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Por la noche, cuando nuestros corazones están calmos, Dios nos
habla. A Salomón, Dios se le apareció con una pregunta fantástica,
una que sólo podíamos soñar que alguien nos hiciera: "¿Qué es lo que
quieres? ¡Pídeme, y yo te lo daré!" (2 Crónicas 1:7).
La petición de Salomón debería darnos las instrucciones sobre que es
lo verdaderamente importante. En lugar de pedir riquezas, larga
vida, o la destrucción de sus enemigos, su sencilla petición fue más
sabiduría para cuidar del pueblo de Dios. Cualquier persona que pone
los propósitos de Dios y su pueblo por delante de sus propias
fortunas personales y fama, al instante gana el favor del Señor.
"Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una
vida justa, y él les dará todo lo que necesiten." (Mateo 6:33).
Pidamos a Dios sabiduría, no para ganar dinero o para controlar a
los demás, sino para ser capaces de administrar su reino con
precisión. Cuando nuestros corazones se separen del mundo, Dios nos
dará las finanzas, salud física, y otras cosas que necesitamos para
ayudar a lograr el deseo de nuestro corazón para Él.
200 días pasaron! Quedan (apenas) 165.
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