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16 de Agosto
 

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Proverbios 16

 

Nehemías 11

El pueblo habita en Jerusalén
1Los jefes del pueblo vivían en Jerusalén, la ciudad santa. Mediante los sorteos sagrados eligieron a una décima parte del pueblo de otras ciudades de Judá y de Benjamín para que vivieran allí también, mientras que el resto siguió viviendo donde estaba; 2y el pueblo elogiaba a todos los que se ofrecían para reubicarse en Jerusalén.
3La siguiente es una lista de los nombres de los funcionarios provinciales que fueron a vivir a Jerusalén. (La mayoría del pueblo, de los sacerdotes, de los levitas, de los sirvientes del templo y de los descendientes de los sirvientes de Salomón siguieron viviendo en sus propias casas en las diversas ciudades de Judá, 4pero algunos de los de Judá y de Benjamín repoblaron Jerusalén).
De la tribu de Judá:
Ataías, hijo de Uzías, hijo de Zacarías, hijo de Amarías, hijo de Sefatías, hijo de Mahalaleel, de la familia de Fares. 5También Maaseías, hijo de Baruc, hijo de Col-hoze, hijo de Hazaías, hijo de Adaías, hijo de Joiarib, hijo de Zacarías, de la familia de Sela. 6Fueron cuatrocientos sesenta y ocho descendientes de Fares los que se establecieron en Jerusalén, todos ellos hombres excepcionales.
7De la tribu de Benjamín:
Salú, hijo de Mesulam, hijo de Joed, hijo de Pedaías, hijo de Colaías, hijo de Maaseías, hijo de Itiel, hijo de Jesaías;8después de él estaban Gabai y Salai: en total novecientos veintiocho parientes. 9El funcionario principal de ellos era Joel, hijo de Zicri, y su asistente era Judá, hijo de Senúa, el segundo en autoridad de la ciudad.
10De los sacerdotes:
Jedaías, hijo de Joiarib; Jaquín;11y Seraías, hijo de Hilcías, hijo de Mesulam, hijo de Sadoc, hijo de Meraiot, hijo de Ahitob, que era el supervisor del templo de Dios.12También ochocientos veintidós de sus colaboradores, quienes trabajaban en el templo. También Adaías, hijo de Jeroham, hijo de Pelalías, hijo de Amsi, hijo de Zacarías, hijo de Pasur, hijo de Malquías, 13junto con doscientos cuarenta y dos de sus colaboradores, quienes eran jefes de sus familias. También Amasai, hijo de Azareel, hijo de Azai, hijo de Mesilemot, hijo de Imer, 14y ciento veintiocho de susexcepcionales colaboradores. El funcionario principal de ellos era Zabdiel, hijo de Gedolim.
15De los levitas:
Semaías, hijo de Hasub, hijo de Azricam, hijo de Hasabías, hijo de Buni. 16También Sabetai y Jozabad, quienes estaban a cargo del trabajo fuera del templo de Dios. 17También Matanías, hijo de Micaía, hijo de Zabdí, descendiente de Asaf, quien dirigía las acciones de gracias y la oración. También Bacbuquías, ayudante de Matanías, y Abda, hijo de Samúa, hijo de Galal, hijo de Jedutún. 18En total, había doscientos ochenta y cuatro levitas en la ciudad santa.
19De los porteros:
Acub, Talmón y ciento setenta y dos colaboradores que vigilaban las puertas.
20Los demás sacerdotes, levitas e israelitas vivían en las otras ciudades de Judá, dondequiera que se encontrara su herencia familiar. 21Sin embargo, todos los sirvientes del templo, bajo la dirección de Ziha y Gispa, se establecieron en la colina de Ofel.
22El funcionario principal de los levitas en Jerusalén era Uzi, hijo de Bani, hijo de Hasabías, hijo de Matanías, hijo de Micaía, descendiente de Asaf. Los integrantes de la familia de Asaf eran los cantores en el templo de Dios. 23Las responsabilidades diarias de los cantores se llevaban a cabo según los términos establecidos por un mandato real.
24Petaías, hijo de Mesezabeel, descendiente de Zera, hijo de Judá, era el consejero real en todos los asuntos de la administración pública.
25En cuanto a las aldeas vecinas con sus campos abiertos, parte de la gente de Judá vivía en Quiriat-arba y sus asentamientos, en Dibón y sus asentamientos y en Jecabseel y sus aldeas.26También residían en Jesúa, Molada, Bet-pelet, 27Hazar-sual, Beerseba y sus asentamientos, 28Siclag y Mecona y sus asentamientos. 29También vivían en En-rimón, Zora, Jarmut, 30Zanoa y Adulam y sus aldeas vecinas. También vivían en Laquis y sus campos aledaños y en Azeca y sus aldeas cercanas. De manera que el pueblo de Judá vivía desde Beerseba en el sur hasta el valle de Hinom.
31Parte de la gente de Benjamín vivía en Geba, Micmas, Aía y Betel y sus asentamientos. 32También vivían en Anatot, Nob, Ananías, 33Hazor, Ramá, Gitaim,34Hadid, Seboim, Nebalat, 35Lod, Ono y el valle de los Artesanos. 36Algunos de los levitas que residían en Judá fueron enviados a vivir con la tribu de Benjamín.

Nehemías 12:1-26

Historia de los sacerdotes y los levitas
1La siguiente es una lista de los sacerdotes y los levitas que regresaron con Zorobabel, hijo de Salatiel y Jesúa, el sumo sacerdote:
Seraías, Jeremías, Esdras,
2Amarías, Maluc, Hatús,
3Secanías, Harim, Meremot,
4Iddo, Ginetón, Abías,
5Miniamín, Moadías, Bilga,
6Semaías, Joiarib, Jedaías,
7Salú, Amoc, Hilcías y Jedaías.
Estos eran los jefes de los sacerdotes y sus colaboradores en los días de Jesúa.
8Los levitas que regresaron con ellos eran Jesúa, Binúi, Cadmiel, Serebías, Judá y Matanías, quien junto con sus colaboradores estaba a cargo de las canciones de acción de gracias.9Sus colaboradores, Bacbuquías y Uni, se ubicaban frente a ellos durante el servicio.
10Jesúa, el sumo sacerdote, fue padre de Joiacim.
Joiacim fue padre de Eliasib.
Eliasib fue padre de Joiada.
11Joiada fue padre de Johanán.
Johanán fue padre de Jadúa.
12Ahora bien, cuando Joiacim era sumo sacerdote, los jefes de familia de los sacerdotes eran los siguientes:
Meraías era jefe de la familia de Seraías.
Hananías era jefe de la familia de Jeremías.
13Mesulam era jefe de la familia de Esdras.
Johanán era jefe de la familia de Amarías.
14Jonatán era jefe de la familia de Maluc.
José era jefe de la familia de Secanías.
15Adna era jefe de la familia de Harim.
Helcai era jefe de la familia de Meremot.
16Zacarías era jefe de la familia de Iddo.
Mesulam era jefe de la familia de Ginetón.
17Zicri era jefe de la familia de Abías.
También había un jefe de la familia de Mijamín.
Piltai era jefe de la familia de Moadías.
18Samúa era jefe de la familia de Bilga.
Jonatán era jefe de la familia de Semaías.
19Matenai era jefe de la familia de Joiarib.
Uzi era jefe de la familia de Jedaías.
20Calai era jefe de la familia de Salú.
Éber era jefe de la familia de Amoc.
21Hasabías era jefe de la familia de Hilcías.
Natanael era jefe de la familia de Jedaías.
22Durante los años cuando Eliasib, Joiada, Johanán y Jadúa servían como sumos sacerdotes, se mantuvo un registro de las familias de los levitas. Durante el reinado de Darío el persa se mantuvo otro registro de los sacerdotes. 23Hasta los días de Johanán, nietode Eliasib, se mantuvo un registro de los jefes de las familias de los levitas en El libro de historia.
24Estos eran los jefes de familia de los levitas: Hasabías, Serebías, Jesúa, Binúi,Cadmiel y otros colaboradores, quienes se ubicaban frente a ellos durante las ceremonias de alabanza y acción de gracias, un lado le respondía al otro, como lo ordenó David, hombre de Dios. 25Este grupo incluía a Matanías, a Bacbuquías y a Obadías.
Mesulam, Talmón y Acub eran los porteros a cargo de los depósitos cerca de las puertas. 26Todos ellos sirvieron en los días de Joiacim, hijo de Jesúa, hijo de Jehosadac, y en los días de Nehemías, el gobernador, y de Esdras, el sacerdote y escriba.

 

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1 Corintios 10:14-33

14Por lo tanto, mis queridos amigos, huyan de la adoración a los ídolos. 15Ustedes son personas razonables. Juzguen por sí mismos si lo que digo es cierto. 16Cuando bendecimos la copa en la Mesa del Señor, ¿no participamos en la sangre de Cristo? Y, cuando partimos el pan, ¿no participamos en el cuerpo de Cristo? 17Aunque somos muchos, todos comemos de un mismo pan, con lo cual demostramos que somos un solo cuerpo.18Piensen en el pueblo de Israel. ¿No estaban unidos al comer de los sacrificios del altar?
19¿Qué es lo que trato de decir? ¿Que la comida ofrecida a ídolos tiene alguna importancia o que los ídolos son dioses verdaderos? 20No, de ninguna manera. Lo que digo es que esos sacrificios se ofrecen a los demonios, no a Dios. Y no quiero que ustedes tengan parte con los demonios. 21Ustedes no pueden beber de la copa del Señor y también de la copa de los demonios. No pueden comer de la Mesa del Señor y también de la mesa de los demonios. 22¿Qué? ¿Acaso nos atreveremos a despertar los celos del Señor? ¿Piensan que somos más fuertes que él?
23Ustedes dicen: «Se me permite hacer cualquier cosa», pero no todo les conviene. Dicen: «Se me permite hacer cualquier cosa», pero no todo trae beneficio. 24No se preocupen por su propio bien, sino por el bien de los demás.
25Así que pueden comer cualquier carne que se venda en el mercado sin preguntar nada por motivos de conciencia.26Pues «la tierra es del Señor y todo lo que hay en ella».
27Si alguien que no es creyente los invita a cenar a su casa, acepten la invitación si desean. Coman todo lo que les ofrezcan sin preguntar nada por motivos de conciencia.28(Pero supongamos que alguien les dice: «Esta carne se ofreció a un ídolo». No la coman, por respeto a la conciencia del que lo dijo. 29Tal vez no sea una cuestión de conciencia para ustedes, pero lo es para la otra persona). Pues, ¿por qué tendría que ser restringida mi libertad por lo que piense otra persona? 30Si puedo darle gracias a Dios por la comida y disfrutarla, ¿por qué debería ser condenado por comerla?
31Así que, sea que coman o beban o cualquier otra cosa que hagan, háganlo todo para la gloria de Dios.32No ofendan a los judíos ni a los gentiles ni a la iglesia de Dios. 33Yo también trato de complacer a todos en todo lo que hago. No hago solo lo que es mejor para mí; hago lo que es mejor para otros a fin de que muchos sean salvos.

 

 

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Salmos 33:12-22

Qué alegría para la nación cuyo Dios es el Señor,
    cuyo pueblo él eligió como herencia.

13 El Señor mira desde el cielo
    y ve a toda la raza humana.
14 Desde su trono observa
    a todos los que viven en la tierra.
15 Él hizo el corazón de ellos,
    así que entiende todo lo que hacen.
16 El ejército mejor equipado no puede salvar a un rey,
    ni una gran fuerza es suficiente para salvar a un guerrero.
17 No confíes en tu caballo de guerra para obtener la victoria;
    por mucha fuerza que tenga, no te puede salvar.

18 Pero el Señor vela por los que le temen,
    por aquellos que confían en su amor inagotable.
19 Los rescata de la muerte
    y los mantiene con vida en tiempos de hambre.

20 Nosotros ponemos nuestra esperanza en el Señor;
    él es nuestra ayuda y nuestro escudo.
21 En él se alegra nuestro corazón,
    porque confiamos en su santo nombre.
22 Que tu amor inagotable nos rodee, Señor,
    porque solo en ti está nuestra esperanza.


 

 

 

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