen elegir entre
la voluntad de Dios y la aparente riqueza, fama, o fuerza. En
realidad, el Señor puede darte mucho más que cualquier otra cosa que
sacrifiques por Él (2 Crónicas 25:10). Nunca valores cualquier cosa
mundana más de lo que valorás estar en paz y reposo de Dios. Elegí
el camino de Dios, como promete Romanos 8:31... "Si Dios está a
favor de nosotros, ¿quién podrá ponerse en nuestra contra?"
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