|
El Espíritu Santo ha venido a morar en nosotros "como un anticipo
que garantiza todo lo que él nos prometió" (2 Corintios 1:22), o
como la "garantía de sus promesas" (2 Corintios 5:5b). Él es el
"pago inicial" de nuestra herencia celestial, donde recibiremos la
plena manifestación de nuestra filiación y adopción (Romanos 8:19).
Todo lo que nos sucede en esta vida es "entrenamiento para reinar,"
la mera preparación para el momento en el que vamos a gobernar y
reinar con Cristo Jesús. El Espíritu Santo en nosotros es nuestro
Consolador, quien nos prepara para reinar con Cristo. Cuando nos
encontramos con ataques espirituales, el Espíritu Santo nos ayuda a
orar y superarlo. Por lo tanto, todo lo que estamos viviendo ahora
está simplemente madurando y preparándonos para el dominio en la
eternidad.
Si nos hemos identificado con los sufrimientos de Cristo y peleado a
lo largo de la vida, el día eterno vendrá cuando vamos a compartir
su gloria. Estaremos sentados en tronos con Él. "Al que salga
vencedor le daré el derecho de sentarse conmigo en mi trono, como
también yo vencí y me senté con mi Padre en su trono." (Apocalipsis
3:21).
203 días pasaron! Aún quedan 162.
|