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En Romanos 10:8-10, Pablo revela la conexión entre su boca y su
corazón en la expresión de su fe. Jesús dijo: "Pues lo que está en
el corazón determina lo que uno dice." (Mateo 12:34). Está claro que
Jesús es la Palabra (Juan 1:1); Por lo tanto, cuando hablás la
Palabra, estás hablando a Jesús en tu situación.
La fe comienza en el corazón, un corazón que está plenamente
convencido de que las promesas de Dios son verdaderas. Una vez que
esa fe cala hondo en tu corazón, la boca comenzará a reflejar esa fe
por las palabras que decís.
Lo que creés en tu corazón acerca de Jesús, confesás con tu boca.
Creés que Dios resucitó a Jesús de entre los muertos, y confesás:
"Jesús es el Señor." Creés que Jesús pagó por tu sanidad, y confesás:
"Jesús es mi Sanador." Creés que Jesús es tu proveedor, y confesás:
"Jesús es mi pastor."
Si clamás en el nombre del Señor en fe, recibirás esa promesa de
salvación, bendición, sanación o liberación. Después de recibir la
promesa, hablá la Palabra y verás a Jesús aparecer en escena!
206 días pasaron! Quedan 159.
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