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17 de Julio
 

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Romanos 4:1-12
Proverbios 17

 

1 Crónicas 24

Responsabilidades de los sacerdotes
1Los descendientes de Aarón, los sacerdotes, fueron organizados en grupos para el servicio. Los hijos de Aarón fueron: Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar; 2pero Nadab y Abiú murieron antes que su padre y no tuvieron hijos. De modo que solo Eleazar e Itamar quedaron para seguir adelante con el sacerdocio.
3Con ayuda de Sadoc, quien era un descendiente de Eleazar, y de Ahimelec, quien era un descendiente de Itamar, David dividió a los descendientes de Aarón en grupos, de acuerdo a sus diferentes responsabilidades. 4Los descendientes de Eleazar se dividieron en dieciséis grupos y los de Itamar en ocho porque había más jefes de familia entre los descendientes de Eleazar.
5Todas las tareas se asignaban a los diversos grupos mediante un sorteo sagrado, para no mostrar ninguna preferencia, ya que había muchos funcionarios capacitados que servían a Dios en el santuario entre los descendientes de Eleazar y los de Itamar.6Semaías, hijo de Natanael, un levita, actuó como secretario y anotó los nombres y las responsabilidades en la presencia del rey, de los oficiales, del sacerdote Sadoc, de Ahimelec —hijo de Abiatar—, y de los jefes de familia de los sacerdotes y de los levitas. Los descendientes de Eleazar y de Itamar se turnaban para echar suertes.
7La primera suerte le tocó a Joiarib;
la segunda, a Jedaías;
8la tercera, a Harim;
la cuarta, a Seorim;
9la quinta, a Malquías;
la sexta, a Mijamín;
10la séptima, a Cos;
la octava, a Abías;
11la novena, a Jesúa;
la décima, a Secanías;
12la undécima, a Eliasib;
la duodécima, a Jaquim;
13la decimotercera, a Hupa;
la decimocuarta, a Jesebeab;
14la decimoquinta, a Bilga;
la decimosexta, a Imer;
15la decimoséptima, a Hezir;
la decimoctava, a Afisés;
16la decimonovena, a Petaías;
la vigésima, a Hezequiel;
17la vigésima primera, a Jaquín;
la vigésima segunda, a Gamul;
18la vigésima tercera, a Delaía;
la vigésima cuarta, a Maazías.
19En la casa del Señor cada grupo cumplía con las responsabilidades asignadas, de acuerdo con los procedimientos establecidos por su antepasado Aarón en obediencia a los mandatos del Señor, Dios de Israel.
Jefes de familia entre los levitas
20Estos fueron los otros jefes de familias descendientes de Leví:
De los descendientes de Amram el jefe fue Sebuel.
De los descendientes de Sebuel el jefe fue Jehedías.
21De los descendientes de Rehabías el jefe fue Isías.
22De los descendientes de Izhar el jefe fue Selomit.
De los descendientes de Selomit el jefe fue Jahat.
23De los descendientes de Hebrón, Jerías fue el jefe; Amarías fue el segundo; Jahaziel, el tercero y Jecamán, el cuarto.
24De los descendientes de Uziel el jefe fue Micaía.
De los descendientes de Micaía el jefe fue Samir, 25junto con Isías, el hermano de Micaía.
De los descendientes de Isías el jefe fue Zacarías.
26De los descendientes de Merari los jefes fueron Mahli y Musi.
De los descendientes de Jaazías el jefe fue Beno.
27De los descendientes de Merari, por Jaazías, los líderes fueron Beno, Soham, Zacur e Ibri.
28De los descendientes de Mahli el jefe fue Eleazar, aunque no tuvo hijos.
29De los descendientes de Cis, el jefe fue Jerameel.
30De los descendientes de Musi, los jefes fueron Mahli, Eder y Jerimot.
Esos fueron los descendientes de Leví según sus diversas familias. 31Al igual que a los descendientes de Aarón, se les asignaron responsabilidades por medio de sorteo sagrado sin tomar en cuenta la edad o el nivel. Se echaron las suertes en la presencia del rey David, de Sadoc, de Ahimelec y de los jefes de familia de los sacerdotes y de los levitas.

 

1 Crónicas 25

Responsabilidades de los músicos
1David y los comandantes del ejército designaron hombres de las familias de Asaf, de Hemán y de Jedutún para proclamar los mensajes de Dios acompañados de liras, arpas y címbalos. La siguiente es una lista de sus nombres y sus responsabilidades:
2De los hijos de Asaf estaban Zacur, José, Netanías y Asarela. Ellos trabajaban bajo la dirección de su padre, Asaf, quien proclamaba los mensajes de Dios por orden del rey.
3De los hijos de Jedutún estaban Gedalías, Zeri, Jesaías, Simei,Hasabías y Matatías, seis en total. Ellos trabajaban bajo la dirección de su padre, Jedutún, quien proclamaba los mensajes de Dios al son de la lira dando gracias y alabando al Señor.
4De los hijos de Hemán estaban Buquías, Matanías, Uziel, Subael, Jerimot, Hananías, Hananí, Eliata, Gidalti, Romanti-ezer, Josbecasa, Maloti, Hotir y Mahaziot. 5Todos estos fueron hijos de Hemán, el vidente del rey, pues Dios lo había honrado con catorce hijos y tres hijas.
6Todos estos hombres estaban bajo la dirección de su padre mientras tocaban música en la casa del Señor. Entre sus responsabilidades estaba tocar címbalos, arpas y liras en la casa de Dios. Asaf, Jedutún y Hemán dependían directamente del rey.7Todos ellos junto con sus familias estaban capacitados para tocar música delante del Señor, y todos —doscientos ochenta y ocho en total— eran músicos por excelencia. 8Los músicos se designaban para los turnos de servicio mediante el sorteo sagrado sin tomar en cuenta si eran jóvenes o ancianos, maestros o discípulos.
9La primera suerte le tocó a José, del clan de Asaf, y a doce de sus hijos y parientes;
la segunda, a Gedalías y a doce de sus hijos y parientes;
10la tercera, a Zacur y a doce de sus hijos y parientes;
11la cuarta, a Zeri y a doce de sus hijos y parientes;
12la quinta, a Netanías y a doce de sus hijos y parientes;
13la sexta, a Buquías y a doce de sus hijos y parientes;
14la séptima, a Asarela y a doce de sus hijos y parientes;
15la octava, a Jesahías y a doce de sus hijos y parientes;
16la novena, a Matanías y a doce de sus hijos y parientes;
17la décima, a Simei y a doce de sus hijos y parientes;
18la undécima, a Uziel y a doce de sus hijos y parientes;
19la duodécima, a Hasabías y a doce de sus hijos y parientes;
20la decimotercera, a Subael y a doce de sus hijos y parientes;
21la decimocuarta, a Matatías y a doce de sus hijos y parientes;
22la decimoquinta, a Jerimot y a doce de sus hijos y parientes;
23la decimosexta, a Hananías y a doce de sus hijos y parientes;
24la decimoséptima, a Josbecasa y a doce de sus hijos y parientes;
25la decimoctava, a Hananí y a doce de sus hijos y parientes;
26la decimonovena, a Maloti y a doce de sus hijos y parientes;
27la vigésima, a Eliata y a doce de sus hijos y parientes;
28la vigésima primera, a Hotir y a doce de sus hijos y parientes;
29la vigésima segunda, a Gidalti y a doce de sus hijos y parientes;
30la vigésima tercera, a Mahaziot y a doce de sus hijos y parientes;
31la vigésima cuarta, a Romanti-ezer y a doce de sus hijos y parientes.

 

1 Crónicas 26:1-11

Responsabilidades de los porteros
1Estas son las divisiones de los porteros:
De los coreítas estaba Meselemías, hijo de Koré, de la familia de Abiasaf. 2Los hijos de Meselemías fueron: Zacarías (el mayor), Jediael (el segundo), Zebadías (el tercero), Jatniel (el cuarto), 3Elam (el quinto), Johanán (el sexto) y Elioenai (el séptimo).
4Los hijos de Obed-edom, también porteros, fueron: Semaías (el mayor), Jozabad (el segundo), Joa (el tercero), Sacar (el cuarto), Natanael (el quinto), 5Amiel (el sexto), Isacar (el séptimo) y Peultai (el octavo). Dios había bendecido a Obed-edom en gran manera.
6Semaías, el hijo de Obed-edom, tuvo hijos muy capaces que obtuvieron posiciones de gran autoridad en el clan. 7Sus nombres fueron: Otni, Rafael, Obed y Elzabad. Sus parientes, Eliú y Samaquías, fueron también hombres muy capaces.
8Todos estos descendientes de Obed-edom, entre ellos sus hijos y nietos —sesenta y dos en total— eran hombres muy capaces y competentes para su trabajo.
9Los dieciocho hijos y parientes de Meselemías también fueron hombres muy capaces.
10Hosa, del clan de Merari, designó a Simri jefe de entre sus hijos aunque no era el mayor. 11Entre sus otros hijos estaban Hilcías (el segundo), Tebalías (el tercero) y Zacarías (el cuarto). Los hijos y parientes de Hosa que sirvieron como porteros sumaban trece en total.

 

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Romanos 4:1-12

La fe de Abraham
1Humanamente hablando, Abraham fue el fundador de nuestra nación judía. ¿Qué descubrió él acerca de llegar a ser justos ante Dios? 2Que si sus buenas acciones le hubieran servido para que Dios lo aceptara, habría tenido de qué jactarse; pero esa no era la forma de actuar de Dios. 3Pues las Escrituras nos dicen: «Abraham le creyó a Dios, y Dios consideró a Abraham justo debido a su fe».
4Cuando la gente trabaja, el salario que recibe no es un regalo sino algo que se ha ganado; 5pero la gente no es considerada justa por sus acciones sino por su fe en Dios, quien perdona a los pecadores. 6David también habló de lo mismo cuando describió la felicidad de los que son declarados justos sin hacer esfuerzos para lograrlo:
7«Oh, qué alegría para aquellos
a quienes se les perdona la desobediencia,
a quienes se les cubren los pecados.
8Sí, qué alegría para aquellos
a quienes el Señor les borró el pecado de su cuenta».
9Ahora bien, ¿es esta bendición solamente para los judíos o es también para los gentilesincircuncisos? Como venimos diciendo, Dios consideró a Abraham justo debido a su fe.10¿Pero cómo sucedió esto? ¿Se le consideró justo solo después de ser circuncidado o fue antes? ¡Es evidente que Dios aceptó a Abraham antes de que fuera circuncidado!
11La circuncisión era una señal de que Abraham ya tenía fe y de que Dios ya lo había aceptado y declarado justo aun antes de que fuera circuncidado. Por lo tanto, Abraham es el padre espiritual de los que tienen fe pero no han sido circuncidados. A ellos se les considera justos debido a su fe. 12Y Abraham también es el padre espiritual de los que han sido circuncidados, pero solo si tienen la misma clase de fe que tenía Abraham antes de ser circuncidado.

 

 

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Salmos 12

Para el director del coro: salmo de David;
acompáñese con instrumento de ocho cuerdas.
[a]

¡Auxilio, oh Señor, porque los justos desaparecen con rapidez!
    ¡Los fieles se han esfumado de la tierra!
Los vecinos se mienten unos a otros:
    se halagan con la lengua y se engañan con el corazón.
Que el Señor les corte esos labios aduladores
    y silencie sus lenguas jactanciosas.
«Mintamos todo lo que queramos —dicen—.
    Son nuestros los labios; ¿quién puede detenernos?».

El Señor responde: «He visto violencia contra los indefensos
    y he oído el gemir de los pobres.
Ahora me levantaré para rescatarlos
    como ellos anhelaron que hiciera».
Las promesas del Señor son puras
    como la plata refinada en el horno,
    purificada siete veces.
Por lo tanto, Señor, sabemos que protegerás a los oprimidos;
    los guardarás para siempre de esta generación mentirosa,
aunque los malvados anden pavoneándose
    y se alabe el mal por toda la tierra.

 

 

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